Argentinas y Argentinos amargura e histeria patentada
¿Cuántas veces podemos tropezar con la misma piedra?
Vivir en la Argentina es todo un reto donde podemos pasar sin mediar explicación o razón de la euforia a la desazón en un simple chasquido de nuestra filosa lengua.
Tanto unas u otras sensaciones nos acompañan como miembros insertos en informes cuerpos de nuestra psicología mundana.
El todopoderoso argentino; dueño de imaginarios populares como nos enrostraron desde pequeñitos, que somos los mejores del mundo, tenemos la avenida más larga y más ancha, que inventamos el dulce de leche, (¿y a quien le importa?), que somos más rubios y de ojos celestes que los albinos, que Buenos Aires es la París de Latinoamérica, entre tantas otras barrabasadas incoherentes y de poca monta; se reserva el derecho de suicidarse y renacer de entre las cenizas ya no como el ave fénix sino como sicótico maníaco depresivo sin rumbo y sin esperanzas.
La ciclotimia argentina es un derecho patentado. Cada dos lustros, más o menos, nos subimos al tobogán con gran esfuerzo para tirarnos sin mirar que abajo hay un agujero que previamente paleamos para no tener fondo. Supongo que debe ser muy adictiva la adrenalina que provoca ir cayendo sin saber dónde quedó el fondo, más si nosotros mismos nos ocupamos de hacerlo casi abismal.
Pero la experiencia siempre dicta que el fondo existe, (tanto el que cavamos como el monetario internacional), y alguna vez la estrepitosa caída nos deparará un nuevo final embarrado como siempre.
La historia bicentenaria nos muestra muchos de esos vaivenes argentinos, pero la reciente es suficiente para darnos idea de cuánto necesitamos esos chapuzones en las cloacas argentinas.
Dicen que para muestra solo hace falta un botón, pero nosotros tenemos una mercería llena de botones para elegir.
Desde las declaraciones de un impresentable candidato a concejal del Pro, que como le robaron armas de su armería, insta a quemar una villa miseria adyacente con todos sus moradores adentro, además de tratar de animales a dichos conciudadanos y tachar de crías a sus vástagos, hasta las escandalosas mentiras del gobierno, para continuar con acaudalados campestres sin olor a bosta que se endilgan el futuro de nuestro país, y sin olvidarnos de la gran ciudadanía que como rebaño obediente es arriada por los políticos y los medios de comunicación inescrupulosos hacia extremos que acogotan a cualquiera.
Decía allá por los años 60 el incomparable Arturo Jauretche en su publicación “Los tilingos” para la revista Confirmado:
“(…) Era la oportunidad para ofrecer una respuesta, entre las muchas que pueden articularse, a un interrogante que plantea José Luis de Imaz en Los que mandan; "¿Porqué, no obstante su peso económico, su rol en la modernización, yhaber sido innovadores tecnológicos, los empresarios no pesan en lavida del país?". O pesan al revés. Este es el caso de ciertos tipos de gruposeconómicos capitalistas, adscriptos a la política de la SociedadRural, ya consolidados dentro del viejo sistema agro-importador, queprefieren un mercado interno pobre en condiciones de monopolio a unmercado en crecimiento en condiciones de competencia, como los queapoyaron la política de contención del progreso en las JuntasReguladoras de la Década Infame. Sólo que éstos sí saben lo quequieren. (…)”
Continúa el gran escritor Argentino diciendo:
“(…) Que un tipo que no produce diga, en una reunión de tipos que noproducen, que no producen los únicos que producen algo, estilinguería. En esto de producir, tenemos muchos productores ruralespor el estilo que creen que la condición de productor la da lapropiedad de una estancia, unos breeches y unas botas de polo, queviven en la ciudad -"porque mi señora dice que hay que educar a loschicos"- y dan una vuelta por el campo cada quince días. Productoresrurales son los que trabajan y producen en el campo, que pueden serpatrones o peones, pero no los que no intervienen en la producciónsino como propietarios, y que son rentistas aunque no arrienden. Estostambién son de los que dicen que los "obreros" no producen. Y ya nodesde la posición marginal del tipo del portafolio, sino empinándosecomo "fuerza viva" sobre la que descansa la economía del país. (…)”
Cuarenta y cinco años después nada ha cambiado, y no porque la argentina permaneció estática sino porque entre tantas idas y vueltas siempre regresamos al primer amor, el desastre.
En los comienzos de un siglo pos cambalache que probablemente vuelva a ser cambalachero, seguimos discutiendo nuestra posición en el mundo como a principios de dos siglos atrás. Si Latinoamericanos o Europeizados, o, (esto es más novedoso), Yanquizados. Esto en función de si le damos la mano a Chavez, o a Obama, si seguimos condenando a Cuba o la perdonamos por sus pecados.
Como Menem lo hizo, y casi en un plagio al cuento infantil o no tanto de la bella durmiente, seguimos mirándonos al espejo embrujado preguntándonos si somos los más lindos, y cuando el espejo cansado de mentirnos nos dice alguna que otra vez, década de por medio, un atisbo de verdad salimos a romper todo cuanto hicimos para construir una nueva gran mentira.
En el país donde perder es ganar, y hundirse arrastrando a todos en el acto es una virtud, un ex presidente festeja la derrota porque perdió por poquito y porque los que le ganaron no tienen la menor idea de que hacer con los frutos de la victoria. La presidenta con un humor sarcástico dice que en una población de 10 habitantes ganó por el 60% de los votos y los camperos se jactan de que el 70% del electorado no votó en contra del gobierno sino a favor de ellos.
Aquí adelantan las elecciones para atrasar la decisión del pueblo, los jueces de la corte promueven fumarse un porrito, usan a los pobres próceres de la historia para justificar fusilamientos sin balas, o a los desaparecidos para, vergonzosamente, compararlos con los goles del fútbol que me importa un bledo verlos o no pero que parece son tan importantes como las vidas humanas. Se gastan mil millones de dólares para combatir una enfermedad que pasó sin pena y sin gloria mientras otras tan fáciles de resolver y con bajo costo su remedio, siguen haciendo estragos en las clases humildes.
Compatriotas argentinos el pan y el circo ya lo inventaron hace tres mil años los romanos, así que a no jactarnos de lo que no nos pertenece.
Somos el granero del mundo, somos el reservorio de agua potable, somos tan ricos que no sabemos que hacer con todo lo que tenemos. Dios es argentino, Satanás también.
Tenemos las mujeres más lindas y los gatos más famosos. Somos neutrales pero siempre nos apoyan los poderosos. Somos tan vivos que pagamos la deuda externa de 200 mil millones con 10 mil millones, (evidentemente tenemos muy buenos contadores y economistas). Nos quejamos del aumento de la inflación y soplamos el globo inflacionario cada vez que podemos, “por las dudas aumento el precio para cubrirme por si acaso”. Pretendemos que el estado, que no es lo mismo que el gobierno, nos cubra todas nuestras mamarrachadas empresariales, con subsidios hasta para ir al baño.
Nos quejamos de todo menos de las macanas que nos mandamos, mientras no se den cuenta viva la pepa.
“Es pobre el que quiere”, dicen las señoras gordas de la capital, y las capitales del interior, mientras con asco le tiran un diego, traducido diez céntimos, al pibe que le limpia el parabrisas, que ante tanta generosidad les raya el vidrio.
Pretenden las multinacionales con una fundación tapar las iniquidades que promueven con sus negocios, entonces aparecen en TV propagandas de grandes compañías defendiendo el medio ambiente si compras tal o cual artículo de porquería que venden.
En fin amigos esto da para cortar demasiada tela y como el tiempo es tirano y como tal debe ser argentino, debo dejarlos ya casi en el aburrimiento escandaloso. Pero no se desesperen mañana habrá más muertes que contar, más pibes chorros que linchar, más fútbol que ver, y más oficialismo mentiroso, más oposición que no opone ni una idea como la gente, más gente que protesta, más tractores que desfilan, y más conductores de la berretada televisiva que con sueños de gloria y morlacos a patadas nos siguen vendiendo comedias que de gracia tienen solamente la virtud de ser argentinas.
Saludos Sergio
viernes, 18 de septiembre de 2009
Análisis Constitucional – Materia pendiente
Análisis Constitucional – Materia pendiente
Mucho se dice sobre la constitución, voces que se levantan sobre tibias y endebles bases sin más argumentos que interpretar convenientemente los dictados de la misma según mejor les sea provechoso.
La Constitución tiene un espíritu, un ideal, un modelo de país inserto en sus letras, y es menester escuchar a quienes han dedicado mucho de su vida para comprenderla y aplicarla.
Marcando la relevancia de los pactos preexistentes en el contexto de la constitución nos decía Adolfo Saldías. en su obra “Historia de la Confederación Argentina”, Libro II “La guerra y la política constitucional”. Capítulo XVII “El interior y el litoral” (1831). Página 154 y 155.)
Sobre el pacto federal del 4 de Enero de 1831:
“(…) Más que un tratado de unión y alianza para objetos inmediatos, este pacto era, como se ve, una verdadera constitución bosquejada a grandes rasgos. Si no llenaba las exigencias de legisladores retóricos y formulistas, como los que elaboraban antes y después del año 1831 las constituciones de Francia, las cuales se sucedían con hipérbolas más o menos brillantes, tenía cuanto menos en su abono el ejemplo de Inglaterra, que es la nación más libre, con ser que limitó a conservar las declaraciones de la magna carga, y a ampliarlas en razón de sus necesidades sucesivas.
Verdad es que el ejercicio del gobierno libre en la República Argentina, era en la época de transformismo y de guerra del año 1831, tan sólo un ideal de los mejor preparados; que a su desenvolvimiento obstaban así las represiones de gobiernos revolucionarios o de transición, como las reacciones de pueblos sin conciencia ilustrada de la libertad orgánica. Y tan poderosos eran estos obstáculos entonces en América como en Europa, que hoy, después de ochenta años, todavía fermentaban esas reacciones y represiones en la misma República Argentina, bajo el imperio de una constitución hermosa, pero susceptible – como lo son todas – de ser desnaturalizada cuando la virtud cívica y la educación democrática no vigorizan el mecanismo gubernamental. (…)”
Me quedo con una frase del texto citado de tal realismo que a pesar de los 100 años que nos separan de la interpretación de Adolfo Saldías, es tan actual que invita a la reflexión:
“bajo el imperio de una constitución hermosa, pero susceptible – como lo son todas – de ser desnaturalizada cuando la virtud cívica y la educación democrática no vigorizan el mecanismo gubernamental”
Saludos Sergio
Mucho se dice sobre la constitución, voces que se levantan sobre tibias y endebles bases sin más argumentos que interpretar convenientemente los dictados de la misma según mejor les sea provechoso.
La Constitución tiene un espíritu, un ideal, un modelo de país inserto en sus letras, y es menester escuchar a quienes han dedicado mucho de su vida para comprenderla y aplicarla.
Marcando la relevancia de los pactos preexistentes en el contexto de la constitución nos decía Adolfo Saldías. en su obra “Historia de la Confederación Argentina”, Libro II “La guerra y la política constitucional”. Capítulo XVII “El interior y el litoral” (1831). Página 154 y 155.)
Sobre el pacto federal del 4 de Enero de 1831:
“(…) Más que un tratado de unión y alianza para objetos inmediatos, este pacto era, como se ve, una verdadera constitución bosquejada a grandes rasgos. Si no llenaba las exigencias de legisladores retóricos y formulistas, como los que elaboraban antes y después del año 1831 las constituciones de Francia, las cuales se sucedían con hipérbolas más o menos brillantes, tenía cuanto menos en su abono el ejemplo de Inglaterra, que es la nación más libre, con ser que limitó a conservar las declaraciones de la magna carga, y a ampliarlas en razón de sus necesidades sucesivas.
Verdad es que el ejercicio del gobierno libre en la República Argentina, era en la época de transformismo y de guerra del año 1831, tan sólo un ideal de los mejor preparados; que a su desenvolvimiento obstaban así las represiones de gobiernos revolucionarios o de transición, como las reacciones de pueblos sin conciencia ilustrada de la libertad orgánica. Y tan poderosos eran estos obstáculos entonces en América como en Europa, que hoy, después de ochenta años, todavía fermentaban esas reacciones y represiones en la misma República Argentina, bajo el imperio de una constitución hermosa, pero susceptible – como lo son todas – de ser desnaturalizada cuando la virtud cívica y la educación democrática no vigorizan el mecanismo gubernamental. (…)”
Me quedo con una frase del texto citado de tal realismo que a pesar de los 100 años que nos separan de la interpretación de Adolfo Saldías, es tan actual que invita a la reflexión:
“bajo el imperio de una constitución hermosa, pero susceptible – como lo son todas – de ser desnaturalizada cuando la virtud cívica y la educación democrática no vigorizan el mecanismo gubernamental”
Saludos Sergio
Los poderes delegados, extraordinarios, o suma del poder público
Los poderes delegados, extraordinarios, o suma del poder público
Análisis histórico de tales circunstancias institucionales
La historia nos lleva hacia el diario de sesiones de la legislatura de Buenos Aires de 1830, sesión 165, página 5, registro oficial, número 1, libro IX:
“Se le reviste al gobernador que resulte nombrado de las facultades extraordinarias que juzgue necesarias hasta la reunión de la próxima legislatura, la que deberá dar cuenta del uso que haya hecho de esta especial autorización”
Aquí comienza una práctica muy utilizada por nuestros gobernantes del pasado y del presente, algo que se discute hoy día como un hecho inédito el cual sin embargo tiene demasiados antecedentes como para centrarnos exclusivamente en lo que hoy sucede.
El pueblo Argentino ha vivido prácticamente toda su historia con superpoderes en los mandatarios, ya sea por vía legal, mandato de los congresos, o de facto, sin congreso y con las botas puestas.
Nadie mejor que uno de los más grandes historiadores de nuestra patria, Adolfo Saldías, para relatarnos una visión e interpretación impecable de este tema:
“Esta investidura legal de un poder ejecutivo con facultades extraordinarias constituiría hoy una temeridad regresiva, y tanto más innecesaria cuanto que muchos presidentes del poder ejecutivo se las atribuyen de hecho, contando con la docilidad o con la aprobación de congresos a su servicio”
(Adolfo Saldías. Historia de la Confederación Argentina. Libro II “La guerra y la política constitucional”. Capítulo XV “El ejecutivo Fuerte” (1829-1830). Página 110 y 111.)
