viernes, 18 de septiembre de 2009

Argentinas y Argentinos amargura e histeria patentada

Argentinas y Argentinos amargura e histeria patentada

¿Cuántas veces podemos tropezar con la misma piedra?

Vivir en la Argentina es todo un reto donde podemos pasar sin mediar explicación o razón de la euforia a la desazón en un simple chasquido de nuestra filosa lengua.
Tanto unas u otras sensaciones nos acompañan como miembros insertos en informes cuerpos de nuestra psicología mundana.
El todopoderoso argentino; dueño de imaginarios populares como nos enrostraron desde pequeñitos, que somos los mejores del mundo, tenemos la avenida más larga y más ancha, que inventamos el dulce de leche, (¿y a quien le importa?), que somos más rubios y de ojos celestes que los albinos, que Buenos Aires es la París de Latinoamérica, entre tantas otras barrabasadas incoherentes y de poca monta; se reserva el derecho de suicidarse y renacer de entre las cenizas ya no como el ave fénix sino como sicótico maníaco depresivo sin rumbo y sin esperanzas.
La ciclotimia argentina es un derecho patentado. Cada dos lustros, más o menos, nos subimos al tobogán con gran esfuerzo para tirarnos sin mirar que abajo hay un agujero que previamente paleamos para no tener fondo. Supongo que debe ser muy adictiva la adrenalina que provoca ir cayendo sin saber dónde quedó el fondo, más si nosotros mismos nos ocupamos de hacerlo casi abismal.
Pero la experiencia siempre dicta que el fondo existe, (tanto el que cavamos como el monetario internacional), y alguna vez la estrepitosa caída nos deparará un nuevo final embarrado como siempre.
La historia bicentenaria nos muestra muchos de esos vaivenes argentinos, pero la reciente es suficiente para darnos idea de cuánto necesitamos esos chapuzones en las cloacas argentinas.
Dicen que para muestra solo hace falta un botón, pero nosotros tenemos una mercería llena de botones para elegir.
Desde las declaraciones de un impresentable candidato a concejal del Pro, que como le robaron armas de su armería, insta a quemar una villa miseria adyacente con todos sus moradores adentro, además de tratar de animales a dichos conciudadanos y tachar de crías a sus vástagos, hasta las escandalosas mentiras del gobierno, para continuar con acaudalados campestres sin olor a bosta que se endilgan el futuro de nuestro país, y sin olvidarnos de la gran ciudadanía que como rebaño obediente es arriada por los políticos y los medios de comunicación inescrupulosos hacia extremos que acogotan a cualquiera.
Decía allá por los años 60 el incomparable Arturo Jauretche en su publicación “Los tilingos” para la revista Confirmado:

“(…) Era la oportunidad para ofrecer una respuesta, entre las muchas que pueden articularse, a un interrogante que plantea José Luis de Imaz en Los que mandan; "¿Porqué, no obstante su peso económico, su rol en la modernización, yhaber sido innovadores tecnológicos, los empresarios no pesan en lavida del país?". O pesan al revés. Este es el caso de ciertos tipos de gruposeconómicos capitalistas, adscriptos a la política de la SociedadRural, ya consolidados dentro del viejo sistema agro-importador, queprefieren un mercado interno pobre en condiciones de monopolio a unmercado en crecimiento en condiciones de competencia, como los queapoyaron la política de contención del progreso en las JuntasReguladoras de la Década Infame. Sólo que éstos sí saben lo quequieren. (…)”

Continúa el gran escritor Argentino diciendo:

“(…) Que un tipo que no produce diga, en una reunión de tipos que noproducen, que no producen los únicos que producen algo, estilinguería. En esto de producir, tenemos muchos productores ruralespor el estilo que creen que la condición de productor la da lapropiedad de una estancia, unos breeches y unas botas de polo, queviven en la ciudad -"porque mi señora dice que hay que educar a loschicos"- y dan una vuelta por el campo cada quince días. Productoresrurales son los que trabajan y producen en el campo, que pueden serpatrones o peones, pero no los que no intervienen en la producciónsino como propietarios, y que son rentistas aunque no arrienden. Estostambién son de los que dicen que los "obreros" no producen. Y ya nodesde la posición marginal del tipo del portafolio, sino empinándosecomo "fuerza viva" sobre la que descansa la economía del país. (…)”

Cuarenta y cinco años después nada ha cambiado, y no porque la argentina permaneció estática sino porque entre tantas idas y vueltas siempre regresamos al primer amor, el desastre.
En los comienzos de un siglo pos cambalache que probablemente vuelva a ser cambalachero, seguimos discutiendo nuestra posición en el mundo como a principios de dos siglos atrás. Si Latinoamericanos o Europeizados, o, (esto es más novedoso), Yanquizados. Esto en función de si le damos la mano a Chavez, o a Obama, si seguimos condenando a Cuba o la perdonamos por sus pecados.
Como Menem lo hizo, y casi en un plagio al cuento infantil o no tanto de la bella durmiente, seguimos mirándonos al espejo embrujado preguntándonos si somos los más lindos, y cuando el espejo cansado de mentirnos nos dice alguna que otra vez, década de por medio, un atisbo de verdad salimos a romper todo cuanto hicimos para construir una nueva gran mentira.
En el país donde perder es ganar, y hundirse arrastrando a todos en el acto es una virtud, un ex presidente festeja la derrota porque perdió por poquito y porque los que le ganaron no tienen la menor idea de que hacer con los frutos de la victoria. La presidenta con un humor sarcástico dice que en una población de 10 habitantes ganó por el 60% de los votos y los camperos se jactan de que el 70% del electorado no votó en contra del gobierno sino a favor de ellos.
Aquí adelantan las elecciones para atrasar la decisión del pueblo, los jueces de la corte promueven fumarse un porrito, usan a los pobres próceres de la historia para justificar fusilamientos sin balas, o a los desaparecidos para, vergonzosamente, compararlos con los goles del fútbol que me importa un bledo verlos o no pero que parece son tan importantes como las vidas humanas. Se gastan mil millones de dólares para combatir una enfermedad que pasó sin pena y sin gloria mientras otras tan fáciles de resolver y con bajo costo su remedio, siguen haciendo estragos en las clases humildes.
Compatriotas argentinos el pan y el circo ya lo inventaron hace tres mil años los romanos, así que a no jactarnos de lo que no nos pertenece.
Somos el granero del mundo, somos el reservorio de agua potable, somos tan ricos que no sabemos que hacer con todo lo que tenemos. Dios es argentino, Satanás también.
Tenemos las mujeres más lindas y los gatos más famosos. Somos neutrales pero siempre nos apoyan los poderosos. Somos tan vivos que pagamos la deuda externa de 200 mil millones con 10 mil millones, (evidentemente tenemos muy buenos contadores y economistas). Nos quejamos del aumento de la inflación y soplamos el globo inflacionario cada vez que podemos, “por las dudas aumento el precio para cubrirme por si acaso”. Pretendemos que el estado, que no es lo mismo que el gobierno, nos cubra todas nuestras mamarrachadas empresariales, con subsidios hasta para ir al baño.
Nos quejamos de todo menos de las macanas que nos mandamos, mientras no se den cuenta viva la pepa.
“Es pobre el que quiere”, dicen las señoras gordas de la capital, y las capitales del interior, mientras con asco le tiran un diego, traducido diez céntimos, al pibe que le limpia el parabrisas, que ante tanta generosidad les raya el vidrio.
Pretenden las multinacionales con una fundación tapar las iniquidades que promueven con sus negocios, entonces aparecen en TV propagandas de grandes compañías defendiendo el medio ambiente si compras tal o cual artículo de porquería que venden.
En fin amigos esto da para cortar demasiada tela y como el tiempo es tirano y como tal debe ser argentino, debo dejarlos ya casi en el aburrimiento escandaloso. Pero no se desesperen mañana habrá más muertes que contar, más pibes chorros que linchar, más fútbol que ver, y más oficialismo mentiroso, más oposición que no opone ni una idea como la gente, más gente que protesta, más tractores que desfilan, y más conductores de la berretada televisiva que con sueños de gloria y morlacos a patadas nos siguen vendiendo comedias que de gracia tienen solamente la virtud de ser argentinas.
Saludos Sergio

