viernes, 18 de septiembre de 2009

República Argentina = República de Cromagnon

Coincidencias espeluznantes de conductas que sintetizan nuestra realidad

Hay lutos que perduran en el tiempo, principalmente porque asumir la muerte innecesaria de tantas personas no permite cerrar las heridas. El tiempo, con su tránsito inescrupuloso, borra en la sociedad la indignación primaria para luego acotar su incidencia a una efemérides con poco a casi nada de valor real. Ha sucedido y sucederá dado que de alguna manera la ciudadanía es parte y arte de este y otros crímenes, porque es también víctima y victimario. Tremenda dualidad es casi imposible de asumir, por eso son tan encontradas las pasiones alrededor de estos hechos.
Cromagnon es la maqueta de nuestra república, es el espejo de lo que padecemos diariamente por nuestra absoluta responsabilidad.
La cadena de irresponsabilidades es tan abrumadora que cuesta hilvanar todas sus partes.
En primer lugar una práctica cotidiana, las fiestas con o sin grupos musicales en lugares no apropiados para tales circunstancias. Previo y en absoluta conciencia de quienes son propietarios de los negocios inadaptados para eventos de esta característica y artífices del espectáculo, están las coimas, tan viejas como la corrupción endémica de nuestro país. Allí convergen los que pagan coimas, los que las reciben, éstos últimos que las reparten a sus superiores de turno, los que miran al costado, y la sociedad toda que alguna vez pagó alguna coima, por ejemplo para que no le levanten una multa de tránsito o evadiendo algún impuesto, lo cual pareciera justificarse porque no “hace mal a nadie”.
Los concurrentes a dichos espectáculos o eventos, son totalmente concientes de tales situaciones, saben indiscutiblemente que corren riesgos, sin embargo eso no les impide proseguir asistiendo a recitales.
Cualquiera que haya participado de un recital, haya ido a un local bailable, a un estadio de fútbol, entre otras tantas actividades de esparcimiento inútilmente riesgosas, si hace un examen concienzudo del entorno verá innumerables irregularidades, pero con tal de seguir la parranda no dice ni hace nada. Esa desaprensión por la vida es común entre nosotros y es la misma que tolera sin remordimientos cuando diariamente vemos miles de argentinos expuestos a muertes silenciosas y tampoco hacemos nada.
Varios jóvenes fans del grupo musical, hoy absuelto, que estuvieron esa noche trágica lo hicieron llevando niños, improvisando guarderías en los baños, práctica ésta más común de lo que se sabe, y de tal irresponsabilidad murieron niños sentenciados a muerte por sus inmaduros padres. Las bengalas están presentes en casi todos los eventos de esta característica, y son los mismos jóvenes los que las prenden, mientras todos a su alrededor vitorean en vez de reprochar tal acto. No miden consecuencias no piensan ni en si mismos ni en los demás, todo vale.
Pero nuestra sociedad acepta y es cómplice de todas estas concurrencias delictivas, simplemente porque somos parte de la mugre que tapamos día a día con tal de sacar algún provecho.
Escuchaba algunas justificaciones de los músicos diciendo que si ellos llevaban a sus familiares a sus recitales entonces nadie puede juzgarlos porque no pondrían en peligro deliberadamente a sus seres queridos. Grueso error, todos los días muchas personas que azarosamente aún no engrosan las listas de muertos, llevan a sus familias en sus autos por rutas o autopistas a 180 km por hora en un acto de irresponsabilidad brutal, arriesgando la vida de todos por sentir la adrenalina de la velocidad o por llegar unos minutos antes al destino. ¿No son responsables de tamaña inescrupulosidad?
Asimismo ¿cómo confiar en la justicia o en la administración política? En el caso de las sentencias para funcionarios públicos ninguno ha sido debidamente responsabilizado. ¿Corporativismo corruptelar?
Nadie públicamente dice que la justicia está casi toda corrupta, que los jueces fallan según el dinero que les pongan. ¿Se imaginan si nos da un ataque de moral y debemos poner tras las rejas a todos los corruptos?
No queda nadie libre, ni tampoco Ud. ni yo.
Ahora en la justicia actual si el que comete el delito tiene guantes blancos antes de ir preso deberá esperar la “sentencia firme”, no importa el aberrante delito que haya cometido. Si un desgraciado delincuente común, proveniente de capas sociales bajas, roba una gallina, no sale ni para ir al baño, ni siquiera con sentencia de primera instancia. Desde que es apresado vivirá en la cárcel a la espera de un juicio, que en realidad ya está condenado de antemano. Pero el “Padre” Grassi, Chaban y cualquier otro de buen nombre esperará su sentencia firme en las comodidades de su hogar. ¿Cómo no va a causar crispación tal inequidad? Después nos preguntamos porqué hay tanta bronca y odio en los marginados y pobres.
Puertas adentro prestigiosos profesionales del derecho protestan por tantas irregularidades del sistema judicial y califican a Comodoro Py como antro de perdición.
Entonces las semejanzas entre cromagnon y la argentina en general producen escalofríos. Conductas sociales irresponsables, desprecio por la vida, connivencia y consenso con la corrupción, funcionarios con precio y de oferta, políticas gubernamentales adecuadas a tales despropósitos, victimarios que se adjudican total inocencia, justicia injusta, grupos que reivindican irrespetuosamente a quienes colaboraron con tamaña desgracia, (fans de callejeros y callejeros mismos), opinión pública sin opinión formada e ignorante, desigualdad, etc.
Las similitudes son demasiadas para no creer que República de cromagnon es una caricatura demasiado exacta de nuestro benemérito país y su gente.
Saludos Sergio

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