Este lúcido historiador continúa el análisis de las circunstancias que llevaron a la decisión de la delegación de los poderes en un ejecutivo fuerte:
“Pero en el año 1829 la República Argentina experimentaba los sacudimientos de una época revolucionaria cuyos lineamientos acentuaban cada vez más fuertes elementos primitivos que participaban de la cosa pública. – La independencia y la libertad del país amenazada; la anarquía asomando la cabeza, e intereses tan fundamentales como el de la paz y el orden para comenzar a vivir por los auspicios de la civilización, absorbían por decirlo así, los desvelos de los partidos y de los hombres de gobierno, Verdad es que precisamente por haberse sucedido una en pos de la otra – la época revolucionaria de la independencia, y la época revolucionaria de la guerra civil, en la República Argentina, el Poder Ejecutivo fue la parte saliente del mecanismo gubernamental, cualquiera que este fuere; y que esta idea prevalece en la actual Constitución federal argentina, la cual convierte al presidente por las atribuciones que le confiere, en un verdadero monarca que gobierna. Por esto decía Alberdi en 1853 que el Poder Ejecutivo es la parte culminante de la Constitución Argentina. No es extraño pues que en 1829 se prodigase facultades al ejecutivo, creyendo poner a salvo los intereses que se invocaban. Por lo demás los poderes ejecutivos nacionales que surgieron en 1811, 1812, 1815, tuvieron facultades extraordinarias. Facultades extraordinarias se otorgó a los gobernadores don Manuel de Sarratea y don Juan Ramón Balcarce, en 1820; las otorgó también la legislatura de Córdoba al gobernador Bustos; la de Santa Fé al gobernador López, y posteriormente la de Corrientes al gobernador Ferré, y con las mismas facultades fue investido el General Paz en 1830 para desempeñar el supremo poder militar de las nueve provincias del interior”
(Obra citada)
Evidentemente, como destaca Saldías, nuestra propia constitución reviste de exceso de poderes al ejecutivo.
Si pretendemos otro sistema habrá que modificar la constitución que preserva dichos atributos y darle carácter más firme al congreso.
Lo lamentable es que muchos periodistas, en total desconocimiento técnico, legal, e histórico de la política constitucional emiten juicios de valor apoyándose en interpretaciones históricas incorrectas, tal es el caso de Pepe Eliaschev que en el año 2006, el 9 de Julio, decía en una publicación del Suplemento Dominical del Diario El Día Séptimo Día:
“La Amenaza de la Suma del Poder Público”
Por PEPE ELIASCHEV
“Los superpoderes que está a punto de adquirir de manera permanente el presidente Néstor Kirchner fueron inventados hace 131 años por Juan Manuel de Rosas. Rosas es el mayor ídolo personal de Carlos Kunkel, un fanático e implacable armador y palafrenero de su compañero de los años Setenta, el actual primer mandatario.
La "rosificación" de Kirchner es un proyecto que parece venir articulándose hace muchos años. Cuando Kunkel atendía desde la Casa Rosada las necesidades logísticas del Presidente, lo hacía junto a un retrato enorme del dictador del siglo XIX. Lejos de ser un disparate anacrónico o un acto de indecorosa comparación, es pertinente recomponer las historias.
Juan Manuel de Rosas nació el 30 de marzo de 1793 y murió el 14 de marzo de 1877, a los 84 años. Vivió casi un tercio de su vida en Inglaterra, donde murió.
Se casó antes de cumplir 20 años con Encarnación de Ezcurra y Arguibel y ya en 1826, a los 33, con la llegada al poder del general Juan Gregorio de Las Heras aceptó integrar la comisión que debía analizar demarcaciones fronterizas con los pueblos originarios de las pampas.
El 6 de diciembre de 1829, a los 36 años, la Sala de Representantes de Buenos Aires lo nombró nuevo gobernador revestido de "facultades extraordinarias". Capitán general de la provincia y Comandante de Campaña, Rosas fue electo por 32 sufragios contra solo uno de Juan José Viamonte, símbolo patético de un gobierno institucional desgraciado.
Apenas seis meses después, el 7 de mayo de 1832, Rosas devuelve a la Legislatura esos superpoderes, seguramente acicateado por el rechazo a tanta concentración de decisiones.
El 5 de diciembre de ese año, cuando la Sala de Representantes lo reelige gobernador, el caudillo repele en dos ocasiones el nombramiento, evidentemente porque no le entregaban los superpoderes. Asume Juan Ramón Balcarce la jefatura de la Confederación el 28 de enero de 1833, mientras que Rosas sigue como comandante general de campaña y jefe de la división contra los indios, hasta el 25 de mayo de 1834.
El 30 de junio de 1834 la Legislatura insiste en designar gobernador a Rosas, pero otra vez le niega lo que más quería, las facultades dictatoriales. Rechaza el cargo reiteradamente hasta que, tras el fugaz gobierno de Maza, los diputados se rinden y el 13 de abril de 1835 le entregan la suma del poder público, facultad imperial que no implica la necesidad de dar cuenta de su uso.
La rebelión de Urquiza el 1§ de mayo de 1851 fue el prolegómeno del encuentro decisivo, la batalla de Caseros, el 3 de febrero de 1852. Derrotado, Rosas huye y el 10 de febrero zarpa hacia Inglaterra, a la que llega con su hija el 23 de abril de 1852, para radicarse en Southampton, donde muere un cuarto de siglo más tarde. (…)”
Tales expresiones históricas sin mayor fundamento o análisis riguroso son generalmente letales para la interpretación política de nuestra sociedad y tienden a conllevar argumentos falaces que confundan a la opinión pública en beneficio de artimañas que les sean afines a intereses particulares.
Con todo el respeto que me merece el periodista Eliaschev le sugeriría que antes de juzgar la historia se compenetre con dicha ciencia, para que sus dichos tengan al menos el acerbo necesario para brindar una opinión objetiva de la cosa.
Saludos Sergio
Análisis histórico de tales circunstancias institucionales
La historia nos lleva hacia el diario de sesiones de la legislatura de Buenos Aires de 1830, sesión 165, página 5, registro oficial, número 1, libro IX:
“Se le reviste al gobernador que resulte nombrado de las facultades extraordinarias que juzgue necesarias hasta la reunión de la próxima legislatura, la que deberá dar cuenta del uso que haya hecho de esta especial autorización”
Aquí comienza una práctica muy utilizada por nuestros gobernantes del pasado y del presente, algo que se discute hoy día como un hecho inédito el cual sin embargo tiene demasiados antecedentes como para centrarnos exclusivamente en lo que hoy sucede.
El pueblo Argentino ha vivido prácticamente toda su historia con superpoderes en los mandatarios, ya sea por vía legal, mandato de los congresos, o de facto, sin congreso y con las botas puestas.
Nadie mejor que uno de los más grandes historiadores de nuestra patria, Adolfo Saldías, para relatarnos una visión e interpretación impecable de este tema:
“Esta investidura legal de un poder ejecutivo con facultades extraordinarias constituiría hoy una temeridad regresiva, y tanto más innecesaria cuanto que muchos presidentes del poder ejecutivo se las atribuyen de hecho, contando con la docilidad o con la aprobación de congresos a su servicio”
(Adolfo Saldías. Historia de la Confederación Argentina. Libro II “La guerra y la política constitucional”. Capítulo XV “El ejecutivo Fuerte” (1829-1830). Página 110 y 111.)
Este lúcido historiador continúa el análisis de las circunstancias que llevaron a la decisión de la delegación de los poderes en un ejecutivo fuerte:
“Pero en el año 1829 la República Argentina experimentaba los sacudimientos de una época revolucionaria cuyos lineamientos acentuaban cada vez más fuertes elementos primitivos que participaban de la cosa pública. – La independencia y la libertad del país amenazada; la anarquía asomando la cabeza, e intereses tan fundamentales como el de la paz y el orden para comenzar a vivir por los auspicios de la civilización, absorbían por decirlo así, los desvelos de los partidos y de los hombres de gobierno, Verdad es que precisamente por haberse sucedido una en pos de la otra – la época revolucionaria de la independencia, y la época revolucionaria de la guerra civil, en la República Argentina, el Poder Ejecutivo fue la parte saliente del mecanismo gubernamental, cualquiera que este fuere; y que esta idea prevalece en la actual Constitución federal argentina, la cual convierte al presidente por las atribuciones que le confiere, en un verdadero monarca que gobierna. Por esto decía Alberdi en 1853 que el Poder Ejecutivo es la parte culminante de la Constitución Argentina. No es extraño pues que en 1829 se prodigase facultades al ejecutivo, creyendo poner a salvo los intereses que se invocaban. Por lo demás los poderes ejecutivos nacionales que surgieron en 1811, 1812, 1815, tuvieron facultades extraordinarias. Facultades extraordinarias se otorgó a los gobernadores don Manuel de Sarratea y don Juan Ramón Balcarce, en 1820; las otorgó también la legislatura de Córdoba al gobernador Bustos; la de Santa Fé al gobernador López, y posteriormente la de Corrientes al gobernador Ferré, y con las mismas facultades fue investido el General Paz en 1830 para desempeñar el supremo poder militar de las nueve provincias del interior”
(Obra citada)
Evidentemente, como destaca Saldías, nuestra propia constitución reviste de exceso de poderes al ejecutivo.
Si pretendemos otro sistema habrá que modificar la constitución que preserva dichos atributos y darle carácter más firme al congreso.
Lo lamentable es que muchos periodistas, en total desconocimiento técnico, legal, e histórico de la política constitucional emiten juicios de valor apoyándose en interpretaciones históricas incorrectas, tal es el caso de Pepe Eliaschev que en el año 2006, el 9 de Julio, decía en una publicación del Suplemento Dominical del Diario El Día Séptimo Día:
“La Amenaza de la Suma del Poder Público”
Por PEPE ELIASCHEV
“Los superpoderes que está a punto de adquirir de manera permanente el presidente Néstor Kirchner fueron inventados hace 131 años por Juan Manuel de Rosas. Rosas es el mayor ídolo personal de Carlos Kunkel, un fanático e implacable armador y palafrenero de su compañero de los años Setenta, el actual primer mandatario.
La "rosificación" de Kirchner es un proyecto que parece venir articulándose hace muchos años. Cuando Kunkel atendía desde la Casa Rosada las necesidades logísticas del Presidente, lo hacía junto a un retrato enorme del dictador del siglo XIX. Lejos de ser un disparate anacrónico o un acto de indecorosa comparación, es pertinente recomponer las historias.
Juan Manuel de Rosas nació el 30 de marzo de 1793 y murió el 14 de marzo de 1877, a los 84 años. Vivió casi un tercio de su vida en Inglaterra, donde murió.
Se casó antes de cumplir 20 años con Encarnación de Ezcurra y Arguibel y ya en 1826, a los 33, con la llegada al poder del general Juan Gregorio de Las Heras aceptó integrar la comisión que debía analizar demarcaciones fronterizas con los pueblos originarios de las pampas.
El 6 de diciembre de 1829, a los 36 años, la Sala de Representantes de Buenos Aires lo nombró nuevo gobernador revestido de "facultades extraordinarias". Capitán general de la provincia y Comandante de Campaña, Rosas fue electo por 32 sufragios contra solo uno de Juan José Viamonte, símbolo patético de un gobierno institucional desgraciado.
Apenas seis meses después, el 7 de mayo de 1832, Rosas devuelve a la Legislatura esos superpoderes, seguramente acicateado por el rechazo a tanta concentración de decisiones.
El 5 de diciembre de ese año, cuando la Sala de Representantes lo reelige gobernador, el caudillo repele en dos ocasiones el nombramiento, evidentemente porque no le entregaban los superpoderes. Asume Juan Ramón Balcarce la jefatura de la Confederación el 28 de enero de 1833, mientras que Rosas sigue como comandante general de campaña y jefe de la división contra los indios, hasta el 25 de mayo de 1834.
El 30 de junio de 1834 la Legislatura insiste en designar gobernador a Rosas, pero otra vez le niega lo que más quería, las facultades dictatoriales. Rechaza el cargo reiteradamente hasta que, tras el fugaz gobierno de Maza, los diputados se rinden y el 13 de abril de 1835 le entregan la suma del poder público, facultad imperial que no implica la necesidad de dar cuenta de su uso.
La rebelión de Urquiza el 1§ de mayo de 1851 fue el prolegómeno del encuentro decisivo, la batalla de Caseros, el 3 de febrero de 1852. Derrotado, Rosas huye y el 10 de febrero zarpa hacia Inglaterra, a la que llega con su hija el 23 de abril de 1852, para radicarse en Southampton, donde muere un cuarto de siglo más tarde. (…)”
Tales expresiones históricas sin mayor fundamento o análisis riguroso son generalmente letales para la interpretación política de nuestra sociedad y tienden a conllevar argumentos falaces que confundan a la opinión pública en beneficio de artimañas que les sean afines a intereses particulares.
Con todo el respeto que me merece el periodista Eliaschev le sugeriría que antes de juzgar la historia se compenetre con dicha ciencia, para que sus dichos tengan al menos el acerbo necesario para brindar una opinión objetiva de la cosa.
Saludos Sergio
República Argentina = República de Cromagnon
Coincidencias espeluznantes de conductas que sintetizan nuestra realidad
Hay lutos que perduran en el tiempo, principalmente porque asumir la muerte innecesaria de tantas personas no permite cerrar las heridas. El tiempo, con su tránsito inescrupuloso, borra en la sociedad la indignación primaria para luego acotar su incidencia a una efemérides con poco a casi nada de valor real. Ha sucedido y sucederá dado que de alguna manera la ciudadanía es parte y arte de este y otros crímenes, porque es también víctima y victimario. Tremenda dualidad es casi imposible de asumir, por eso son tan encontradas las pasiones alrededor de estos hechos.
Cromagnon es la maqueta de nuestra república, es el espejo de lo que padecemos diariamente por nuestra absoluta responsabilidad.
La cadena de irresponsabilidades es tan abrumadora que cuesta hilvanar todas sus partes.