Análisis Constitucional – Materia pendiente

Análisis Constitucional – Materia pendiente


Mucho se dice sobre la constitución, voces que se levantan sobre tibias y endebles bases sin más argumentos que interpretar convenientemente los dictados de la misma según mejor les sea provechoso.
La Constitución tiene un espíritu, un ideal, un modelo de país inserto en sus letras, y es menester escuchar a quienes han dedicado mucho de su vida para comprenderla y aplicarla.


Marcando la relevancia de los pactos preexistentes en el contexto de la constitución nos decía Adolfo Saldías. en su obra “Historia de la Confederación Argentina”, Libro II “La guerra y la política constitucional”. Capítulo XVII “El interior y el litoral” (1831). Página 154 y 155.)

Sobre el pacto federal del 4 de Enero de 1831:

“(…) Más que un tratado de unión y alianza para objetos inmediatos, este pacto era, como se ve, una verdadera constitución bosquejada a grandes rasgos. Si no llenaba las exigencias de legisladores retóricos y formulistas, como los que elaboraban antes y después del año 1831 las constituciones de Francia, las cuales se sucedían con hipérbolas más o menos brillantes, tenía cuanto menos en su abono el ejemplo de Inglaterra, que es la nación más libre, con ser que limitó a conservar las declaraciones de la magna carga, y a ampliarlas en razón de sus necesidades sucesivas.
Verdad es que el ejercicio del gobierno libre en la República Argentina, era en la época de transformismo y de guerra del año 1831, tan sólo un ideal de los mejor preparados; que a su desenvolvimiento obstaban así las represiones de gobiernos revolucionarios o de transición, como las reacciones de pueblos sin conciencia ilustrada de la libertad orgánica. Y tan poderosos eran estos obstáculos entonces en América como en Europa, que hoy, después de ochenta años, todavía fermentaban esas reacciones y represiones en la misma República Argentina, bajo el imperio de una constitución hermosa, pero susceptible – como lo son todas – de ser desnaturalizada cuando la virtud cívica y la educación democrática no vigorizan el mecanismo gubernamental. (…)”

Me quedo con una frase del texto citado de tal realismo que a pesar de los 100 años que nos separan de la interpretación de Adolfo Saldías, es tan actual que invita a la reflexión:

“bajo el imperio de una constitución hermosa, pero susceptible – como lo son todas – de ser desnaturalizada cuando la virtud cívica y la educación democrática no vigorizan el mecanismo gubernamental”

Saludos Sergio

Los poderes delegados, extraordinarios, o suma del poder público

Los poderes delegados, extraordinarios, o suma del poder público

Análisis histórico de tales circunstancias institucionales

La historia nos lleva hacia el diario de sesiones de la legislatura de Buenos Aires de 1830, sesión 165, página 5, registro oficial, número 1, libro IX:

“Se le reviste al gobernador que resulte nombrado de las facultades extraordinarias que juzgue necesarias hasta la reunión de la próxima legislatura, la que deberá dar cuenta del uso que haya hecho de esta especial autorización”

Aquí comienza una práctica muy utilizada por nuestros gobernantes del pasado y del presente, algo que se discute hoy día como un hecho inédito el cual sin embargo tiene demasiados antecedentes como para centrarnos exclusivamente en lo que hoy sucede.
El pueblo Argentino ha vivido prácticamente toda su historia con superpoderes en los mandatarios, ya sea por vía legal, mandato de los congresos, o de facto, sin congreso y con las botas puestas.

Nadie mejor que uno de los más grandes historiadores de nuestra patria, Adolfo Saldías, para relatarnos una visión e interpretación impecable de este tema:

“Esta investidura legal de un poder ejecutivo con facultades extraordinarias constituiría hoy una temeridad regresiva, y tanto más innecesaria cuanto que muchos presidentes del poder ejecutivo se las atribuyen de hecho, contando con la docilidad o con la aprobación de congresos a su servicio”
(Adolfo Saldías. Historia de la Confederación Argentina. Libro II “La guerra y la política constitucional”. Capítulo XV “El ejecutivo Fuerte” (1829-1830). Página 110 y 111.)

Este lúcido historiador continúa el análisis de las circunstancias que llevaron a la decisión de la delegación de los poderes en un ejecutivo fuerte:

“Pero en el año 1829 la República Argentina experimentaba los sacudimientos de una época revolucionaria cuyos lineamientos acentuaban cada vez más fuertes elementos primitivos que participaban de la cosa pública. – La independencia y la libertad del país amenazada; la anarquía asomando la cabeza, e intereses tan fundamentales como el de la paz y el orden para comenzar a vivir por los auspicios de la civilización, absorbían por decirlo así, los desvelos de los partidos y de los hombres de gobierno, Verdad es que precisamente por haberse sucedido una en pos de la otra – la época revolucionaria de la independencia, y la época revolucionaria de la guerra civil, en la República Argentina, el Poder Ejecutivo fue la parte saliente del mecanismo gubernamental, cualquiera que este fuere; y que esta idea prevalece en la actual Constitución federal argentina, la cual convierte al presidente por las atribuciones que le confiere, en un verdadero monarca que gobierna. Por esto decía Alberdi en 1853 que el Poder Ejecutivo es la parte culminante de la Constitución Argentina. No es extraño pues que en 1829 se prodigase facultades al ejecutivo, creyendo poner a salvo los intereses que se invocaban. Por lo demás los poderes ejecutivos nacionales que surgieron en 1811, 1812, 1815, tuvieron facultades extraordinarias. Facultades extraordinarias se otorgó a los gobernadores don Manuel de Sarratea y don Juan Ramón Balcarce, en 1820; las otorgó también la legislatura de Córdoba al gobernador Bustos; la de Santa Fé al gobernador López, y posteriormente la de Corrientes al gobernador Ferré, y con las mismas facultades fue investido el General Paz en 1830 para desempeñar el supremo poder militar de las nueve provincias del interior”
(Obra citada)

Evidentemente, como destaca Saldías, nuestra propia constitución reviste de exceso de poderes al ejecutivo.

