viernes, 18 de septiembre de 2009

Cristina K, Moreno, De Angelis, Busi y compañía, una obra de humor negro

La saturación que deja el enfrentamiento entre los que se dicen a si mismo representar al campo, y los que tienen la responsabilidad de conducir al país, ha llegado a un punto donde lo único que podemos destacar es la inmadurez de gobernantes y gobernados, la desfachatez de jactarse en ambos casos de ser los salvadores de la Patria, la inconsistencia de sus argumentos, las amenazas, vedadas y no tanto, de llegar hasta las últimas consecuencias incluso con sangre de por medio.
Toda esta sarta de estupideces lo único que demuestra es que lejos estamos de ser una nación madura, libre y justa.
Lo que más debiera preocuparnos es la actitud de la sociedad en su conjunto, donde tomar partido parece ser la constante a seguir, pero cuidado que se toma partido, en general, sin conocimiento de causa, sin análisis sincero, sin la necesaria cordura que los enfrentados demuestran no tener. Este es el tema en cuestión, no podemos regalar nuestro mandato ciudadano así como así. ¿Qué defiende una parte de la sociedad cuando apoya al Campo?, ¿Qué defiende otra parte de la sociedad cuando apoya conductas autoritarias in concensuadas del gobierno de turno?
Si dejamos de lado el bipartidismo histórico de la sociedad argentina tal vez encontremos las respuestas adecuadas a nuestras inquietudes, o tal vez tengamos que resignarnos a nunca encontrar la identidad necesaria para considerarnos una nación adulta. Disentir es sano, ayuda a crecer, a encontrar otras respuestas, otros puntos de vista, pero hacerlo compulsivamente por que seguimos a verborrágicos políticos o seudo políticos es otra cosa, ser llevados de las narices por estos exponentes de “más de lo mismo”, es no aprender del pasado.
Ni el campo cuando plantea que ellos son los que salvaron la nación y pareciera que son los únicos que trabajan de sol a sol, que tienen palabra fiable, o que contribuyen abnegadamente a engrandecer el país; Ni el gobierno que se dice el mejor gobierno de los últimos 200 años, olvidándose que tuvieron la suerte de gobernar en una coyuntura internacional propicia, y con un grado de autoritarismo que los compara con otros anteriores impresentables, tienen razón. Lo de unos u otros es un auténtico disparate mayúsculo.
El debate que nos debemos es el que determine que tipo de país queremos ser, el que nos ubique definitivamente en el rol internacional como una nación soberana. Y no como en la actualidad que jugamos a las escondidas con Dios y con el Diablo.
Si el gobierno se autodenomina justo y pretende la ansiada redistribución de los ingresos que se ocupe de hacerlo y deje de jactarse de lo que va a hacer, (me hace acordar a la famosa revolución productiva de Menem que nunca llegó). Y si los dirigentes del campo piensan que son los que sacarán del pozo a la nación, entonces que comiencen por pagar a sus peones y puesteros un sueldo digno, que no los exploten y mantengan en condiciones miserables como actualmente están los que mal viven del campo, que contribuyan con impuestos para los poblados erigidos sobre sus tierras con aportes a la salud, educación, caminos, viviendas, y dignidad. Que expliquen porque sus pocos empleados tienen a sus hijos descalzos y desnutridos, mientras ellos pueden movilizarse en poderosas camionetas 4 x 4 llenando de tierra a los desprevenidos habitantes de esos pueblos.
Eso señores del campo es indignidad manifiesta; Eso señores gobernantes es populismo barato, inconducente, y autoritario.
Ni unos ni otros sino todos hacia un destino que ansiamos justo y equitativo.
Saludos Sergio

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