En primer lugar una práctica cotidiana, las fiestas con o sin grupos musicales en lugares no apropiados para tales circunstancias. Previo y en absoluta conciencia de quienes son propietarios de los negocios inadaptados para eventos de esta característica y artífices del espectáculo, están las coimas, tan viejas como la corrupción endémica de nuestro país. Allí convergen los que pagan coimas, los que las reciben, éstos últimos que las reparten a sus superiores de turno, los que miran al costado, y la sociedad toda que alguna vez pagó alguna coima, por ejemplo para que no le levanten una multa de tránsito o evadiendo algún impuesto, lo cual pareciera justificarse porque no “hace mal a nadie”.
Los concurrentes a dichos espectáculos o eventos, son totalmente concientes de tales situaciones, saben indiscutiblemente que corren riesgos, sin embargo eso no les impide proseguir asistiendo a recitales.
Cualquiera que haya participado de un recital, haya ido a un local bailable, a un estadio de fútbol, entre otras tantas actividades de esparcimiento inútilmente riesgosas, si hace un examen concienzudo del entorno verá innumerables irregularidades, pero con tal de seguir la parranda no dice ni hace nada. Esa desaprensión por la vida es común entre nosotros y es la misma que tolera sin remordimientos cuando diariamente vemos miles de argentinos expuestos a muertes silenciosas y tampoco hacemos nada.
Varios jóvenes fans del grupo musical, hoy absuelto, que estuvieron esa noche trágica lo hicieron llevando niños, improvisando guarderías en los baños, práctica ésta más común de lo que se sabe, y de tal irresponsabilidad murieron niños sentenciados a muerte por sus inmaduros padres. Las bengalas están presentes en casi todos los eventos de esta característica, y son los mismos jóvenes los que las prenden, mientras todos a su alrededor vitorean en vez de reprochar tal acto. No miden consecuencias no piensan ni en si mismos ni en los demás, todo vale.
Pero nuestra sociedad acepta y es cómplice de todas estas concurrencias delictivas, simplemente porque somos parte de la mugre que tapamos día a día con tal de sacar algún provecho.
Escuchaba algunas justificaciones de los músicos diciendo que si ellos llevaban a sus familiares a sus recitales entonces nadie puede juzgarlos porque no pondrían en peligro deliberadamente a sus seres queridos. Grueso error, todos los días muchas personas que azarosamente aún no engrosan las listas de muertos, llevan a sus familias en sus autos por rutas o autopistas a 180 km por hora en un acto de irresponsabilidad brutal, arriesgando la vida de todos por sentir la adrenalina de la velocidad o por llegar unos minutos antes al destino. ¿No son responsables de tamaña inescrupulosidad?
Asimismo ¿cómo confiar en la justicia o en la administración política? En el caso de las sentencias para funcionarios públicos ninguno ha sido debidamente responsabilizado. ¿Corporativismo corruptelar?
Nadie públicamente dice que la justicia está casi toda corrupta, que los jueces fallan según el dinero que les pongan. ¿Se imaginan si nos da un ataque de moral y debemos poner tras las rejas a todos los corruptos?
No queda nadie libre, ni tampoco Ud. ni yo.
Ahora en la justicia actual si el que comete el delito tiene guantes blancos antes de ir preso deberá esperar la “sentencia firme”, no importa el aberrante delito que haya cometido. Si un desgraciado delincuente común, proveniente de capas sociales bajas, roba una gallina, no sale ni para ir al baño, ni siquiera con sentencia de primera instancia. Desde que es apresado vivirá en la cárcel a la espera de un juicio, que en realidad ya está condenado de antemano. Pero el “Padre” Grassi, Chaban y cualquier otro de buen nombre esperará su sentencia firme en las comodidades de su hogar. ¿Cómo no va a causar crispación tal inequidad? Después nos preguntamos porqué hay tanta bronca y odio en los marginados y pobres.
Puertas adentro prestigiosos profesionales del derecho protestan por tantas irregularidades del sistema judicial y califican a Comodoro Py como antro de perdición.
Entonces las semejanzas entre cromagnon y la argentina en general producen escalofríos. Conductas sociales irresponsables, desprecio por la vida, connivencia y consenso con la corrupción, funcionarios con precio y de oferta, políticas gubernamentales adecuadas a tales despropósitos, victimarios que se adjudican total inocencia, justicia injusta, grupos que reivindican irrespetuosamente a quienes colaboraron con tamaña desgracia, (fans de callejeros y callejeros mismos), opinión pública sin opinión formada e ignorante, desigualdad, etc.
Las similitudes son demasiadas para no creer que República de cromagnon es una caricatura demasiado exacta de nuestro benemérito país y su gente.
Saludos Sergio
Hay lutos que perduran en el tiempo, principalmente porque asumir la muerte innecesaria de tantas personas no permite cerrar las heridas. El tiempo, con su tránsito inescrupuloso, borra en la sociedad la indignación primaria para luego acotar su incidencia a una efemérides con poco a casi nada de valor real. Ha sucedido y sucederá dado que de alguna manera la ciudadanía es parte y arte de este y otros crímenes, porque es también víctima y victimario. Tremenda dualidad es casi imposible de asumir, por eso son tan encontradas las pasiones alrededor de estos hechos.
Cromagnon es la maqueta de nuestra república, es el espejo de lo que padecemos diariamente por nuestra absoluta responsabilidad.
La cadena de irresponsabilidades es tan abrumadora que cuesta hilvanar todas sus partes.
En primer lugar una práctica cotidiana, las fiestas con o sin grupos musicales en lugares no apropiados para tales circunstancias. Previo y en absoluta conciencia de quienes son propietarios de los negocios inadaptados para eventos de esta característica y artífices del espectáculo, están las coimas, tan viejas como la corrupción endémica de nuestro país. Allí convergen los que pagan coimas, los que las reciben, éstos últimos que las reparten a sus superiores de turno, los que miran al costado, y la sociedad toda que alguna vez pagó alguna coima, por ejemplo para que no le levanten una multa de tránsito o evadiendo algún impuesto, lo cual pareciera justificarse porque no “hace mal a nadie”.
Los concurrentes a dichos espectáculos o eventos, son totalmente concientes de tales situaciones, saben indiscutiblemente que corren riesgos, sin embargo eso no les impide proseguir asistiendo a recitales.
Cualquiera que haya participado de un recital, haya ido a un local bailable, a un estadio de fútbol, entre otras tantas actividades de esparcimiento inútilmente riesgosas, si hace un examen concienzudo del entorno verá innumerables irregularidades, pero con tal de seguir la parranda no dice ni hace nada. Esa desaprensión por la vida es común entre nosotros y es la misma que tolera sin remordimientos cuando diariamente vemos miles de argentinos expuestos a muertes silenciosas y tampoco hacemos nada.
Varios jóvenes fans del grupo musical, hoy absuelto, que estuvieron esa noche trágica lo hicieron llevando niños, improvisando guarderías en los baños, práctica ésta más común de lo que se sabe, y de tal irresponsabilidad murieron niños sentenciados a muerte por sus inmaduros padres. Las bengalas están presentes en casi todos los eventos de esta característica, y son los mismos jóvenes los que las prenden, mientras todos a su alrededor vitorean en vez de reprochar tal acto. No miden consecuencias no piensan ni en si mismos ni en los demás, todo vale.
Pero nuestra sociedad acepta y es cómplice de todas estas concurrencias delictivas, simplemente porque somos parte de la mugre que tapamos día a día con tal de sacar algún provecho.
Escuchaba algunas justificaciones de los músicos diciendo que si ellos llevaban a sus familiares a sus recitales entonces nadie puede juzgarlos porque no pondrían en peligro deliberadamente a sus seres queridos. Grueso error, todos los días muchas personas que azarosamente aún no engrosan las listas de muertos, llevan a sus familias en sus autos por rutas o autopistas a 180 km por hora en un acto de irresponsabilidad brutal, arriesgando la vida de todos por sentir la adrenalina de la velocidad o por llegar unos minutos antes al destino. ¿No son responsables de tamaña inescrupulosidad?
Asimismo ¿cómo confiar en la justicia o en la administración política? En el caso de las sentencias para funcionarios públicos ninguno ha sido debidamente responsabilizado. ¿Corporativismo corruptelar?
Nadie públicamente dice que la justicia está casi toda corrupta, que los jueces fallan según el dinero que les pongan. ¿Se imaginan si nos da un ataque de moral y debemos poner tras las rejas a todos los corruptos?
No queda nadie libre, ni tampoco Ud. ni yo.
Ahora en la justicia actual si el que comete el delito tiene guantes blancos antes de ir preso deberá esperar la “sentencia firme”, no importa el aberrante delito que haya cometido. Si un desgraciado delincuente común, proveniente de capas sociales bajas, roba una gallina, no sale ni para ir al baño, ni siquiera con sentencia de primera instancia. Desde que es apresado vivirá en la cárcel a la espera de un juicio, que en realidad ya está condenado de antemano. Pero el “Padre” Grassi, Chaban y cualquier otro de buen nombre esperará su sentencia firme en las comodidades de su hogar. ¿Cómo no va a causar crispación tal inequidad? Después nos preguntamos porqué hay tanta bronca y odio en los marginados y pobres.
Puertas adentro prestigiosos profesionales del derecho protestan por tantas irregularidades del sistema judicial y califican a Comodoro Py como antro de perdición.
Entonces las semejanzas entre cromagnon y la argentina en general producen escalofríos. Conductas sociales irresponsables, desprecio por la vida, connivencia y consenso con la corrupción, funcionarios con precio y de oferta, políticas gubernamentales adecuadas a tales despropósitos, victimarios que se adjudican total inocencia, justicia injusta, grupos que reivindican irrespetuosamente a quienes colaboraron con tamaña desgracia, (fans de callejeros y callejeros mismos), opinión pública sin opinión formada e ignorante, desigualdad, etc.
Las similitudes son demasiadas para no creer que República de cromagnon es una caricatura demasiado exacta de nuestro benemérito país y su gente.
Saludos Sergio
San Martín en sus propias palabras ( III )
Viene de Post anterior ( II )
En vistas de la agresión Anglo Francesa:
Carta de San Martín a Guido el 19 de abril de 1845:
"¡Que me dice Ud. de la intervención que se anuncia de la Inglaterra, Francia y el Brasil, en nuestra contienda con la Banda Oriental! No puede persuadirme traten de emplear la fuerza para hacerla efectiva; yo me inclino a creer sea más bien una mediación amistosa a la que se trate de proponer; de lo contrario sería un abuso inicuo de la fuerza, sin que por esta consiguiesen los resultados que se proponen, es decir, la terminación de la guerra, por el contrario, ella se prolongará por un tiempo indefinido y por consiguiente perjudicial a los intereses de los beligerantes y neutrales...” (Pascuali, Patricia. “San Martín confidencial. Correspondencia personal del Libertador con Guido 1816-1849. Edit. Planeta. 2.000)
Ahora ante la agresión manifiesta de la alianza Europea el 20 de octubre de 1845 en carta a Guido dice:
“...es inconcebible que las dos Naciones más grandes del universo se hayan unido para cometer la mayor y más injusta agresión que puede cometerse contra un Estado Independiente: no hay más que leer el manifiesto hecho por el enviado inglés y francés para convencer al más parcial, de la atroz injusticia con que han procedido: ¡La humanidad! ...Y se atreven a invocarla los que han permitido – por espacio de cuatro años – derramar la sangre y cuando ya la guerra había cesado por falta de enemigos, se interponen no ya para evitar males, sino para prolongarlos por un tiempo indefinido: usted sabe que yo no pertenezco a ningún partido; me equivoco, yo soy de Partido Americano, así que no puedo mirar sin el mayor sentimiento los insultos que se hacen a la América. Ahora más que nunca siento que el estado deplorable de mi salud no me permita ir a tomar parte activa en defensa de los derechos sagrados de nuestra Patria, derechos que los demás estados Americanos se arrepentirán de no haber defendido por lo menos protestado contra toda intervención de Estados Europeos...” (Ibidem)
Carta de San Martín a Jorge Federico Dickson, prominente comerciante ingles, quien solicita la opinión del Libertador sobre la intervención aliada en Argentina, fechada el 28 de diciembre de 1845:“Señor de todo mi aprecio: se me ha hecho saber los deseos de Ud. relativos a conocer mi opinión sobre la actual intervención de Inglaterra y Francia en la República Argentina; no solo me presto gustoso a satisfacerlo sino o lo haré con la franqueza de mi carácter y la más absoluta imparcialidad.No creo oportuno entrar a investigar la justicia o la injusticia de la citada intervención, como los perjuicios que de ello resultarán a los súbditos de ambas naciones con la paralización de las relaciones comerciales, igualmente de la alarma y desconfianza que habrá producido en los Estados Sudamericanos (obsérvese la sagacidad de San Martín al decir que no se pone a investigar pero ya está adelantando algunos resultados que acarreará la intervención europea)..., solo me ceñiré a demostrar si las dos naciones interventoras conseguirán por lo medios coercitivos que han empleado el objeto que se han propuesto, es decir , la pacificación de las riberas del Plata; según mi íntima convicción, desde ahora diré a Ud. no lo conseguirán; por el contrario, la marcha seguida...no hará otra cosa que prolongar por un tiempo indefinido, males que tratan de evitar...Me explicaré ... bien es sabida la firmeza del carácter del Jefe que preside la República Argentina; nadie ignora el ascendiente que posee en la basta campaña y resto de las demás compañas de las provincias interiores y, aunque no dudo que en la capital tenga un gran número de enemigos personales, estoy convencido que, bien sea por orgullo nacional, o bien por la prevención de los españoles contra el extranjero...la totalidad se le unirá y tomarán parte activa en la contienda...Si las dos potencias en cuestión quieren llevar más adelante sus hostilidades, es decir declarar la guerra, yo no dudo que ...se apoderen de Buenos Aires (sin embargo la toma de una ciudad de una ciudad decidida a defenderse, es una de las operaciones más difíciles de la guerra) pero aún en este caso estoy convencido que no podrán sostenerse por mucho tiempo en la capital...El primer alimento, o por mejor decir el único, es la carne, y es sabido con que facilidad pueden retirarse todos los ganados en pocos días a muchas leguas de distancia, igualmente que todas las caballadas y todo medio de transporte, en una palabra, formar un desierto dilatado imposible de ser atravesado por una fuerza europea, la que correría tanto más peligro cuanto mayor sea su número...En conclusión, con siete u ocho mil hombres de caballería...fuerza que con gran facilidad puede sostener el general Rosas, son suficientes para tener en un cerrado bloqueo terrestre a Buenos Aires, sino también impedir que un ejercito europeo de veinte mil hombres saga a más de treita leguas de la capital sin exponerse a una ruina competa pro al falta de recursos, tal es mi opinión y la experiencia lo demostrará a menos (como es de esperar) que el nuevo ministro ingles no cambie la política seguida por el precedente.” (Otero Pcífico, cit.por Jorge Sulé en “La coherencia política de San Martin.p.61) (carta publicada el
12 de febrero de 1846 en el “Morning Chronicle” de Londres, luego se publicó en el “La Presse” de París)
En carta a Guido, a razón de la batalla de la Vuelta de Obligado, del 10 de mayo de 1846 le expresa:
“...ya sabía la acción de Obligado, donde todos los interventores habrán visto por este echantillon, que los argentinos no son empanadas que se comen sin más trabajo que abrir la boca. A un tal proceder no nos queda otro partido que el de no mirar el porvenir y cumplir con el deber de hombres libres, sea cual fuere la suerte que depare el destino, que por íntima convicción no sería un momento dudoso en nuestro favor si todos los argentinos se persuadiesen del deshonor que recaerá sobre nuestra Patria, si la Naciones europeas triunfan en la contienda, que en mi opinión es de tanta trascendencia como la de nuestra emancipación de la España. Convencido esta verdad, crea Ud. mi buen amigo, que jamás me he sido tan sensible, no tanto mi avanzada edad como el estado precario de mi salud, que me priva en esta circunstancia de ofrecer a a Patria mis servicios, no por lo que puedan valer sino para demostrar a nuestros compatriotas, que aquella tenía aún a un viejo servidor ciando se trata de resistir la agresión, la más injusta de la que haya habido ejemplo...”