Si pretendemos otro sistema habrá que modificar la constitución que preserva dichos atributos y darle carácter más firme al congreso.

Lo lamentable es que muchos periodistas, en total desconocimiento técnico, legal, e histórico de la política constitucional emiten juicios de valor apoyándose en interpretaciones históricas incorrectas, tal es el caso de Pepe Eliaschev que en el año 2006, el 9 de Julio, decía en una publicación del Suplemento Dominical del Diario El Día Séptimo Día:

“La Amenaza de la Suma del Poder Público”

Por PEPE ELIASCHEV
“Los superpoderes que está a punto de adquirir de manera permanente el presidente Néstor Kirchner fueron inventados hace 131 años por Juan Manuel de Rosas. Rosas es el mayor ídolo personal de Carlos Kunkel, un fanático e implacable armador y palafrenero de su compañero de los años Setenta, el actual primer mandatario.
La "rosificación" de Kirchner es un proyecto que parece venir articulándose hace muchos años. Cuando Kunkel atendía desde la Casa Rosada las necesidades logísticas del Presidente, lo hacía junto a un retrato enorme del dictador del siglo XIX. Lejos de ser un disparate anacrónico o un acto de indecorosa comparación, es pertinente recomponer las historias.
Juan Manuel de Rosas nació el 30 de marzo de 1793 y murió el 14 de marzo de 1877, a los 84 años. Vivió casi un tercio de su vida en Inglaterra, donde murió.
Se casó antes de cumplir 20 años con Encarnación de Ezcurra y Arguibel y ya en 1826, a los 33, con la llegada al poder del general Juan Gregorio de Las Heras aceptó integrar la comisión que debía analizar demarcaciones fronterizas con los pueblos originarios de las pampas.
El 6 de diciembre de 1829, a los 36 años, la Sala de Representantes de Buenos Aires lo nombró nuevo gobernador revestido de "facultades extraordinarias". Capitán general de la provincia y Comandante de Campaña, Rosas fue electo por 32 sufragios contra solo uno de Juan José Viamonte, símbolo patético de un gobierno institucional desgraciado.
Apenas seis meses después, el 7 de mayo de 1832, Rosas devuelve a la Legislatura esos superpoderes, seguramente acicateado por el rechazo a tanta concentración de decisiones.
El 5 de diciembre de ese año, cuando la Sala de Representantes lo reelige gobernador, el caudillo repele en dos ocasiones el nombramiento, evidentemente porque no le entregaban los superpoderes. Asume Juan Ramón Balcarce la jefatura de la Confederación el 28 de enero de 1833, mientras que Rosas sigue como comandante general de campaña y jefe de la división contra los indios, hasta el 25 de mayo de 1834.
El 30 de junio de 1834 la Legislatura insiste en designar gobernador a Rosas, pero otra vez le niega lo que más quería, las facultades dictatoriales. Rechaza el cargo reiteradamente hasta que, tras el fugaz gobierno de Maza, los diputados se rinden y el 13 de abril de 1835 le entregan la suma del poder público, facultad imperial que no implica la necesidad de dar cuenta de su uso.
La rebelión de Urquiza el 1§ de mayo de 1851 fue el prolegómeno del encuentro decisivo, la batalla de Caseros, el 3 de febrero de 1852. Derrotado, Rosas huye y el 10 de febrero zarpa hacia Inglaterra, a la que llega con su hija el 23 de abril de 1852, para radicarse en Southampton, donde muere un cuarto de siglo más tarde. (…)”
Tales expresiones históricas sin mayor fundamento o análisis riguroso son generalmente letales para la interpretación política de nuestra sociedad y tienden a conllevar argumentos falaces que confundan a la opinión pública en beneficio de artimañas que les sean afines a intereses particulares.
Con todo el respeto que me merece el periodista Eliaschev le sugeriría que antes de juzgar la historia se compenetre con dicha ciencia, para que sus dichos tengan al menos el acerbo necesario para brindar una opinión objetiva de la cosa.
Saludos Sergio

República Argentina = República de Cromagnon

Coincidencias espeluznantes de conductas que sintetizan nuestra realidad

Hay lutos que perduran en el tiempo, principalmente porque asumir la muerte innecesaria de tantas personas no permite cerrar las heridas. El tiempo, con su tránsito inescrupuloso, borra en la sociedad la indignación primaria para luego acotar su incidencia a una efemérides con poco a casi nada de valor real. Ha sucedido y sucederá dado que de alguna manera la ciudadanía es parte y arte de este y otros crímenes, porque es también víctima y victimario. Tremenda dualidad es casi imposible de asumir, por eso son tan encontradas las pasiones alrededor de estos hechos.
Cromagnon es la maqueta de nuestra república, es el espejo de lo que padecemos diariamente por nuestra absoluta responsabilidad.
La cadena de irresponsabilidades es tan abrumadora que cuesta hilvanar todas sus partes.
En primer lugar una práctica cotidiana, las fiestas con o sin grupos musicales en lugares no apropiados para tales circunstancias. Previo y en absoluta conciencia de quienes son propietarios de los negocios inadaptados para eventos de esta característica y artífices del espectáculo, están las coimas, tan viejas como la corrupción endémica de nuestro país. Allí convergen los que pagan coimas, los que las reciben, éstos últimos que las reparten a sus superiores de turno, los que miran al costado, y la sociedad toda que alguna vez pagó alguna coima, por ejemplo para que no le levanten una multa de tránsito o evadiendo algún impuesto, lo cual pareciera justificarse porque no “hace mal a nadie”.
Los concurrentes a dichos espectáculos o eventos, son totalmente concientes de tales situaciones, saben indiscutiblemente que corren riesgos, sin embargo eso no les impide proseguir asistiendo a recitales.
Cualquiera que haya participado de un recital, haya ido a un local bailable, a un estadio de fútbol, entre otras tantas actividades de esparcimiento inútilmente riesgosas, si hace un examen concienzudo del entorno verá innumerables irregularidades, pero con tal de seguir la parranda no dice ni hace nada. Esa desaprensión por la vida es común entre nosotros y es la misma que tolera sin remordimientos cuando diariamente vemos miles de argentinos expuestos a muertes silenciosas y tampoco hacemos nada.
Varios jóvenes fans del grupo musical, hoy absuelto, que estuvieron esa noche trágica lo hicieron llevando niños, improvisando guarderías en los baños, práctica ésta más común de lo que se sabe, y de tal irresponsabilidad murieron niños sentenciados a muerte por sus inmaduros padres. Las bengalas están presentes en casi todos los eventos de esta característica, y son los mismos jóvenes los que las prenden, mientras todos a su alrededor vitorean en vez de reprochar tal acto. No miden consecuencias no piensan ni en si mismos ni en los demás, todo vale.
Pero nuestra sociedad acepta y es cómplice de todas estas concurrencias delictivas, simplemente porque somos parte de la mugre que tapamos día a día con tal de sacar algún provecho.
Escuchaba algunas justificaciones de los músicos diciendo que si ellos llevaban a sus familiares a sus recitales entonces nadie puede juzgarlos porque no pondrían en peligro deliberadamente a sus seres queridos. Grueso error, todos los días muchas personas que azarosamente aún no engrosan las listas de muertos, llevan a sus familias en sus autos por rutas o autopistas a 180 km por hora en un acto de irresponsabilidad brutal, arriesgando la vida de todos por sentir la adrenalina de la velocidad o por llegar unos minutos antes al destino. ¿No son responsables de tamaña inescrupulosidad?
Asimismo ¿cómo confiar en la justicia o en la administración política? En el caso de las sentencias para funcionarios públicos ninguno ha sido debidamente responsabilizado. ¿Corporativismo corruptelar?
Nadie públicamente dice que la justicia está casi toda corrupta, que los jueces fallan según el dinero que les pongan. ¿Se imaginan si nos da un ataque de moral y debemos poner tras las rejas a todos los corruptos?
No queda nadie libre, ni tampoco Ud. ni yo.
Ahora en la justicia actual si el que comete el delito tiene guantes blancos antes de ir preso deberá esperar la “sentencia firme”, no importa el aberrante delito que haya cometido. Si un desgraciado delincuente común, proveniente de capas sociales bajas, roba una gallina, no sale ni para ir al baño, ni siquiera con sentencia de primera instancia. Desde que es apresado vivirá en la cárcel a la espera de un juicio, que en realidad ya está condenado de antemano. Pero el “Padre” Grassi, Chaban y cualquier otro de buen nombre esperará su sentencia firme en las comodidades de su hogar. ¿Cómo no va a causar crispación tal inequidad? Después nos preguntamos porqué hay tanta bronca y odio en los marginados y pobres.
Puertas adentro prestigiosos profesionales del derecho protestan por tantas irregularidades del sistema judicial y califican a Comodoro Py como antro de perdición.
Entonces las semejanzas entre cromagnon y la argentina en general producen escalofríos. Conductas sociales irresponsables, desprecio por la vida, connivencia y consenso con la corrupción, funcionarios con precio y de oferta, políticas gubernamentales adecuadas a tales despropósitos, victimarios que se adjudican total inocencia, justicia injusta, grupos que reivindican irrespetuosamente a quienes colaboraron con tamaña desgracia, (fans de callejeros y callejeros mismos), opinión pública sin opinión formada e ignorante, desigualdad, etc.
Las similitudes son demasiadas para no creer que República de cromagnon es una caricatura demasiado exacta de nuestro benemérito país y su gente.
Saludos Sergio