Testamento en 1844, seis años antes de su muerte:
“El sable que me ha acompañado en toda la Guerra de la independencia de la América del Sud, le será entregado al General de la República Argentina Don Juan Manuel de Rosas, como prueba de satisfacción que como argentino he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido, el honor de la República contra las injustas pretensiones de lso extranjeros que tratan de humillarla”
Luego de la guerra, carta a Guido el 27 de diciembre de 1847:“...Dirá a Ud. que orejeo cada vez que veo dirigirse a nuestras playas a estos políticos y a pesar de de lo que se dice de los sinceros deseos de estos dos gobiernos tienen de concluir definitivamente las diferencias con nuestro país, de todos modos yo estoy tranquilo en cuanto a las exigencias injustas que puedan tener estos gabinetes, porque todas ellas se estrellarán contra la firmeza de nuestro Don Juan Manuel...”
Sarmiento, enemigo acérrimo de Rosas, y luego también de nuestro Libertador, visita a San Martín en Europa y presuponiendo que estará de acuerdo con él sobre la gestión de Rosas comienza a criticarlo, ante lo cual responde San Martín:
“Ese tirano de Rosas que los unitarios odian tanto, no debe ser tan malo como lo pintan cuando en un pueblo tan viril se puede sostener veinte años...me inclino a creer que exageran un poco y que sus enemigos lo pintan mas arbitrario de lo que es...y si todos ellos y lo mejor del país, como ustedes dicen, no logran desmoronar a tan mal gobierno, es porque la mayoría convencida está de la necesidad de un gobierno fuerte y de mano firme, para que no vuelvan las bochornosas escenas del año 20 ni que cualquier comandante de cualquier batallón se levante a fusilar por su orden al Gobernador del Estado” (Galvez, Manuel. “Vida de Sarmiento”. Emece Edit. 1945)
Sarmiento, ofendido le escribe una carta el 4 de septiembre de 1846 a su amigo Antonio Aberastain, calumniando al padre de la patria:“...va Ud. a buscar al opinión de los americanos mismos (en Europa) y por todas partes encuentra la misma incapacidad de juzgar. San Martín es el ariete desmontado ya que sirvió a la destrucción de los españoles; hombre de una pieza; anciano batido y ajado por las revoluciones americanas, ve en Rosas el defensor de la independencia amenazada y su ánimo noble se exalta y ofusca...San Martín era hombre viejo, con debilidades terrenales, con enfermedades de espíritu adquiridas en la vejez; habíamos vuelto a la época presente nombrando a Rosas y su sistema. Aquella inteligencia tan clara en otro tiempo, declina ahora; aquellos ojos tan penetrantes que de una mirada forjaban una pagina de la historia, estaban ahora turbios y allá en la lejana tierra veía fantasmas extranjeros, todas sus ideas se confundían, los españoles y las potencias extranjeras, la Patria, aquella Patria antigua, la estatua de piedra del antiguo héroe de la independencia, parecía enderezarse sobre el sarcófago para defender la América amenazada...” (Soler Cañas, Lusi: “San Martín, Rosas y la falsificación”)
Carta a Rosas el 2 de noviembre de 1848, San Martín expresa:“A pesar de distancia que me separa de nuestra Patria, usted me hará justicia de creer que sus triunfos son un gran consuelo pa mi achacosa vejez”“Así es que he tenido una verdadera satisfacción al saber el levantamiento del injusto bloqueo con que nos hostilizaban las dos primeras naciones de Europa: esta stisfacción es tanto más completa cuanto el honro del país no ha tenido que sufrir, y por el contrario presenta a todos los nuevos estados Americanos un modelo que seguir...jamás he dudado que nuestra patria tuviese que avergonzarse de ninguna concesión huimillante presidiendo usted a sus destinos...Esta opinión demostrará a usted, mi apreciable general, que al escribirle, lo hago con la franqueza de mi carácter y la que merece el que yo he formado de usted. Por tales acontecimientos reciba usted y nuestra patria mis más sinceras enhorabuenas.”
La última carta a Rosas, 6 de mayo de 1850:“...como argentino me llena de un verdadero orgullo al ver la prosperidad, la paz interior, el orden y el honor, restablecidos en nuestra querida patria: y todos esos progresos efectuados en medio de circunstancias tan difíciles en que pocos estados se habrán hallado. Por tantos bienes realizados, yo felicito a Ud. sinceramente como igualmente a toda la Confederación Argentina.Que goce Ud. de salud completa y que al terminar su vida pública sea colmado del justo reconocimiento de todo argentino. Son los votos que hace y hará sierre a favor de Ud. éste su apasionado amigo y compatriota Q.B.S.M “ (Que besa sus manos)Firmado: Don José de San Martín.
Fin
En vistas de la agresión Anglo Francesa:
Carta de San Martín a Guido el 19 de abril de 1845:
"¡Que me dice Ud. de la intervención que se anuncia de la Inglaterra, Francia y el Brasil, en nuestra contienda con la Banda Oriental! No puede persuadirme traten de emplear la fuerza para hacerla efectiva; yo me inclino a creer sea más bien una mediación amistosa a la que se trate de proponer; de lo contrario sería un abuso inicuo de la fuerza, sin que por esta consiguiesen los resultados que se proponen, es decir, la terminación de la guerra, por el contrario, ella se prolongará por un tiempo indefinido y por consiguiente perjudicial a los intereses de los beligerantes y neutrales...” (Pascuali, Patricia. “San Martín confidencial. Correspondencia personal del Libertador con Guido 1816-1849. Edit. Planeta. 2.000)
Ahora ante la agresión manifiesta de la alianza Europea el 20 de octubre de 1845 en carta a Guido dice:
“...es inconcebible que las dos Naciones más grandes del universo se hayan unido para cometer la mayor y más injusta agresión que puede cometerse contra un Estado Independiente: no hay más que leer el manifiesto hecho por el enviado inglés y francés para convencer al más parcial, de la atroz injusticia con que han procedido: ¡La humanidad! ...Y se atreven a invocarla los que han permitido – por espacio de cuatro años – derramar la sangre y cuando ya la guerra había cesado por falta de enemigos, se interponen no ya para evitar males, sino para prolongarlos por un tiempo indefinido: usted sabe que yo no pertenezco a ningún partido; me equivoco, yo soy de Partido Americano, así que no puedo mirar sin el mayor sentimiento los insultos que se hacen a la América. Ahora más que nunca siento que el estado deplorable de mi salud no me permita ir a tomar parte activa en defensa de los derechos sagrados de nuestra Patria, derechos que los demás estados Americanos se arrepentirán de no haber defendido por lo menos protestado contra toda intervención de Estados Europeos...” (Ibidem)
Carta de San Martín a Jorge Federico Dickson, prominente comerciante ingles, quien solicita la opinión del Libertador sobre la intervención aliada en Argentina, fechada el 28 de diciembre de 1845:“Señor de todo mi aprecio: se me ha hecho saber los deseos de Ud. relativos a conocer mi opinión sobre la actual intervención de Inglaterra y Francia en la República Argentina; no solo me presto gustoso a satisfacerlo sino o lo haré con la franqueza de mi carácter y la más absoluta imparcialidad.No creo oportuno entrar a investigar la justicia o la injusticia de la citada intervención, como los perjuicios que de ello resultarán a los súbditos de ambas naciones con la paralización de las relaciones comerciales, igualmente de la alarma y desconfianza que habrá producido en los Estados Sudamericanos (obsérvese la sagacidad de San Martín al decir que no se pone a investigar pero ya está adelantando algunos resultados que acarreará la intervención europea)..., solo me ceñiré a demostrar si las dos naciones interventoras conseguirán por lo medios coercitivos que han empleado el objeto que se han propuesto, es decir , la pacificación de las riberas del Plata; según mi íntima convicción, desde ahora diré a Ud. no lo conseguirán; por el contrario, la marcha seguida...no hará otra cosa que prolongar por un tiempo indefinido, males que tratan de evitar...Me explicaré ... bien es sabida la firmeza del carácter del Jefe que preside la República Argentina; nadie ignora el ascendiente que posee en la basta campaña y resto de las demás compañas de las provincias interiores y, aunque no dudo que en la capital tenga un gran número de enemigos personales, estoy convencido que, bien sea por orgullo nacional, o bien por la prevención de los españoles contra el extranjero...la totalidad se le unirá y tomarán parte activa en la contienda...Si las dos potencias en cuestión quieren llevar más adelante sus hostilidades, es decir declarar la guerra, yo no dudo que ...se apoderen de Buenos Aires (sin embargo la toma de una ciudad de una ciudad decidida a defenderse, es una de las operaciones más difíciles de la guerra) pero aún en este caso estoy convencido que no podrán sostenerse por mucho tiempo en la capital...El primer alimento, o por mejor decir el único, es la carne, y es sabido con que facilidad pueden retirarse todos los ganados en pocos días a muchas leguas de distancia, igualmente que todas las caballadas y todo medio de transporte, en una palabra, formar un desierto dilatado imposible de ser atravesado por una fuerza europea, la que correría tanto más peligro cuanto mayor sea su número...En conclusión, con siete u ocho mil hombres de caballería...fuerza que con gran facilidad puede sostener el general Rosas, son suficientes para tener en un cerrado bloqueo terrestre a Buenos Aires, sino también impedir que un ejercito europeo de veinte mil hombres saga a más de treita leguas de la capital sin exponerse a una ruina competa pro al falta de recursos, tal es mi opinión y la experiencia lo demostrará a menos (como es de esperar) que el nuevo ministro ingles no cambie la política seguida por el precedente.” (Otero Pcífico, cit.por Jorge Sulé en “La coherencia política de San Martin.p.61) (carta publicada el
12 de febrero de 1846 en el “Morning Chronicle” de Londres, luego se publicó en el “La Presse” de París)
En carta a Guido, a razón de la batalla de la Vuelta de Obligado, del 10 de mayo de 1846 le expresa:
“...ya sabía la acción de Obligado, donde todos los interventores habrán visto por este echantillon, que los argentinos no son empanadas que se comen sin más trabajo que abrir la boca. A un tal proceder no nos queda otro partido que el de no mirar el porvenir y cumplir con el deber de hombres libres, sea cual fuere la suerte que depare el destino, que por íntima convicción no sería un momento dudoso en nuestro favor si todos los argentinos se persuadiesen del deshonor que recaerá sobre nuestra Patria, si la Naciones europeas triunfan en la contienda, que en mi opinión es de tanta trascendencia como la de nuestra emancipación de la España. Convencido esta verdad, crea Ud. mi buen amigo, que jamás me he sido tan sensible, no tanto mi avanzada edad como el estado precario de mi salud, que me priva en esta circunstancia de ofrecer a a Patria mis servicios, no por lo que puedan valer sino para demostrar a nuestros compatriotas, que aquella tenía aún a un viejo servidor ciando se trata de resistir la agresión, la más injusta de la que haya habido ejemplo...”
Testamento en 1844, seis años antes de su muerte:
“El sable que me ha acompañado en toda la Guerra de la independencia de la América del Sud, le será entregado al General de la República Argentina Don Juan Manuel de Rosas, como prueba de satisfacción que como argentino he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido, el honor de la República contra las injustas pretensiones de lso extranjeros que tratan de humillarla”
Luego de la guerra, carta a Guido el 27 de diciembre de 1847:“...Dirá a Ud. que orejeo cada vez que veo dirigirse a nuestras playas a estos políticos y a pesar de de lo que se dice de los sinceros deseos de estos dos gobiernos tienen de concluir definitivamente las diferencias con nuestro país, de todos modos yo estoy tranquilo en cuanto a las exigencias injustas que puedan tener estos gabinetes, porque todas ellas se estrellarán contra la firmeza de nuestro Don Juan Manuel...”
Sarmiento, enemigo acérrimo de Rosas, y luego también de nuestro Libertador, visita a San Martín en Europa y presuponiendo que estará de acuerdo con él sobre la gestión de Rosas comienza a criticarlo, ante lo cual responde San Martín:
“Ese tirano de Rosas que los unitarios odian tanto, no debe ser tan malo como lo pintan cuando en un pueblo tan viril se puede sostener veinte años...me inclino a creer que exageran un poco y que sus enemigos lo pintan mas arbitrario de lo que es...y si todos ellos y lo mejor del país, como ustedes dicen, no logran desmoronar a tan mal gobierno, es porque la mayoría convencida está de la necesidad de un gobierno fuerte y de mano firme, para que no vuelvan las bochornosas escenas del año 20 ni que cualquier comandante de cualquier batallón se levante a fusilar por su orden al Gobernador del Estado” (Galvez, Manuel. “Vida de Sarmiento”. Emece Edit. 1945)
Sarmiento, ofendido le escribe una carta el 4 de septiembre de 1846 a su amigo Antonio Aberastain, calumniando al padre de la patria:“...va Ud. a buscar al opinión de los americanos mismos (en Europa) y por todas partes encuentra la misma incapacidad de juzgar. San Martín es el ariete desmontado ya que sirvió a la destrucción de los españoles; hombre de una pieza; anciano batido y ajado por las revoluciones americanas, ve en Rosas el defensor de la independencia amenazada y su ánimo noble se exalta y ofusca...San Martín era hombre viejo, con debilidades terrenales, con enfermedades de espíritu adquiridas en la vejez; habíamos vuelto a la época presente nombrando a Rosas y su sistema. Aquella inteligencia tan clara en otro tiempo, declina ahora; aquellos ojos tan penetrantes que de una mirada forjaban una pagina de la historia, estaban ahora turbios y allá en la lejana tierra veía fantasmas extranjeros, todas sus ideas se confundían, los españoles y las potencias extranjeras, la Patria, aquella Patria antigua, la estatua de piedra del antiguo héroe de la independencia, parecía enderezarse sobre el sarcófago para defender la América amenazada...” (Soler Cañas, Lusi: “San Martín, Rosas y la falsificación”)
Carta a Rosas el 2 de noviembre de 1848, San Martín expresa:“A pesar de distancia que me separa de nuestra Patria, usted me hará justicia de creer que sus triunfos son un gran consuelo pa mi achacosa vejez”“Así es que he tenido una verdadera satisfacción al saber el levantamiento del injusto bloqueo con que nos hostilizaban las dos primeras naciones de Europa: esta stisfacción es tanto más completa cuanto el honro del país no ha tenido que sufrir, y por el contrario presenta a todos los nuevos estados Americanos un modelo que seguir...jamás he dudado que nuestra patria tuviese que avergonzarse de ninguna concesión huimillante presidiendo usted a sus destinos...Esta opinión demostrará a usted, mi apreciable general, que al escribirle, lo hago con la franqueza de mi carácter y la que merece el que yo he formado de usted. Por tales acontecimientos reciba usted y nuestra patria mis más sinceras enhorabuenas.”
La última carta a Rosas, 6 de mayo de 1850:“...como argentino me llena de un verdadero orgullo al ver la prosperidad, la paz interior, el orden y el honor, restablecidos en nuestra querida patria: y todos esos progresos efectuados en medio de circunstancias tan difíciles en que pocos estados se habrán hallado. Por tantos bienes realizados, yo felicito a Ud. sinceramente como igualmente a toda la Confederación Argentina.Que goce Ud. de salud completa y que al terminar su vida pública sea colmado del justo reconocimiento de todo argentino. Son los votos que hace y hará sierre a favor de Ud. éste su apasionado amigo y compatriota Q.B.S.M “ (Que besa sus manos)Firmado: Don José de San Martín.
Fin
San Martín en sus propias palabras ( II )
Viene de Post anterior ( I )
San Martín le escribe a Guido a comienzos de la era de Rosas, 6 de abril de 1830 desde Bruselas:
“...noto con placer que la marcha del gobierno es firme...En mi opinión el Gobierno en las circunstancias difíciles en que se ha encontrado, debe si la ocasión se presenta, ser inexorable con el individuo que trate de alterar el orden, pues si no se hace respetar por una justicia firme e imparcial, se lo merendarán como si fuera una empanada, y lo peor del caso es que el país volverá a envolverse en nuevo males...Aunque no sea fácil juzgar a la distancia, me atrevo a extender mi juicio apoyándome solamente en la experiencia de nuestra revolución y en la moral que se caracteriza a nuestro bajo pueblo, para opinar que jamás se ha hallado en la provincia en situación mas ventajosa para hacer su prosperidad que la presente. Me explicaré en pocas palabras. Todos los movimientos acaecidos en Buenos Aires desde el principio de la revolución han sido hechos contado con queso dilatada campaña seguiría la impulsión que el daba la capital, como ha sucedido hasta la revolución, digo que el gobernador y sus ministros no tienen perdón; no crea Ud. por esto que soy de emplear medios violentos para mantener el orden, no mi amigo, estoy distante de dar tal consejo, lo que deseo es el gobierno siguiendo una línea de justicia severa haga respetar las leyes de un mido inexorable; sin más que esto yo estoy seguro que el orden se mantendrá. Yo no conozco al señor Rosas pero según tengo entendido tiene un carácter firme y buenos deseos; esto basta, pues la falta la experiencia en el mando adquirirá (que no es mala escuela la de mandar ese pueblo) bajo la dirección de sus ministros.” (Mondragón A – Sulé Jorge: La reciprocidad entre Rosas y San Martin. Edit.CEA. Bs.As.1980)
Tras el pacto Federal de Enero de 1831, San Martín entusiasmado le escribe a su amigo Guido lo siguiente el 1° de noviembre de 1831:“...y bien señor Don Tomás ¿Ha llegado o no la oportunidad? Afortunadamente para el hijo de m madre, que ha habido almas caritativas que me han puesto al corriente de los acontecimientos. Por ellos puede calcularse que la guerra fraticida que tanto ha deshonrado y destruido a esas desgraciadas provincias es concluida...”
Entre los gobiernos de Rosas, en creciente inestabilidad política, San Martín opinaba, carta a Guido:
“El general Balcarce me ha merecido y merece la opinión de hombre de bien y con buenas intenciones pero sin talentos administrativos...y al mismo tiempo muy fácil de dejarse dirigir...su administración tuviese un feliz resultado si como me lo persuadí se rodeaba de hombres próvidos y talentos. Pero ¡cual sería mi sorpresa cuando supe que la flor y la nata de la chocarrera pillería, de la más sublime inmoralidad y de la venalidad la más degradante, es decir el ínclito y nunca bien ponderado Enrique Martínez había sido nombrado a un de los Ministerios...pero aún me acompañaba la esperanza de que los otros dos Ministros (para mi desconocidos) pondrían un dique a las intrigas y excesos de su colega y manifestarían a Balcarce la incompatibilidad de la presencia de un hombre como Martínez; pero esas esperanzas desaparecieron completamente al ver que estos ministros fueron reempleados por los doctores Tagle y Ugarteche; con esa trinidad no me quedó otra cosa que entonar el oficio agonizante por nuestra desdichada Patria...” (Sierra, Vicente: “Historia Argentina” Edit. Científica Argentina. Bs.As.1984)
“El foco de las revoluciones, no solo en Buenos Aires sino en las provincias, ha salido de esa capital; en ellas se encuentra la crema de la anarquía de los hombres inquietos y viciosos, de los que no viven más que de los trastornos porque no teniendo nada que perder todo lo esperan ganar en el desorden: porque el lujo excesivo multiplicando las necesidades, se procuran satisfacer sin reparar en los medios; ahí es donde un gran número no quiere vivir sino a costa del estado, y no trabajar, etc. etc.Estos medios de desorden que encierra la capital deben desaparecer en lo sucesivo. Que sepan los díscolos y aun los cívicos y las demás fuerzas aradas de la ciudad, que un par de regimientos de milicias de campaña, impidan la entrada de ganado por días, y yo estoy bien seguro que el pueblo mismo será el mas interesado en evitar todo trastorno, so pena de no comer, y esto es muy normal.A esto se me dirá que el que tiene más ascendiente en la campaña será el verdadero jefe de estado; y en este caso no existirá el orden legal. Sin duda señor Don Tomas, esta es mi opinión, por el principio bien simple que el título de un gobierno no está asignado a más o menos liberalidad de sus principios, pero si a la influencia que tiene en el bienestar de los que obedecen...Ya es tiempo de dejarnos de teorías, que 24 años de experiencia no han producido más que calamidades. Los hombres no viven de ilusiones, sino de hechos: ¿qué me importa que se me repita hasta la saciedad que vivo en un país de libertad si por el contrario se me oprime?... ¡Libertad! désela usted a un niño de tres años para que se entretenga por vía de diversión con un estuche de navajas de afeitar, y usted me contará los resultados. ¡Libertad! Para que un hombre de honor se vea atacado por una prensa silenciosa, sin que haya leyes que lo protejan y si existen se hagan ilusorias. ¡Libertad! Para que si me dedico a cualquier género de la industria, venga una revolución que me destruya el trabajo de muchos años y la esperanza de dejar un par de bocados a mis hijos. ¡Libertad! Para que se me cargue de contribuciones a fin de pagar los inmensos gastos originados porque a cuatro ambiciosos se les antoja por vía de la especulación, hacer una revolución y quedar impunes. ¡Libertad! ¡Libertad!...Maldita sea la libertad, ni será el hijo de mi madre el que vaya a gozar de los beneficios que ella proporciona, hasta que no vea establecido un gobierno que los demagogos llamen tirano y me proteja contra los bienes que me brinda la actual libertad.Talvez usted dirá que esta carta está escrita por un humor bien soldadesco. Usted tendrá razón, pero convenga usted que a los 53 años no puede uno admitir de buen fe el que le quieran dar gato por liebre.No hay una sola vez que escriba sobre nuestro país, que no sufra una irritación. Dejemos este asunto y concluyo que el hombre que establezca el orden de nuestra patria, sea cuales sean los medios para que para ello emplee, es el solo que mereciera el noble título de su libertador” (Sierra, Vicente: Historia Argentina.)
Ya en el segundo gobierno de Rosas, San Martín le escribe a Tomás Guido el 17 de diciembre de 1835:
“Mi querido amigo...hace cerca de dos años escribí a Ud. que yo no encontraba otro arbitrio para cortar los males que por tanto tiempo han afligido a nuestra desgraciada tierra, que el establecimiento de un gobierno fuerte, o más claro, Absoluto, que enseñase a nuestros compatriotas a obedecer...25 años en busca de una libertad que no sólo no ha existido, sino que en este largo período, la opresión, la inseguridad individual, destrucción de fortunas, desenfreno, venalidad, corrupción y guerra civil ha sido el fruto que la Patria ha recogido después de tantos sacrificios. Ya era tiempo de poner término a tantos males de tal tamaño y para conseguir tan loable objetivo, yo miro como bueno y legal todo gobierno que establezca el orden de un modo sólido y estable, y no dudo que su opinión y la de todos los hombres que amen a su país pensarán como yo...” (Piccinali, Héctor Juan.)
Carta a Molina, el 27 de abril de 1836:
“...veo con el mayor placer la marcha uniforme y tranquila que sigue nuestro país: ella solo puede cicatrizar las profundas heridas que han dejado la anarquía, consecuencia de la ambición de cuatro malvados...”
Carta a Guido el 26 de octubre
“...veo con placer la marcha que sigue nuestra Patria; desengañémonos, nuestros países no pueden (a lo mejor por muchos años) regirse de otro modo que por gobiernos vigorosos...” (Mondragón-Sulé.)
El Bloqueo Francés inicia la asidua correspondencia entre Rosas Y San Martín por iniciativa del último.
Carta a Rosas del 10 de junio de 1839, al enterarse del ataque Francés y la traición de los unitarios exiliados en Montevideo:
“...esta conducta (la agresión francesa) puede atribuirse a un orgullo nacional, cuando puede ejercerse impunemente contra un estado débil...pero lo que no puedo concebir es el que haya americanos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar a su Patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempos de la dominación española: una tal felonía ni el sepulcro la puede hacer desaparecer...”
El 25 de agosto de 1844 le escribe al chileno Don Pedro Plenzueos:“Si yo viese a su afortunada patria dar oídos a los visionarios y precipitar sus reformas, confieso a Ud. me alarmaría por su futura suerte; tenga Ud. presente la que se siguió en Buenos Aires por el célebre Rivadavia que empleó sólo la madera para hacer andamios para componer la fachada de lo que llaman Catedral, 60 mil duros, que se gastaron ingentes sumas para contratar ingenieros en Francia y comprar útiles para la construcción de un pozo artesiano al lado de un río y en medio de un cementerio público, y todo ello se hacía cuando no había un muelle para embarcar y por el contrario se deshizo y destruyó el que había de piedra y que había costado 600 fuertes en tiempo de los españoles, que el ejército estaba sin paga y en tal miseria que pedían limosna los soldados públicamente. El fin que estableció el papel moneda que ha sido la ruina del crédito de aquella República Argentina. Sería de no acabar si se enumeraran las locuras de aquel visionario y la administración de un gran número de mis compatriotas, creyendo improvisar en Buenos Aires la civilización europea con sólo los decretos que diariamente llenaba lo que se llama el Archivo Oficial. Yo espero que Chile seguirá la marcha sólida que ha emprendido y que sus reformas las hará con pasos de tortuga”
Continúa...
San Martín le escribe a Guido a comienzos de la era de Rosas, 6 de abril de 1830 desde Bruselas:
“...noto con placer que la marcha del gobierno es firme...En mi opinión el Gobierno en las circunstancias difíciles en que se ha encontrado, debe si la ocasión se presenta, ser inexorable con el individuo que trate de alterar el orden, pues si no se hace respetar por una justicia firme e imparcial, se lo merendarán como si fuera una empanada, y lo peor del caso es que el país volverá a envolverse en nuevo males...Aunque no sea fácil juzgar a la distancia, me atrevo a extender mi juicio apoyándome solamente en la experiencia de nuestra revolución y en la moral que se caracteriza a nuestro bajo pueblo, para opinar que jamás se ha hallado en la provincia en situación mas ventajosa para hacer su prosperidad que la presente. Me explicaré en pocas palabras. Todos los movimientos acaecidos en Buenos Aires desde el principio de la revolución han sido hechos contado con queso dilatada campaña seguiría la impulsión que el daba la capital, como ha sucedido hasta la revolución, digo que el gobernador y sus ministros no tienen perdón; no crea Ud. por esto que soy de emplear medios violentos para mantener el orden, no mi amigo, estoy distante de dar tal consejo, lo que deseo es el gobierno siguiendo una línea de justicia severa haga respetar las leyes de un mido inexorable; sin más que esto yo estoy seguro que el orden se mantendrá. Yo no conozco al señor Rosas pero según tengo entendido tiene un carácter firme y buenos deseos; esto basta, pues la falta la experiencia en el mando adquirirá (que no es mala escuela la de mandar ese pueblo) bajo la dirección de sus ministros.” (Mondragón A – Sulé Jorge: La reciprocidad entre Rosas y San Martin. Edit.CEA. Bs.As.1980)
Tras el pacto Federal de Enero de 1831, San Martín entusiasmado le escribe a su amigo Guido lo siguiente el 1° de noviembre de 1831:“...y bien señor Don Tomás ¿Ha llegado o no la oportunidad? Afortunadamente para el hijo de m madre, que ha habido almas caritativas que me han puesto al corriente de los acontecimientos. Por ellos puede calcularse que la guerra fraticida que tanto ha deshonrado y destruido a esas desgraciadas provincias es concluida...”