San Martín en sus propias palabras ( III )

Viene de Post anterior ( II )
En vistas de la agresión Anglo Francesa:
Carta de San Martín a Guido el 19 de abril de 1845:

"¡Que me dice Ud. de la intervención que se anuncia de la Inglaterra, Francia y el Brasil, en nuestra contienda con la Banda Oriental! No puede persuadirme traten de emplear la fuerza para hacerla efectiva; yo me inclino a creer sea más bien una mediación amistosa a la que se trate de proponer; de lo contrario sería un abuso inicuo de la fuerza, sin que por esta consiguiesen los resultados que se proponen, es decir, la terminación de la guerra, por el contrario, ella se prolongará por un tiempo indefinido y por consiguiente perjudicial a los intereses de los beligerantes y neutrales...” (Pascuali, Patricia. “San Martín confidencial. Correspondencia personal del Libertador con Guido 1816-1849. Edit. Planeta. 2.000)

Ahora ante la agresión manifiesta de la alianza Europea el 20 de octubre de 1845 en carta a Guido dice:

“...es inconcebible que las dos Naciones más grandes del universo se hayan unido para cometer la mayor y más injusta agresión que puede cometerse contra un Estado Independiente: no hay más que leer el manifiesto hecho por el enviado inglés y francés para convencer al más parcial, de la atroz injusticia con que han procedido: ¡La humanidad! ...Y se atreven a invocarla los que han permitido – por espacio de cuatro años – derramar la sangre y cuando ya la guerra había cesado por falta de enemigos, se interponen no ya para evitar males, sino para prolongarlos por un tiempo indefinido: usted sabe que yo no pertenezco a ningún partido; me equivoco, yo soy de Partido Americano, así que no puedo mirar sin el mayor sentimiento los insultos que se hacen a la América. Ahora más que nunca siento que el estado deplorable de mi salud no me permita ir a tomar parte activa en defensa de los derechos sagrados de nuestra Patria, derechos que los demás estados Americanos se arrepentirán de no haber defendido por lo menos protestado contra toda intervención de Estados Europeos...” (Ibidem)

Carta de San Martín a Jorge Federico Dickson, prominente comerciante ingles, quien solicita la opinión del Libertador sobre la intervención aliada en Argentina, fechada el 28 de diciembre de 1845:“Señor de todo mi aprecio: se me ha hecho saber los deseos de Ud. relativos a conocer mi opinión sobre la actual intervención de Inglaterra y Francia en la República Argentina; no solo me presto gustoso a satisfacerlo sino o lo haré con la franqueza de mi carácter y la más absoluta imparcialidad.No creo oportuno entrar a investigar la justicia o la injusticia de la citada intervención, como los perjuicios que de ello resultarán a los súbditos de ambas naciones con la paralización de las relaciones comerciales, igualmente de la alarma y desconfianza que habrá producido en los Estados Sudamericanos (obsérvese la sagacidad de San Martín al decir que no se pone a investigar pero ya está adelantando algunos resultados que acarreará la intervención europea)..., solo me ceñiré a demostrar si las dos naciones interventoras conseguirán por lo medios coercitivos que han empleado el objeto que se han propuesto, es decir , la pacificación de las riberas del Plata; según mi íntima convicción, desde ahora diré a Ud. no lo conseguirán; por el contrario, la marcha seguida...no hará otra cosa que prolongar por un tiempo indefinido, males que tratan de evitar...Me explicaré ... bien es sabida la firmeza del carácter del Jefe que preside la República Argentina; nadie ignora el ascendiente que posee en la basta campaña y resto de las demás compañas de las provincias interiores y, aunque no dudo que en la capital tenga un gran número de enemigos personales, estoy convencido que, bien sea por orgullo nacional, o bien por la prevención de los españoles contra el extranjero...la totalidad se le unirá y tomarán parte activa en la contienda...Si las dos potencias en cuestión quieren llevar más adelante sus hostilidades, es decir declarar la guerra, yo no dudo que ...se apoderen de Buenos Aires (sin embargo la toma de una ciudad de una ciudad decidida a defenderse, es una de las operaciones más difíciles de la guerra) pero aún en este caso estoy convencido que no podrán sostenerse por mucho tiempo en la capital...El primer alimento, o por mejor decir el único, es la carne, y es sabido con que facilidad pueden retirarse todos los ganados en pocos días a muchas leguas de distancia, igualmente que todas las caballadas y todo medio de transporte, en una palabra, formar un desierto dilatado imposible de ser atravesado por una fuerza europea, la que correría tanto más peligro cuanto mayor sea su número...En conclusión, con siete u ocho mil hombres de caballería...fuerza que con gran facilidad puede sostener el general Rosas, son suficientes para tener en un cerrado bloqueo terrestre a Buenos Aires, sino también impedir que un ejercito europeo de veinte mil hombres saga a más de treita leguas de la capital sin exponerse a una ruina competa pro al falta de recursos, tal es mi opinión y la experiencia lo demostrará a menos (como es de esperar) que el nuevo ministro ingles no cambie la política seguida por el precedente.” (Otero Pcífico, cit.por Jorge Sulé en “La coherencia política de San Martin.p.61) (carta publicada el
12 de febrero de 1846 en el “Morning Chronicle” de Londres, luego se publicó en el “La Presse” de París)