Entre los gobiernos de Rosas, en creciente inestabilidad política, San Martín opinaba, carta a Guido:
“El general Balcarce me ha merecido y merece la opinión de hombre de bien y con buenas intenciones pero sin talentos administrativos...y al mismo tiempo muy fácil de dejarse dirigir...su administración tuviese un feliz resultado si como me lo persuadí se rodeaba de hombres próvidos y talentos. Pero ¡cual sería mi sorpresa cuando supe que la flor y la nata de la chocarrera pillería, de la más sublime inmoralidad y de la venalidad la más degradante, es decir el ínclito y nunca bien ponderado Enrique Martínez había sido nombrado a un de los Ministerios...pero aún me acompañaba la esperanza de que los otros dos Ministros (para mi desconocidos) pondrían un dique a las intrigas y excesos de su colega y manifestarían a Balcarce la incompatibilidad de la presencia de un hombre como Martínez; pero esas esperanzas desaparecieron completamente al ver que estos ministros fueron reempleados por los doctores Tagle y Ugarteche; con esa trinidad no me quedó otra cosa que entonar el oficio agonizante por nuestra desdichada Patria...” (Sierra, Vicente: “Historia Argentina” Edit. Científica Argentina. Bs.As.1984)
“El foco de las revoluciones, no solo en Buenos Aires sino en las provincias, ha salido de esa capital; en ellas se encuentra la crema de la anarquía de los hombres inquietos y viciosos, de los que no viven más que de los trastornos porque no teniendo nada que perder todo lo esperan ganar en el desorden: porque el lujo excesivo multiplicando las necesidades, se procuran satisfacer sin reparar en los medios; ahí es donde un gran número no quiere vivir sino a costa del estado, y no trabajar, etc. etc.Estos medios de desorden que encierra la capital deben desaparecer en lo sucesivo. Que sepan los díscolos y aun los cívicos y las demás fuerzas aradas de la ciudad, que un par de regimientos de milicias de campaña, impidan la entrada de ganado por días, y yo estoy bien seguro que el pueblo mismo será el mas interesado en evitar todo trastorno, so pena de no comer, y esto es muy normal.A esto se me dirá que el que tiene más ascendiente en la campaña será el verdadero jefe de estado; y en este caso no existirá el orden legal. Sin duda señor Don Tomas, esta es mi opinión, por el principio bien simple que el título de un gobierno no está asignado a más o menos liberalidad de sus principios, pero si a la influencia que tiene en el bienestar de los que obedecen...Ya es tiempo de dejarnos de teorías, que 24 años de experiencia no han producido más que calamidades. Los hombres no viven de ilusiones, sino de hechos: ¿qué me importa que se me repita hasta la saciedad que vivo en un país de libertad si por el contrario se me oprime?... ¡Libertad! désela usted a un niño de tres años para que se entretenga por vía de diversión con un estuche de navajas de afeitar, y usted me contará los resultados. ¡Libertad! Para que un hombre de honor se vea atacado por una prensa silenciosa, sin que haya leyes que lo protejan y si existen se hagan ilusorias. ¡Libertad! Para que si me dedico a cualquier género de la industria, venga una revolución que me destruya el trabajo de muchos años y la esperanza de dejar un par de bocados a mis hijos. ¡Libertad! Para que se me cargue de contribuciones a fin de pagar los inmensos gastos originados porque a cuatro ambiciosos se les antoja por vía de la especulación, hacer una revolución y quedar impunes. ¡Libertad! ¡Libertad!...Maldita sea la libertad, ni será el hijo de mi madre el que vaya a gozar de los beneficios que ella proporciona, hasta que no vea establecido un gobierno que los demagogos llamen tirano y me proteja contra los bienes que me brinda la actual libertad.Talvez usted dirá que esta carta está escrita por un humor bien soldadesco. Usted tendrá razón, pero convenga usted que a los 53 años no puede uno admitir de buen fe el que le quieran dar gato por liebre.No hay una sola vez que escriba sobre nuestro país, que no sufra una irritación. Dejemos este asunto y concluyo que el hombre que establezca el orden de nuestra patria, sea cuales sean los medios para que para ello emplee, es el solo que mereciera el noble título de su libertador” (Sierra, Vicente: Historia Argentina.)
Ya en el segundo gobierno de Rosas, San Martín le escribe a Tomás Guido el 17 de diciembre de 1835:
“Mi querido amigo...hace cerca de dos años escribí a Ud. que yo no encontraba otro arbitrio para cortar los males que por tanto tiempo han afligido a nuestra desgraciada tierra, que el establecimiento de un gobierno fuerte, o más claro, Absoluto, que enseñase a nuestros compatriotas a obedecer...25 años en busca de una libertad que no sólo no ha existido, sino que en este largo período, la opresión, la inseguridad individual, destrucción de fortunas, desenfreno, venalidad, corrupción y guerra civil ha sido el fruto que la Patria ha recogido después de tantos sacrificios. Ya era tiempo de poner término a tantos males de tal tamaño y para conseguir tan loable objetivo, yo miro como bueno y legal todo gobierno que establezca el orden de un modo sólido y estable, y no dudo que su opinión y la de todos los hombres que amen a su país pensarán como yo...” (Piccinali, Héctor Juan.)
Carta a Molina, el 27 de abril de 1836:
“...veo con el mayor placer la marcha uniforme y tranquila que sigue nuestro país: ella solo puede cicatrizar las profundas heridas que han dejado la anarquía, consecuencia de la ambición de cuatro malvados...”
Carta a Guido el 26 de octubre
“...veo con placer la marcha que sigue nuestra Patria; desengañémonos, nuestros países no pueden (a lo mejor por muchos años) regirse de otro modo que por gobiernos vigorosos...” (Mondragón-Sulé.)
El Bloqueo Francés inicia la asidua correspondencia entre Rosas Y San Martín por iniciativa del último.
Carta a Rosas del 10 de junio de 1839, al enterarse del ataque Francés y la traición de los unitarios exiliados en Montevideo:
“...esta conducta (la agresión francesa) puede atribuirse a un orgullo nacional, cuando puede ejercerse impunemente contra un estado débil...pero lo que no puedo concebir es el que haya americanos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar a su Patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempos de la dominación española: una tal felonía ni el sepulcro la puede hacer desaparecer...”
El 25 de agosto de 1844 le escribe al chileno Don Pedro Plenzueos:“Si yo viese a su afortunada patria dar oídos a los visionarios y precipitar sus reformas, confieso a Ud. me alarmaría por su futura suerte; tenga Ud. presente la que se siguió en Buenos Aires por el célebre Rivadavia que empleó sólo la madera para hacer andamios para componer la fachada de lo que llaman Catedral, 60 mil duros, que se gastaron ingentes sumas para contratar ingenieros en Francia y comprar útiles para la construcción de un pozo artesiano al lado de un río y en medio de un cementerio público, y todo ello se hacía cuando no había un muelle para embarcar y por el contrario se deshizo y destruyó el que había de piedra y que había costado 600 fuertes en tiempo de los españoles, que el ejército estaba sin paga y en tal miseria que pedían limosna los soldados públicamente. El fin que estableció el papel moneda que ha sido la ruina del crédito de aquella República Argentina. Sería de no acabar si se enumeraran las locuras de aquel visionario y la administración de un gran número de mis compatriotas, creyendo improvisar en Buenos Aires la civilización europea con sólo los decretos que diariamente llenaba lo que se llama el Archivo Oficial. Yo espero que Chile seguirá la marcha sólida que ha emprendido y que sus reformas las hará con pasos de tortuga”
Continúa...
San Martín en sus propias palabras ( I )
Cartas sobre el conflicto de San Martín con Rivadavia, y su gran devoción por el patriotismo de Rosas.
San Martín tuvo muchos enemigos, pero un solo objetivo, la libertad y la unión Latinoamericana. Sin embargo tanta gloria, tantos sacrificios, tanta dedicación y esmero no fueron suficientes para acallar a sus más enconados adversarios, a quienes repudió su vida entera. Sin embargo y a pesar de los deseos de muchos de los hombres que enlutaron este país con desgracias, nuestro patriota jamás derramó sangre de hermanos.
Aquí les dejo algunos testimonios de la persecución a la que fue expuesto por su negativa de manchar el pabellón celeste y blanco con sangre argentina. Asimismo tan grande patriota admiró a quien la historia oficial en manos de Mitre y Sarmiento, condenó a muerte pública y política, Juan Manuel de Rosas.
Saludos Sergio
Carta a O´Higgins el 2º de octubre de 1827:“...Mi separación voluntaria del Perú parecía me ponía al cubierto de toda sospecha de ambicionar nada sobre las desunidas Provincias del Plata. Confinado en mi hacienda de Mendoza, y sin más relaciones que algunos vecinos que venían a visitarme, nada de esto bastó para tranquilizar la desconfiada administración de Buenos Aires; ella me cercó de espías; mi correspondencia era abierta con grosería...” (Altamira, Luis Roberto: “San Martín. Sus relaciones con don Bernardino Rivadavia”. Impresiones Pellegrini 1950. Museo Histórico Nacional. Su Correspondencia)
El 16 de agosto de 1828 el mismo O´Higgins lo confirmaba en carta a San Martin: “...ejerzan enhorabuena su rabia inquisitorial en nuestra comunicaciones privadas que ellos no encontrarán otra materia más que la misma firmeza y honradez que no han podido contradecir de nuestra vida pública. Hasta la evidencia se podría asegurar que las ocho o diez cartas que veo por su apreciable del 29 de septiembre del año pasado se han escamoteado como las que he escrito a Ud. paran en poder del hombre más criminal que ha producido el pueblo argentino. Un enemigo tan feroz de los patriotas como Don Bernardino Rivadavia estaba preparado por arcanos más oscuros que el carbón para humillarlos y para degradación que su desastrosa administración ha dejado a un pueblo generoso, que fue la admiración y baliza de las repúblicas de América Sudeste. Hombre despreciable que no solo ha ejercido su envidia y encono contra Ud. no queda satisfecha su rabia, y acudiendo a la guerra de zapa, quiso minarme en el retiro de este desierto, donde por huir de ingratos busco mi subsistencia y la de mi familia con el sudor de mi frente...”(Altamira, Luis Roberto. Ibidem) (JS.p.36)
Carta al Coronel Martiniano Chilavert del 1° de enero de 1825, decía:
“...A mi regreso de Perú establecí mi cuartel general en mi chacra de Mendoza, y para hacer más inexpugnable mi posición, corté toda comunicación (excepto con mi familia), y me proponía en mi atrincheramiento dedicarme a los encantos de una vida agricultora y a la educación de mi hija, pero ¡vanas esperanzas! En medio de esos planes lisonjeros, he aquí que el espantoso “Centinela” (periódico rivadaviano) principia o hostilizarme; sus carnívoras falanges se destacan y bloquean mi pacífico retiro. Entonces fue cuando se me manifestó una verdad que no había previsto a saber: que yo había figurado demasiado en la revolución para que se me dejara vivir tranquilamente” (Comisión Nacional del Centenario. Documentación del archivo San Martín. Tomo I )
Carta a Guido del 27 de abril de 1828:
“¿Ignora Ud por ventura que en el 23, cuando por ceder a las instancias de mi mujer de venir a Buenos Aires a darle el último adiós, resolví en mayo venir a Buenos Aires, se apostaron en le camino para prenderme como a un facineroso, lo que no realizaron por el piadoso aviso que se me dio por un individuo de la misma administración”. (Altamira, Luis Roberto: “San Martín. Sus relaciones con don Bernardino Rivadavia”. (Impresiones Pellegrini 1950. Museo Histórico Nacional. Su Correspondencia)
Carta de Estanislao López:
“Sé de una manera positiva por mis agentes en Buenos Aires que a la llegada de V.E. a aquella capital será mandado juzgar por le gobierno en un consejo de guerra de oficiales generales por haber desobedecido sus órdenes en 1817 y 1820, realizando en cambio las gloriosas campañas de Chile y Perú. Para evitar este escándalo inaudito y en manifestación de mi gratitud y del pueblo que presido, por haberse negado V.E. tan patrióticamente en 1820 a concurrir a derramar sangre de hermanos con los cuerpos del Ejército de los Andes que se hallaban en la provincia de Cuyo, siento el honor de asegurar a V.E. que a su solo aviso estaré en la provincia en masa a esperar a V.E. en El desmochado para llevarlo en triunfo hasta la plaza de la Victoria”. (Altamira, Luis Roberto. Ibidem) (JS.p.37)
Carta a Guido el 10 de diciembre de 1825, al entrar la Argentina en guerra con Brasil:
“...cuando se declaró la guerra no me pareció regular ofrecer mis servicios por temor de exponerme a un nuevo insulto...por otra parte, yo estoy seguro que si diese este paso se creería sospechoso, tanto más, cuanto el empeño que se ha puesto en hacer creer que el General San Martín no ha tenido otro objeto en su viaje a Europa que el de intrigar a fin de establecer monarquías en América. Los miserables que han hecho circular tan indignas imposturas (Rivadavia y su grupo), no conocen que los sentimientos que francamente he manifestado sobre el particular, nada tienen que ver con los respetos que se deben a la mayoridad de la nación por la cual me sacrificaría gustoso...”
En carta a Guido, el 13 de febrero de 1827, San Martín manifiesta:“Veo por la de Ud. se habían hecho por ese gobierno de Buenos Aires proposiciones de paz bajo la base de la independencia de la Bandas Oriental...no nos hagamos ilusiones, la independencia de la Banda Oriental, es en mi opinión quimérica, sin más razón, que porque carece de bases para serlo: su aproximación al Brasil, y porque sus mismos desórdenes le harán buscar un apoyo, y que está en el orden, sea en el más fuerte, y en este caso se presentarán dificultades inmensas para la organización de esa República Argentina, ya débil por las ricas y pobladas provincias que se le han separado, como por la ubicación que la condena a ver obstruido el día menos pensado el único canal de su propiedad, por el bloque del río.” (Piccinali, Héctor Juan. “San Martín y Rosas”. Edit. Colección Estrella Federal. Bs.As. 1988) (JS.p.40)
Tras la renuncia de Rivadavia por el escándalo del tratado de paz con Brasil, yenterado San Martín le escribe a O´Higgins el 20 de octubre de 1827:“Me dice Ud. no haber recibido más carta mías; se han extraviado, o mejor dicho se han escamoteado ocho o diez cartas mías que le tengo escritas desde mi salida de América; esto no me sorprende, pues me consta que en todo el tiempo de la administración de Rivadavia mi correspondencia ha sufrido una revista inquisitorial la más completa. Yo he mirado esta conducta con el desprecio que merecen sus autores....ya habrá sabido la renuncia de Rivadavia. Su administración ha sido desastrosa y solo ha contribuido a dividir los ánimos. Yo he rechazado tanto sus groseras imposturas como su innoble persona. Con un hombre como este al frente de la administración no creí necesario ofrecer mis servicios en la actual guerra con el Brasil por el convencimiento en que estaba, de que hubieran sido despreciados” (Altamira Roberto. Op.cit. Museo Histórico Nacional. Piccinali.Op.cit. cap. XII) (JS.p.41)
San Martín enterado del alejamiento de Rivadavia y la asunción de Dorrego considera oportuno su regreso a su tierra, pero en Janeiro se entera del derrocamiento de Dorrego y en Montevideo de su asesinato.
Esto lo induce a no desembarcar permaneciendo en la embarcación que lo trajo a las aguas del Plata.
“El Pampero” diario de la facción unitaria en el poder con Lavalle lo increpa, bajo el título “Ambigüedades”:
“En esta clase reputamos el arrobo inesperado a estas playas del General San Martín...este General ha venido a su país a los cinco años de su ausencia, pero después de haber sabido que se han hecho las paces con el Emperador de Brasil”.
Por si no queda claro los enemigos del Libertador de medio continente lo acusan de cobarde.
Indudablemente San Martín infundía miedo a los que tomaron el poder por medio del asesinato, esto se deduce de una carta queel General Paz, ministro de guerra de Lavalle le envía a este último el 9 de Febrero de 1829:
“Mi querido Lavalle...otro incidente tengo que contar a Ud. Este es la llegada de Sanmartín...el 7 le escribió a Díaz Vélez....él hasta la fecha no ha desembarcado y por el temor y espíritu de su carta es de esperar que no lo hará. Sin embargo calcule Ud. las consecuencias de una aparición tan repentina. Es probable que la oposición desahuciada desesperada por la falta de un conductor que la guíe se fije en este hombre y le haga propuestas seductoras, ellas nada valdrán si quiere como dice, no pertenecer a ningún partido...pero si esto no sucede nos costará más trabajo el cumplimiento de las obras que hemos empezado”
El 6 de abril de 1829 le escribe a Guido:“Las agitaciones de diez y nueve años de ensayos en busca de una libertad que no ha existido...hacen clamar a lo general de los hombres por un gobierno vigoroso, igualmente convienen para que el país pueda existir es de necesidad absoluta que uno de los dos partidos desaparezca...al efecto se trata de buscar un salvador que reuniendo el prestigio de la victoria, el concepto de las demás provincias, y más que nada un brazo vigoroso que salve a la Patria de los males que la amenazan...”
El 14 de abril de 1829 una comitiva de Lavalle le ofrece al Libertador tomar las armas para defender la propuesta Unitaria. En respuesta a tal misiva dice:“Montevideo, abril 14 de 1829. Los señores Trolé y Juan A. Nelly me han entregado la de Ud. del 4 del corriente; en ellos le dirán cual ha sido el resultado de nuestra conferencia; por mi parte siento decir a Ud. que los medios que me han propuesto no me parece tendrán las consecuencias que Ud. se propone para terminar los males que la afligen a nuestra patria desgraciada...” y sentencia con una una frase que acompañará a Lavalle el resto de su vida: “una sola víctima que pueda economizar a su país le servirá de un consuelo inalterable...”
Sobre la propuesta de Lavalle le escribe San Martín a O´Higgins el 19 de abril, con copia de su respuesta:
“...su objeto era que yo me encargase del mando del ejercito y provincia de Buenos Aires y transase con las demás provincias a fin de garantir por mi parte y el de los demás gobernadores a los autores del 1° de diciembre (asesinato de Dorrego) ...por otra parte los autores del movimiento del 1° de diciembre son Rivadavia y sus satélites y a Ud. le consta los inmensos males que estos hombres han hecho no solo a este país sino al resto a América con su infernal conducta. Si mi alma fuese tan despreciable como las suyas, yo aprovecharía esta ocasión para vengarme de las persecuciones que mi honor ha sufrido de estos hombres; pero es necesario señalarles la diferencia que hay de un hombre de bien, a un malvado...Digo a Ud. en la mía del 5 que para le próximo paquete (paquebote) de mayo me marcharía a Europa, pero lo certificaré en el que sale a fines de éste. Adiós otra vez, por siempre su invariable San Martín” (Picianeli, Hector Juan. Op.Cit.)
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San Martín tuvo muchos enemigos, pero un solo objetivo, la libertad y la unión Latinoamericana. Sin embargo tanta gloria, tantos sacrificios, tanta dedicación y esmero no fueron suficientes para acallar a sus más enconados adversarios, a quienes repudió su vida entera. Sin embargo y a pesar de los deseos de muchos de los hombres que enlutaron este país con desgracias, nuestro patriota jamás derramó sangre de hermanos.
Aquí les dejo algunos testimonios de la persecución a la que fue expuesto por su negativa de manchar el pabellón celeste y blanco con sangre argentina. Asimismo tan grande patriota admiró a quien la historia oficial en manos de Mitre y Sarmiento, condenó a muerte pública y política, Juan Manuel de Rosas.
Saludos Sergio
Carta a O´Higgins el 2º de octubre de 1827:“...Mi separación voluntaria del Perú parecía me ponía al cubierto de toda sospecha de ambicionar nada sobre las desunidas Provincias del Plata. Confinado en mi hacienda de Mendoza, y sin más relaciones que algunos vecinos que venían a visitarme, nada de esto bastó para tranquilizar la desconfiada administración de Buenos Aires; ella me cercó de espías; mi correspondencia era abierta con grosería...” (Altamira, Luis Roberto: “San Martín. Sus relaciones con don Bernardino Rivadavia”. Impresiones Pellegrini 1950. Museo Histórico Nacional. Su Correspondencia)
El 16 de agosto de 1828 el mismo O´Higgins lo confirmaba en carta a San Martin: “...ejerzan enhorabuena su rabia inquisitorial en nuestra comunicaciones privadas que ellos no encontrarán otra materia más que la misma firmeza y honradez que no han podido contradecir de nuestra vida pública. Hasta la evidencia se podría asegurar que las ocho o diez cartas que veo por su apreciable del 29 de septiembre del año pasado se han escamoteado como las que he escrito a Ud. paran en poder del hombre más criminal que ha producido el pueblo argentino. Un enemigo tan feroz de los patriotas como Don Bernardino Rivadavia estaba preparado por arcanos más oscuros que el carbón para humillarlos y para degradación que su desastrosa administración ha dejado a un pueblo generoso, que fue la admiración y baliza de las repúblicas de América Sudeste. Hombre despreciable que no solo ha ejercido su envidia y encono contra Ud. no queda satisfecha su rabia, y acudiendo a la guerra de zapa, quiso minarme en el retiro de este desierto, donde por huir de ingratos busco mi subsistencia y la de mi familia con el sudor de mi frente...”(Altamira, Luis Roberto. Ibidem) (JS.p.36)
Carta al Coronel Martiniano Chilavert del 1° de enero de 1825, decía:
“...A mi regreso de Perú establecí mi cuartel general en mi chacra de Mendoza, y para hacer más inexpugnable mi posición, corté toda comunicación (excepto con mi familia), y me proponía en mi atrincheramiento dedicarme a los encantos de una vida agricultora y a la educación de mi hija, pero ¡vanas esperanzas! En medio de esos planes lisonjeros, he aquí que el espantoso “Centinela” (periódico rivadaviano) principia o hostilizarme; sus carnívoras falanges se destacan y bloquean mi pacífico retiro. Entonces fue cuando se me manifestó una verdad que no había previsto a saber: que yo había figurado demasiado en la revolución para que se me dejara vivir tranquilamente” (Comisión Nacional del Centenario. Documentación del archivo San Martín. Tomo I )
Carta a Guido del 27 de abril de 1828:
“¿Ignora Ud por ventura que en el 23, cuando por ceder a las instancias de mi mujer de venir a Buenos Aires a darle el último adiós, resolví en mayo venir a Buenos Aires, se apostaron en le camino para prenderme como a un facineroso, lo que no realizaron por el piadoso aviso que se me dio por un individuo de la misma administración”. (Altamira, Luis Roberto: “San Martín. Sus relaciones con don Bernardino Rivadavia”. (Impresiones Pellegrini 1950. Museo Histórico Nacional. Su Correspondencia)
Carta de Estanislao López:
“Sé de una manera positiva por mis agentes en Buenos Aires que a la llegada de V.E. a aquella capital será mandado juzgar por le gobierno en un consejo de guerra de oficiales generales por haber desobedecido sus órdenes en 1817 y 1820, realizando en cambio las gloriosas campañas de Chile y Perú. Para evitar este escándalo inaudito y en manifestación de mi gratitud y del pueblo que presido, por haberse negado V.E. tan patrióticamente en 1820 a concurrir a derramar sangre de hermanos con los cuerpos del Ejército de los Andes que se hallaban en la provincia de Cuyo, siento el honor de asegurar a V.E. que a su solo aviso estaré en la provincia en masa a esperar a V.E. en El desmochado para llevarlo en triunfo hasta la plaza de la Victoria”. (Altamira, Luis Roberto. Ibidem) (JS.p.37)
Carta a Guido el 10 de diciembre de 1825, al entrar la Argentina en guerra con Brasil:
“...cuando se declaró la guerra no me pareció regular ofrecer mis servicios por temor de exponerme a un nuevo insulto...por otra parte, yo estoy seguro que si diese este paso se creería sospechoso, tanto más, cuanto el empeño que se ha puesto en hacer creer que el General San Martín no ha tenido otro objeto en su viaje a Europa que el de intrigar a fin de establecer monarquías en América. Los miserables que han hecho circular tan indignas imposturas (Rivadavia y su grupo), no conocen que los sentimientos que francamente he manifestado sobre el particular, nada tienen que ver con los respetos que se deben a la mayoridad de la nación por la cual me sacrificaría gustoso...”
En carta a Guido, el 13 de febrero de 1827, San Martín manifiesta:“Veo por la de Ud. se habían hecho por ese gobierno de Buenos Aires proposiciones de paz bajo la base de la independencia de la Bandas Oriental...no nos hagamos ilusiones, la independencia de la Banda Oriental, es en mi opinión quimérica, sin más razón, que porque carece de bases para serlo: su aproximación al Brasil, y porque sus mismos desórdenes le harán buscar un apoyo, y que está en el orden, sea en el más fuerte, y en este caso se presentarán dificultades inmensas para la organización de esa República Argentina, ya débil por las ricas y pobladas provincias que se le han separado, como por la ubicación que la condena a ver obstruido el día menos pensado el único canal de su propiedad, por el bloque del río.” (Piccinali, Héctor Juan. “San Martín y Rosas”. Edit. Colección Estrella Federal. Bs.As. 1988) (JS.p.40)
Tras la renuncia de Rivadavia por el escándalo del tratado de paz con Brasil, yenterado San Martín le escribe a O´Higgins el 20 de octubre de 1827:“Me dice Ud. no haber recibido más carta mías; se han extraviado, o mejor dicho se han escamoteado ocho o diez cartas mías que le tengo escritas desde mi salida de América; esto no me sorprende, pues me consta que en todo el tiempo de la administración de Rivadavia mi correspondencia ha sufrido una revista inquisitorial la más completa. Yo he mirado esta conducta con el desprecio que merecen sus autores....ya habrá sabido la renuncia de Rivadavia. Su administración ha sido desastrosa y solo ha contribuido a dividir los ánimos. Yo he rechazado tanto sus groseras imposturas como su innoble persona. Con un hombre como este al frente de la administración no creí necesario ofrecer mis servicios en la actual guerra con el Brasil por el convencimiento en que estaba, de que hubieran sido despreciados” (Altamira Roberto. Op.cit. Museo Histórico Nacional. Piccinali.Op.cit. cap. XII) (JS.p.41)
San Martín enterado del alejamiento de Rivadavia y la asunción de Dorrego considera oportuno su regreso a su tierra, pero en Janeiro se entera del derrocamiento de Dorrego y en Montevideo de su asesinato.
Esto lo induce a no desembarcar permaneciendo en la embarcación que lo trajo a las aguas del Plata.
“El Pampero” diario de la facción unitaria en el poder con Lavalle lo increpa, bajo el título “Ambigüedades”:
“En esta clase reputamos el arrobo inesperado a estas playas del General San Martín...este General ha venido a su país a los cinco años de su ausencia, pero después de haber sabido que se han hecho las paces con el Emperador de Brasil”.
Por si no queda claro los enemigos del Libertador de medio continente lo acusan de cobarde.
Indudablemente San Martín infundía miedo a los que tomaron el poder por medio del asesinato, esto se deduce de una carta queel General Paz, ministro de guerra de Lavalle le envía a este último el 9 de Febrero de 1829:
“Mi querido Lavalle...otro incidente tengo que contar a Ud. Este es la llegada de Sanmartín...el 7 le escribió a Díaz Vélez....él hasta la fecha no ha desembarcado y por el temor y espíritu de su carta es de esperar que no lo hará. Sin embargo calcule Ud. las consecuencias de una aparición tan repentina. Es probable que la oposición desahuciada desesperada por la falta de un conductor que la guíe se fije en este hombre y le haga propuestas seductoras, ellas nada valdrán si quiere como dice, no pertenecer a ningún partido...pero si esto no sucede nos costará más trabajo el cumplimiento de las obras que hemos empezado”
El 6 de abril de 1829 le escribe a Guido:“Las agitaciones de diez y nueve años de ensayos en busca de una libertad que no ha existido...hacen clamar a lo general de los hombres por un gobierno vigoroso, igualmente convienen para que el país pueda existir es de necesidad absoluta que uno de los dos partidos desaparezca...al efecto se trata de buscar un salvador que reuniendo el prestigio de la victoria, el concepto de las demás provincias, y más que nada un brazo vigoroso que salve a la Patria de los males que la amenazan...”