En carta a Guido, a razón de la batalla de la Vuelta de Obligado, del 10 de mayo de 1846 le expresa:

“...ya sabía la acción de Obligado, donde todos los interventores habrán visto por este echantillon, que los argentinos no son empanadas que se comen sin más trabajo que abrir la boca. A un tal proceder no nos queda otro partido que el de no mirar el porvenir y cumplir con el deber de hombres libres, sea cual fuere la suerte que depare el destino, que por íntima convicción no sería un momento dudoso en nuestro favor si todos los argentinos se persuadiesen del deshonor que recaerá sobre nuestra Patria, si la Naciones europeas triunfan en la contienda, que en mi opinión es de tanta trascendencia como la de nuestra emancipación de la España. Convencido esta verdad, crea Ud. mi buen amigo, que jamás me he sido tan sensible, no tanto mi avanzada edad como el estado precario de mi salud, que me priva en esta circunstancia de ofrecer a a Patria mis servicios, no por lo que puedan valer sino para demostrar a nuestros compatriotas, que aquella tenía aún a un viejo servidor ciando se trata de resistir la agresión, la más injusta de la que haya habido ejemplo...”


Testamento en 1844, seis años antes de su muerte:
“El sable que me ha acompañado en toda la Guerra de la independencia de la América del Sud, le será entregado al General de la República Argentina Don Juan Manuel de Rosas, como prueba de satisfacción que como argentino he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido, el honor de la República contra las injustas pretensiones de lso extranjeros que tratan de humillarla”

Luego de la guerra, carta a Guido el 27 de diciembre de 1847:“...Dirá a Ud. que orejeo cada vez que veo dirigirse a nuestras playas a estos políticos y a pesar de de lo que se dice de los sinceros deseos de estos dos gobiernos tienen de concluir definitivamente las diferencias con nuestro país, de todos modos yo estoy tranquilo en cuanto a las exigencias injustas que puedan tener estos gabinetes, porque todas ellas se estrellarán contra la firmeza de nuestro Don Juan Manuel...”

Sarmiento, enemigo acérrimo de Rosas, y luego también de nuestro Libertador, visita a San Martín en Europa y presuponiendo que estará de acuerdo con él sobre la gestión de Rosas comienza a criticarlo, ante lo cual responde San Martín:

“Ese tirano de Rosas que los unitarios odian tanto, no debe ser tan malo como lo pintan cuando en un pueblo tan viril se puede sostener veinte años...me inclino a creer que exageran un poco y que sus enemigos lo pintan mas arbitrario de lo que es...y si todos ellos y lo mejor del país, como ustedes dicen, no logran desmoronar a tan mal gobierno, es porque la mayoría convencida está de la necesidad de un gobierno fuerte y de mano firme, para que no vuelvan las bochornosas escenas del año 20 ni que cualquier comandante de cualquier batallón se levante a fusilar por su orden al Gobernador del Estado” (Galvez, Manuel. “Vida de Sarmiento”. Emece Edit. 1945)


Sarmiento, ofendido le escribe una carta el 4 de septiembre de 1846 a su amigo Antonio Aberastain, calumniando al padre de la patria:“...va Ud. a buscar al opinión de los americanos mismos (en Europa) y por todas partes encuentra la misma incapacidad de juzgar. San Martín es el ariete desmontado ya que sirvió a la destrucción de los españoles; hombre de una pieza; anciano batido y ajado por las revoluciones americanas, ve en Rosas el defensor de la independencia amenazada y su ánimo noble se exalta y ofusca...San Martín era hombre viejo, con debilidades terrenales, con enfermedades de espíritu adquiridas en la vejez; habíamos vuelto a la época presente nombrando a Rosas y su sistema. Aquella inteligencia tan clara en otro tiempo, declina ahora; aquellos ojos tan penetrantes que de una mirada forjaban una pagina de la historia, estaban ahora turbios y allá en la lejana tierra veía fantasmas extranjeros, todas sus ideas se confundían, los españoles y las potencias extranjeras, la Patria, aquella Patria antigua, la estatua de piedra del antiguo héroe de la independencia, parecía enderezarse sobre el sarcófago para defender la América amenazada...” (Soler Cañas, Lusi: “San Martín, Rosas y la falsificación”)

Carta a Rosas el 2 de noviembre de 1848, San Martín expresa:“A pesar de distancia que me separa de nuestra Patria, usted me hará justicia de creer que sus triunfos son un gran consuelo pa mi achacosa vejez”“Así es que he tenido una verdadera satisfacción al saber el levantamiento del injusto bloqueo con que nos hostilizaban las dos primeras naciones de Europa: esta stisfacción es tanto más completa cuanto el honro del país no ha tenido que sufrir, y por el contrario presenta a todos los nuevos estados Americanos un modelo que seguir...jamás he dudado que nuestra patria tuviese que avergonzarse de ninguna concesión huimillante presidiendo usted a sus destinos...Esta opinión demostrará a usted, mi apreciable general, que al escribirle, lo hago con la franqueza de mi carácter y la que merece el que yo he formado de usted. Por tales acontecimientos reciba usted y nuestra patria mis más sinceras enhorabuenas.”

La última carta a Rosas, 6 de mayo de 1850:“...como argentino me llena de un verdadero orgullo al ver la prosperidad, la paz interior, el orden y el honor, restablecidos en nuestra querida patria: y todos esos progresos efectuados en medio de circunstancias tan difíciles en que pocos estados se habrán hallado. Por tantos bienes realizados, yo felicito a Ud. sinceramente como igualmente a toda la Confederación Argentina.Que goce Ud. de salud completa y que al terminar su vida pública sea colmado del justo reconocimiento de todo argentino. Son los votos que hace y hará sierre a favor de Ud. éste su apasionado amigo y compatriota Q.B.S.M “ (Que besa sus manos)Firmado: Don José de San Martín.
Fin

San Martín en sus propias palabras ( II )

Viene de Post anterior ( I )
San Martín le escribe a Guido a comienzos de la era de Rosas, 6 de abril de 1830 desde Bruselas:

“...noto con placer que la marcha del gobierno es firme...En mi opinión el Gobierno en las circunstancias difíciles en que se ha encontrado, debe si la ocasión se presenta, ser inexorable con el individuo que trate de alterar el orden, pues si no se hace respetar por una justicia firme e imparcial, se lo merendarán como si fuera una empanada, y lo peor del caso es que el país volverá a envolverse en nuevo males...Aunque no sea fácil juzgar a la distancia, me atrevo a extender mi juicio apoyándome solamente en la experiencia de nuestra revolución y en la moral que se caracteriza a nuestro bajo pueblo, para opinar que jamás se ha hallado en la provincia en situación mas ventajosa para hacer su prosperidad que la presente. Me explicaré en pocas palabras. Todos los movimientos acaecidos en Buenos Aires desde el principio de la revolución han sido hechos contado con queso dilatada campaña seguiría la impulsión que el daba la capital, como ha sucedido hasta la revolución, digo que el gobernador y sus ministros no tienen perdón; no crea Ud. por esto que soy de emplear medios violentos para mantener el orden, no mi amigo, estoy distante de dar tal consejo, lo que deseo es el gobierno siguiendo una línea de justicia severa haga respetar las leyes de un mido inexorable; sin más que esto yo estoy seguro que el orden se mantendrá. Yo no conozco al señor Rosas pero según tengo entendido tiene un carácter firme y buenos deseos; esto basta, pues la falta la experiencia en el mando adquirirá (que no es mala escuela la de mandar ese pueblo) bajo la dirección de sus ministros.” (Mondragón A – Sulé Jorge: La reciprocidad entre Rosas y San Martin. Edit.CEA. Bs.As.1980)

Tras el pacto Federal de Enero de 1831, San Martín entusiasmado le escribe a su amigo Guido lo siguiente el 1° de noviembre de 1831:“...y bien señor Don Tomás ¿Ha llegado o no la oportunidad? Afortunadamente para el hijo de m madre, que ha habido almas caritativas que me han puesto al corriente de los acontecimientos. Por ellos puede calcularse que la guerra fraticida que tanto ha deshonrado y destruido a esas desgraciadas provincias es concluida...”

Entre los gobiernos de Rosas, en creciente inestabilidad política, San Martín opinaba, carta a Guido:

“El general Balcarce me ha merecido y merece la opinión de hombre de bien y con buenas intenciones pero sin talentos administrativos...y al mismo tiempo muy fácil de dejarse dirigir...su administración tuviese un feliz resultado si como me lo persuadí se rodeaba de hombres próvidos y talentos. Pero ¡cual sería mi sorpresa cuando supe que la flor y la nata de la chocarrera pillería, de la más sublime inmoralidad y de la venalidad la más degradante, es decir el ínclito y nunca bien ponderado Enrique Martínez había sido nombrado a un de los Ministerios...pero aún me acompañaba la esperanza de que los otros dos Ministros (para mi desconocidos) pondrían un dique a las intrigas y excesos de su colega y manifestarían a Balcarce la incompatibilidad de la presencia de un hombre como Martínez; pero esas esperanzas desaparecieron completamente al ver que estos ministros fueron reempleados por los doctores Tagle y Ugarteche; con esa trinidad no me quedó otra cosa que entonar el oficio agonizante por nuestra desdichada Patria...” (Sierra, Vicente: “Historia Argentina” Edit. Científica Argentina. Bs.As.1984)

“El foco de las revoluciones, no solo en Buenos Aires sino en las provincias, ha salido de esa capital; en ellas se encuentra la crema de la anarquía de los hombres inquietos y viciosos, de los que no viven más que de los trastornos porque no teniendo nada que perder todo lo esperan ganar en el desorden: porque el lujo excesivo multiplicando las necesidades, se procuran satisfacer sin reparar en los medios; ahí es donde un gran número no quiere vivir sino a costa del estado, y no trabajar, etc. etc.Estos medios de desorden que encierra la capital deben desaparecer en lo sucesivo. Que sepan los díscolos y aun los cívicos y las demás fuerzas aradas de la ciudad, que un par de regimientos de milicias de campaña, impidan la entrada de ganado por días, y yo estoy bien seguro que el pueblo mismo será el mas interesado en evitar todo trastorno, so pena de no comer, y esto es muy normal.A esto se me dirá que el que tiene más ascendiente en la campaña será el verdadero jefe de estado; y en este caso no existirá el orden legal. Sin duda señor Don Tomas, esta es mi opinión, por el principio bien simple que el título de un gobierno no está asignado a más o menos liberalidad de sus principios, pero si a la influencia que tiene en el bienestar de los que obedecen...Ya es tiempo de dejarnos de teorías, que 24 años de experiencia no han producido más que calamidades. Los hombres no viven de ilusiones, sino de hechos: ¿qué me importa que se me repita hasta la saciedad que vivo en un país de libertad si por el contrario se me oprime?... ¡Libertad! désela usted a un niño de tres años para que se entretenga por vía de diversión con un estuche de navajas de afeitar, y usted me contará los resultados. ¡Libertad! Para que un hombre de honor se vea atacado por una prensa silenciosa, sin que haya leyes que lo protejan y si existen se hagan ilusorias. ¡Libertad! Para que si me dedico a cualquier género de la industria, venga una revolución que me destruya el trabajo de muchos años y la esperanza de dejar un par de bocados a mis hijos. ¡Libertad! Para que se me cargue de contribuciones a fin de pagar los inmensos gastos originados porque a cuatro ambiciosos se les antoja por vía de la especulación, hacer una revolución y quedar impunes. ¡Libertad! ¡Libertad!...Maldita sea la libertad, ni será el hijo de mi madre el que vaya a gozar de los beneficios que ella proporciona, hasta que no vea establecido un gobierno que los demagogos llamen tirano y me proteja contra los bienes que me brinda la actual libertad.Talvez usted dirá que esta carta está escrita por un humor bien soldadesco. Usted tendrá razón, pero convenga usted que a los 53 años no puede uno admitir de buen fe el que le quieran dar gato por liebre.No hay una sola vez que escriba sobre nuestro país, que no sufra una irritación. Dejemos este asunto y concluyo que el hombre que establezca el orden de nuestra patria, sea cuales sean los medios para que para ello emplee, es el solo que mereciera el noble título de su libertador” (Sierra, Vicente: Historia Argentina.)

Ya en el segundo gobierno de Rosas, San Martín le escribe a Tomás Guido el 17 de diciembre de 1835:

“Mi querido amigo...hace cerca de dos años escribí a Ud. que yo no encontraba otro arbitrio para cortar los males que por tanto tiempo han afligido a nuestra desgraciada tierra, que el establecimiento de un gobierno fuerte, o más claro, Absoluto, que enseñase a nuestros compatriotas a obedecer...25 años en busca de una libertad que no sólo no ha existido, sino que en este largo período, la opresión, la inseguridad individual, destrucción de fortunas, desenfreno, venalidad, corrupción y guerra civil ha sido el fruto que la Patria ha recogido después de tantos sacrificios. Ya era tiempo de poner término a tantos males de tal tamaño y para conseguir tan loable objetivo, yo miro como bueno y legal todo gobierno que establezca el orden de un modo sólido y estable, y no dudo que su opinión y la de todos los hombres que amen a su país pensarán como yo...” (Piccinali, Héctor Juan.)

Carta a Molina, el 27 de abril de 1836:

“...veo con el mayor placer la marcha uniforme y tranquila que sigue nuestro país: ella solo puede cicatrizar las profundas heridas que han dejado la anarquía, consecuencia de la ambición de cuatro malvados...”

Carta a Guido el 26 de octubre

“...veo con placer la marcha que sigue nuestra Patria; desengañémonos, nuestros países no pueden (a lo mejor por muchos años) regirse de otro modo que por gobiernos vigorosos...” (Mondragón-Sulé.)

El Bloqueo Francés inicia la asidua correspondencia entre Rosas Y San Martín por iniciativa del último.

Carta a Rosas del 10 de junio de 1839, al enterarse del ataque Francés y la traición de los unitarios exiliados en Montevideo:

“...esta conducta (la agresión francesa) puede atribuirse a un orgullo nacional, cuando puede ejercerse impunemente contra un estado débil...pero lo que no puedo concebir es el que haya americanos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar a su Patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempos de la dominación española: una tal felonía ni el sepulcro la puede hacer desaparecer...”

El 25 de agosto de 1844 le escribe al chileno Don Pedro Plenzueos:“Si yo viese a su afortunada patria dar oídos a los visionarios y precipitar sus reformas, confieso a Ud. me alarmaría por su futura suerte; tenga Ud. presente la que se siguió en Buenos Aires por el célebre Rivadavia que empleó sólo la madera para hacer andamios para componer la fachada de lo que llaman Catedral, 60 mil duros, que se gastaron ingentes sumas para contratar ingenieros en Francia y comprar útiles para la construcción de un pozo artesiano al lado de un río y en medio de un cementerio público, y todo ello se hacía cuando no había un muelle para embarcar y por el contrario se deshizo y destruyó el que había de piedra y que había costado 600 fuertes en tiempo de los españoles, que el ejército estaba sin paga y en tal miseria que pedían limosna los soldados públicamente. El fin que estableció el papel moneda que ha sido la ruina del crédito de aquella República Argentina. Sería de no acabar si se enumeraran las locuras de aquel visionario y la administración de un gran número de mis compatriotas, creyendo improvisar en Buenos Aires la civilización europea con sólo los decretos que diariamente llenaba lo que se llama el Archivo Oficial. Yo espero que Chile seguirá la marcha sólida que ha emprendido y que sus reformas las hará con pasos de tortuga”
Continúa...

San Martín en sus propias palabras ( I )

Cartas sobre el conflicto de San Martín con Rivadavia, y su gran devoción por el patriotismo de Rosas.
San Martín tuvo muchos enemigos, pero un solo objetivo, la libertad y la unión Latinoamericana. Sin embargo tanta gloria, tantos sacrificios, tanta dedicación y esmero no fueron suficientes para acallar a sus más enconados adversarios, a quienes repudió su vida entera. Sin embargo y a pesar de los deseos de muchos de los hombres que enlutaron este país con desgracias, nuestro patriota jamás derramó sangre de hermanos.
Aquí les dejo algunos testimonios de la persecución a la que fue expuesto por su negativa de manchar el pabellón celeste y blanco con sangre argentina. Asimismo tan grande patriota admiró a quien la historia oficial en manos de Mitre y Sarmiento, condenó a muerte pública y política, Juan Manuel de Rosas.

Saludos Sergio

Carta a O´Higgins el 2º de octubre de 1827:“...Mi separación voluntaria del Perú parecía me ponía al cubierto de toda sospecha de ambicionar nada sobre las desunidas Provincias del Plata. Confinado en mi hacienda de Mendoza, y sin más relaciones que algunos vecinos que venían a visitarme, nada de esto bastó para tranquilizar la desconfiada administración de Buenos Aires; ella me cercó de espías; mi correspondencia era abierta con grosería...” (Altamira, Luis Roberto: “San Martín. Sus relaciones con don Bernardino Rivadavia”. Impresiones Pellegrini 1950. Museo Histórico Nacional. Su Correspondencia)

El 16 de agosto de 1828 el mismo O´Higgins lo confirmaba en carta a San Martin: “...ejerzan enhorabuena su rabia inquisitorial en nuestra comunicaciones privadas que ellos no encontrarán otra materia más que la misma firmeza y honradez que no han podido contradecir de nuestra vida pública. Hasta la evidencia se podría asegurar que las ocho o diez cartas que veo por su apreciable del 29 de septiembre del año pasado se han escamoteado como las que he escrito a Ud. paran en poder del hombre más criminal que ha producido el pueblo argentino. Un enemigo tan feroz de los patriotas como Don Bernardino Rivadavia estaba preparado por arcanos más oscuros que el carbón para humillarlos y para degradación que su desastrosa administración ha dejado a un pueblo generoso, que fue la admiración y baliza de las repúblicas de América Sudeste. Hombre despreciable que no solo ha ejercido su envidia y encono contra Ud. no queda satisfecha su rabia, y acudiendo a la guerra de zapa, quiso minarme en el retiro de este desierto, donde por huir de ingratos busco mi subsistencia y la de mi familia con el sudor de mi frente...”(Altamira, Luis Roberto. Ibidem) (JS.p.36)

Carta al Coronel Martiniano Chilavert del 1° de enero de 1825, decía:

“...A mi regreso de Perú establecí mi cuartel general en mi chacra de Mendoza, y para hacer más inexpugnable mi posición, corté toda comunicación (excepto con mi familia), y me proponía en mi atrincheramiento dedicarme a los encantos de una vida agricultora y a la educación de mi hija, pero ¡vanas esperanzas! En medio de esos planes lisonjeros, he aquí que el espantoso “Centinela” (periódico rivadaviano) principia o hostilizarme; sus carnívoras falanges se destacan y bloquean mi pacífico retiro. Entonces fue cuando se me manifestó una verdad que no había previsto a saber: que yo había figurado demasiado en la revolución para que se me dejara vivir tranquilamente” (Comisión Nacional del Centenario. Documentación del archivo San Martín. Tomo I )

Carta a Guido del 27 de abril de 1828:

“¿Ignora Ud por ventura que en el 23, cuando por ceder a las instancias de mi mujer de venir a Buenos Aires a darle el último adiós, resolví en mayo venir a Buenos Aires, se apostaron en le camino para prenderme como a un facineroso, lo que no realizaron por el piadoso aviso que se me dio por un individuo de la misma administración”. (Altamira, Luis Roberto: “San Martín. Sus relaciones con don Bernardino Rivadavia”. (Impresiones Pellegrini 1950. Museo Histórico Nacional. Su Correspondencia)

Carta de Estanislao López:

“Sé de una manera positiva por mis agentes en Buenos Aires que a la llegada de V.E. a aquella capital será mandado juzgar por le gobierno en un consejo de guerra de oficiales generales por haber desobedecido sus órdenes en 1817 y 1820, realizando en cambio las gloriosas campañas de Chile y Perú. Para evitar este escándalo inaudito y en manifestación de mi gratitud y del pueblo que presido, por haberse negado V.E. tan patrióticamente en 1820 a concurrir a derramar sangre de hermanos con los cuerpos del Ejército de los Andes que se hallaban en la provincia de Cuyo, siento el honor de asegurar a V.E. que a su solo aviso estaré en la provincia en masa a esperar a V.E. en El desmochado para llevarlo en triunfo hasta la plaza de la Victoria”. (Altamira, Luis Roberto. Ibidem) (JS.p.37)

Carta a Guido el 10 de diciembre de 1825, al entrar la Argentina en guerra con Brasil:

“...cuando se declaró la guerra no me pareció regular ofrecer mis servicios por temor de exponerme a un nuevo insulto...por otra parte, yo estoy seguro que si diese este paso se creería sospechoso, tanto más, cuanto el empeño que se ha puesto en hacer creer que el General San Martín no ha tenido otro objeto en su viaje a Europa que el de intrigar a fin de establecer monarquías en América. Los miserables que han hecho circular tan indignas imposturas (Rivadavia y su grupo), no conocen que los sentimientos que francamente he manifestado sobre el particular, nada tienen que ver con los respetos que se deben a la mayoridad de la nación por la cual me sacrificaría gustoso...”

En carta a Guido, el 13 de febrero de 1827, San Martín manifiesta:“Veo por la de Ud. se habían hecho por ese gobierno de Buenos Aires proposiciones de paz bajo la base de la independencia de la Bandas Oriental...no nos hagamos ilusiones, la independencia de la Banda Oriental, es en mi opinión quimérica, sin más razón, que porque carece de bases para serlo: su aproximación al Brasil, y porque sus mismos desórdenes le harán buscar un apoyo, y que está en el orden, sea en el más fuerte, y en este caso se presentarán dificultades inmensas para la organización de esa República Argentina, ya débil por las ricas y pobladas provincias que se le han separado, como por la ubicación que la condena a ver obstruido el día menos pensado el único canal de su propiedad, por el bloque del río.” (Piccinali, Héctor Juan. “San Martín y Rosas”. Edit. Colección Estrella Federal. Bs.As. 1988) (JS.p.40)

Tras la renuncia de Rivadavia por el escándalo del tratado de paz con Brasil, yenterado San Martín le escribe a O´Higgins el 20 de octubre de 1827:“Me dice Ud. no haber recibido más carta mías; se han extraviado, o mejor dicho se han escamoteado ocho o diez cartas mías que le tengo escritas desde mi salida de América; esto no me sorprende, pues me consta que en todo el tiempo de la administración de Rivadavia mi correspondencia ha sufrido una revista inquisitorial la más completa. Yo he mirado esta conducta con el desprecio que merecen sus autores....ya habrá sabido la renuncia de Rivadavia. Su administración ha sido desastrosa y solo ha contribuido a dividir los ánimos. Yo he rechazado tanto sus groseras imposturas como su innoble persona. Con un hombre como este al frente de la administración no creí necesario ofrecer mis servicios en la actual guerra con el Brasil por el convencimiento en que estaba, de que hubieran sido despreciados” (Altamira Roberto. Op.cit. Museo Histórico Nacional. Piccinali.Op.cit. cap. XII) (JS.p.41)
San Martín enterado del alejamiento de Rivadavia y la asunción de Dorrego considera oportuno su regreso a su tierra, pero en Janeiro se entera del derrocamiento de Dorrego y en Montevideo de su asesinato.
Esto lo induce a no desembarcar permaneciendo en la embarcación que lo trajo a las aguas del Plata.

“El Pampero” diario de la facción unitaria en el poder con Lavalle lo increpa, bajo el título “Ambigüedades”:

“En esta clase reputamos el arrobo inesperado a estas playas del General San Martín...este General ha venido a su país a los cinco años de su ausencia, pero después de haber sabido que se han hecho las paces con el Emperador de Brasil”.

Por si no queda claro los enemigos del Libertador de medio continente lo acusan de cobarde.

Indudablemente San Martín infundía miedo a los que tomaron el poder por medio del asesinato, esto se deduce de una carta queel General Paz, ministro de guerra de Lavalle le envía a este último el 9 de Febrero de 1829:

“Mi querido Lavalle...otro incidente tengo que contar a Ud. Este es la llegada de Sanmartín...el 7 le escribió a Díaz Vélez....él hasta la fecha no ha desembarcado y por el temor y espíritu de su carta es de esperar que no lo hará. Sin embargo calcule Ud. las consecuencias de una aparición tan repentina. Es probable que la oposición desahuciada desesperada por la falta de un conductor que la guíe se fije en este hombre y le haga propuestas seductoras, ellas nada valdrán si quiere como dice, no pertenecer a ningún partido...pero si esto no sucede nos costará más trabajo el cumplimiento de las obras que hemos empezado”
El 6 de abril de 1829 le escribe a Guido:“Las agitaciones de diez y nueve años de ensayos en busca de una libertad que no ha existido...hacen clamar a lo general de los hombres por un gobierno vigoroso, igualmente convienen para que el país pueda existir es de necesidad absoluta que uno de los dos partidos desaparezca...al efecto se trata de buscar un salvador que reuniendo el prestigio de la victoria, el concepto de las demás provincias, y más que nada un brazo vigoroso que salve a la Patria de los males que la amenazan...”

El 14 de abril de 1829 una comitiva de Lavalle le ofrece al Libertador tomar las armas para defender la propuesta Unitaria. En respuesta a tal misiva dice:“Montevideo, abril 14 de 1829. Los señores Trolé y Juan A. Nelly me han entregado la de Ud. del 4 del corriente; en ellos le dirán cual ha sido el resultado de nuestra conferencia; por mi parte siento decir a Ud. que los medios que me han propuesto no me parece tendrán las consecuencias que Ud. se propone para terminar los males que la afligen a nuestra patria desgraciada...” y sentencia con una una frase que acompañará a Lavalle el resto de su vida: “una sola víctima que pueda economizar a su país le servirá de un consuelo inalterable...”

Sobre la propuesta de Lavalle le escribe San Martín a O´Higgins el 19 de abril, con copia de su respuesta:

“...su objeto era que yo me encargase del mando del ejercito y provincia de Buenos Aires y transase con las demás provincias a fin de garantir por mi parte y el de los demás gobernadores a los autores del 1° de diciembre (asesinato de Dorrego) ...por otra parte los autores del movimiento del 1° de diciembre son Rivadavia y sus satélites y a Ud. le consta los inmensos males que estos hombres han hecho no solo a este país sino al resto a América con su infernal conducta. Si mi alma fuese tan despreciable como las suyas, yo aprovecharía esta ocasión para vengarme de las persecuciones que mi honor ha sufrido de estos hombres; pero es necesario señalarles la diferencia que hay de un hombre de bien, a un malvado...Digo a Ud. en la mía del 5 que para le próximo paquete (paquebote) de mayo me marcharía a Europa, pero lo certificaré en el que sale a fines de éste. Adiós otra vez, por siempre su invariable San Martín” (Picianeli, Hector Juan. Op.Cit.)

Continúa…