El 14 de abril de 1829 una comitiva de Lavalle le ofrece al Libertador tomar las armas para defender la propuesta Unitaria. En respuesta a tal misiva dice:“Montevideo, abril 14 de 1829. Los señores Trolé y Juan A. Nelly me han entregado la de Ud. del 4 del corriente; en ellos le dirán cual ha sido el resultado de nuestra conferencia; por mi parte siento decir a Ud. que los medios que me han propuesto no me parece tendrán las consecuencias que Ud. se propone para terminar los males que la afligen a nuestra patria desgraciada...” y sentencia con una una frase que acompañará a Lavalle el resto de su vida: “una sola víctima que pueda economizar a su país le servirá de un consuelo inalterable...”
Sobre la propuesta de Lavalle le escribe San Martín a O´Higgins el 19 de abril, con copia de su respuesta:
“...su objeto era que yo me encargase del mando del ejercito y provincia de Buenos Aires y transase con las demás provincias a fin de garantir por mi parte y el de los demás gobernadores a los autores del 1° de diciembre (asesinato de Dorrego) ...por otra parte los autores del movimiento del 1° de diciembre son Rivadavia y sus satélites y a Ud. le consta los inmensos males que estos hombres han hecho no solo a este país sino al resto a América con su infernal conducta. Si mi alma fuese tan despreciable como las suyas, yo aprovecharía esta ocasión para vengarme de las persecuciones que mi honor ha sufrido de estos hombres; pero es necesario señalarles la diferencia que hay de un hombre de bien, a un malvado...Digo a Ud. en la mía del 5 que para le próximo paquete (paquebote) de mayo me marcharía a Europa, pero lo certificaré en el que sale a fines de éste. Adiós otra vez, por siempre su invariable San Martín” (Picianeli, Hector Juan. Op.Cit.)
Continúa…
Voces olvidadas de una gesta histórica. La vuelta de obligado
Voces olvidadas de una gesta histórica. La vuelta de obligado
Puede parecer recurrente aunque confío que cuando los actos patrióticos así lo ameritan es menester ponerlos en consideración tantas veces como sea necesario para mantener viva la llama del sacrificio que brindaron muchos hombres en nuestra convulsionada historia.
Considerando que esta acción bélica, acontecida durante los años en que Rosas gobernó la Confederación Argentina, fue decididamente encubierta tras las incalificables adhesiones de muchos argentinos, a la postre próceres, que apoyaron la incursión armada de potencias extranjeras en nuestro territorio, es preciso traerla a la memoria para comprender quienes fueron los que sin temor a dar la vida por sus convicciones y su patria defendieron con reconocida valentía nuestra soberanía.
Como apreciarán más adelante el honor Argentino fue reconocido mucho antes por el extranjero que por los propios hijos de esta tierra. Quienes escribieron la historia, Mitre principalmente olvidaron citar a estos hombres y su abnegado patriotismo, demás está decir que fue porque apoyaron directa o indirectamente que potencias extranjeras humillen nuestro pabellón.
Saludos Sergio
ARENGA DEL GENERAL LUCIO MANSILLA, EN LA VUELTA DE OBLIGADO, EL 20 DENOVIEMBRE DE 1845 “¡VIVA LA CONFEDERACIÓN ARGENTINA! ¡MUERAN LOS SALVAJES UNITARIOS!Milicianos del Departamento del Norte. Valientes soldados federales,defensores denodados de la Independencia de la República y de la América.Los insignificantes restos de los salvajes traidores unitarios que hanpodido salvar de la persecución de los victoriosos Ejércitos de laConfederación y Orientales Libres, en las memorables batallas de Arroyo Grande, India Muerta, y otras; que pudieron asilarse de las murallas de la desgraciada Ciudad de Montevideo, vienen hoy sostenidos por los codiciosos marinos de FRANCIA e INGLATERRA, navegando las aguas del Gran Paraná, sobre cuya costa estamos para privar su navegación bajo de otra bandera que no sea la Nacional…¡Vedlos, Camaradas, allí los tenéis!... Considerad el tamaño delinsulto que vienen haciendo a la Soberanía de nuestra República, sin más título que la fuerza con que se creen poderosos. ¡Pero se engañan esos miserables aquí no lo serán! ¿No es verdad Camaradas? ¡Vamos a probarlo!¡Suena ya el cañón! ¡Ya no hay paz con la Francia ni con la Inglaterra!¡MUERAN LOS ENEMIGOS! Tremole en el Río Paraná y en sus costas el Pabellón Azul y Blanco y muramos todos antes que verlo bajar de donde flamea. Sea esta vuestra resolución a ejemplo del heroico y gran Porteño, nuestro querido Gobernador, Brigadier Don Juan Manuel de Rosas y para llevarla contad con ver en donde sea mayor el peligro a vuestro Jefe y Compatriota el General Lucio Mansilla. ¡VIVA LA PATRIA! ¡VIVA LA INDEPENDENCIA! ¡VIVA SU HEROICO DEFENSOR DON JUAN MANUEL DE ROSAS! ¡MUERAN LOS SALVAJES UNITARIOS YSUS VILES ALIADOS LOS ANGLO FRANCESES!” ----------------------------------------------------------------
General José de San Martín (Carta al Brigadier General Juan Manuel de Rosas)
“Pero lo que no puedo concebir es el que haya americanos que, por un espíritu indigno de partido, se unan al extranjero para humillar a su Patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempo de la dominación española. Una tal felonía, ni el sepulcro la puede hacer desaparecer”.
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
San Martín comentaba en Francia
“... los interventores habrán visto.., que los argentinos no son empanadas que se comen sin más trabajo que abrir la boca”.
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
(Vicente López y Planes, Oda patriótica federal recitada en el teatro de la Victoria la noche del 5 de noviembre de 1845).
Se interpone ambicioso el extranjero,
su ley pretende al argentino dar,
y abusa de sus naves superiores
para hollar nuestra patria y su bandera,
y fuerzas sobre fuerzas aglomera
que avisan la intención de conquistar.
Morir antes, heroicos argentinos,
que de la libertad caiga este templo:
¡daremos a la América alto ejemplo
que enseñe a defender la libertad!
[...]
--------------------------------------------------------------------------------------------
Documento del Comandantes de la Fuerza Invasora el Almirante Sullivan, el que el 26 de octubre de 1883, - ya anciano - se presentó al Consulado Argentino en Londres para devolver una Gran Bandera Argentina.
“En la batalla de Obligado en el Paraná el 20 de octubre de 1845 un oficial que mandaba la batería principal (era la Manuelita) causó la admiración de los oficiales ingleses que estábamos más cerca de él, por la manera con que animaba a sus hombres y los mantenía al pie de los cañones durante un fuerte fuego cruzado bajo el cual esa batería estaba expuesta. Por más de 6 horas expuso su cuerpo entero. Por prisioneros heridos supimos después que era el coronel Ramón Rodríguez del Regimiento de Patricios de Buenos Aires.
Cuando los artilleros fueron muertos, hizo maniobrar los cañones con los soldados de infantería y él mismo ponía la puntería. Cuando el combate estuvo terminado habían perdido 500 hombres entre muertos y heridos de los 800 que él comandaba. Cuando nuestras fuerzas desembarcaron a la tarde y tomaron la batería, con los restos de su fuerza se puso a retaguardia, bajo el fuego cruzado de todos los buques que estaban detrás de la batería, defendiéndola con armas blancas. La bandera de la batería fue arriada por uno de los hombres de mi mando y me fue dada por el oficial inglés de mayor rango. Al ser arriada cayó sobre algunos cuerpos de los caídos y fue manchada con su sangre.
Quiero restituir al Coronel Ramón Rodríguez si vive, o sino al Regimiento de Patricios de Buenos Aires si aún existe, la bandera bajo la cual y en noble defensa de su Patria cayeran tantos de los que en aquella época lo componían. Si el Coronel Rodríguez ha muerto y si el Regimiento de Patricios no existe, yo pediría que cualquiera de los miembros sobrevivientes de su familia que la acepten en recuerdo suyo y de las muy bravas conductas de él, de sus oficiales y de sus soldados en Obligado. Los que luchamos contra él y habíamos presenciado su abnegación y bravura tuvimos grande y sincero placer al saber que habían salido ileso hasta el fin de la acción”.
Aclaraciones posteriores:
La bandera fue remitida a Buenos Aires, y con posterioridad, ante la duda de que el nombre del Coronel Rodríguez como defensor de esa bandera, haya sido puesto por error de Sullivan, el hijo de Juan Bautista Thorne hace la consulta al Sr. Victor J. Elizalde, protagonista de la batalla de Obligado, quien le contesta el 21 de abril de 1891 en estos términos:“En contestación a su muy apreciable del 20 del presente en la que me pide que como combatiente y testigo ocular en el memorable combate de Obligado le certifique a la vez que le adelante algunos antecedentes sobre la conducta que observó su finado padre el coronel Thorne durante la acción, como también fue el coronel Ramón Rodríguez, jefe de algunas baterías que se formaron para resistir al poderoso enemigo que nos asaltó, le diré a usted:Que el coronel Thorne fue ocupado por el general Mansilla en la construcción y dirección de las fortificaciones, como también se le dio mando de la batería “Manuelita”, de donde se retiró después que las demás baterías habían quemado su último cartucho.Diré a usted además: la brava y serena conducta de su padre mereció del general en jefe y de todos sus compañeros, la aprobación y el aplauso, por el hecho de que el no abandonó el merlón de su batería, y si lo hacía, era cuando veía que sus artilleros no daban en completo y certero blanco.Cónstame también que le intimó por dos veces la orden de que suspendiera el fuego y se retirara de la batería, pero él contestó: “que sus cañones le imponían hacer fuego hasta vencer o morir”, mereciendo por este desacato el que fuera arrestado en el convento de San Lorenzo adonde fue transportado herido y sordo. Allí mismo el general Mansilla fue a visitarlo y felicitarlo por su conducta, dejando al retirase la orden de que quedaba levantado su arresto.En lo que se refiere al coronel Ramón Rodríguez, le diré que este jefe no tuvo otro rol que el de permanecer a la entrada del monte, de donde salió cuando ya no había defensores en las baterías y el enemigo desembarcó dándole la más franca y soberbia carga a al bayoneta, al frente de su batallón Milicianos de Buenos Aires.Deseando que le satisfaga esta exposición verídica, lo saluda muy atentamente.Victor J. Elizalde.
Con el mismo objeto, el hijo de Thorne consultó al historiador Adolfo Saldías, que el 21 de abril de 1891 le contesta en los siguientes términos:“Estimado amigo:En respuesta a su estimada carta del 20 del presente mes en la que Ud. se sirve pedirme mi opinión si fue el coronel Ramón Rodríguez o el coronel Juan B. Thorne quien mandaba una de las baterías en el combate de Obligado contra las escuadras aliadas de la Gran Bretaña y de la Francia y quien fue el último que se retiró de ese glorioso campo de batalla, le diré que fue el coronel Thorne.El coronel Rodríguez, benemérito Oficial del Ejército Auxiliar del Perú y del Republicano contra el Imperio del Brasil, no mandó batería alguna en Obligado.Según se ve documentado en mi “Historia de Rozas y de la Confederación Argentina”, eran cuatro esas baterías, respectivamente mandada por el mayor Alzogaray, por el teniente Brown, por el teniente Palacios y la del extremo izquierdo por el coronel J. Thorne. El coronel Rodríguez tenía mando del batallón de Patricios de Buenos Aires y estaba de flanco en el extremo derecho, no habiendo en esa línea a sus órdenes más que cuatro cañones al mando del teniente José Serezo.El combate se inició naturalmente contra las baterías de la derecha; rota la cadena que sujetaba los barcos que formaban línea de atajo al pasaje del río, el fuego de los franceses e ingleses se concentró en la izquierda. A las cuatro de la tarde las baterías habían quemado casi todos los cartuchos y cuando la mortandad y el estrago enseñaban la derrota a los argentinos. Pero la batería de Thorne se sostuvo todavía más de una hora. Diósele la orden de retirarse y contestó que le quedaban municiones. Retirósele la orden, y entonces, puesto de pié sobre el merlón de la batería y al ir a arengar a los escasos soldados, fue derrumbado en tierra.El “Philomel” que mandaba el capitán Sullivan y que venía de vanguardia, operó su desembarco en la costa y fue entonces cuando se tomó la bandera de la batería argentina. La bandera argentina del batallón de Patricios de Buenos Aires fue tomada por los marineros franceses y existe en el hospital de inválidos de Paris. No es dudoso, por lo demás, que un jefe de la relevantes cualidades del coronel Rodríguez habría sido capaz de al acción que le supone el almirante Sullivan, pero precisamente por su antigüedad y por sus condiciones, y en los primeros momentos que se siguieron a la acefalía del mando en jefe, producida la herida que postró al general Mansilla, fue el coronel Rodríguez quien lo asumió, llevando personalmente una carga a la bayoneta sobre los ingleses y franceses que desembarcaron cuando apagaron los fuegos de las tres baterías de la derecha y del centro. Los aliados no desembarcaron por frente a la batería de la izquierda que mandaba Thorne sino a la caída de la tarde, cuando ya no podía tronar allí el cañón argentina.Esta misma comunicación del almirante Sullivan al cónsul argentino en Londres, se publicó en la Tribuna Nacional del 22 de diciembre d 1883, y no hay mas que fijarse en los detalles que da tan caballeresco oficial, y que está perfectamente corroborados por documentos y aún por testigos que sobrevivieron, para comprobar que se refieren no al coronel Rodríguez, sino al coronel Thorne.El cónsul argentina, señor Guerrico, pariente, según tengo entendido, del coronel Rodríguez, quizá por falta de datos no pudo rectificar la verdad de los hechos, a bien que, repito, al coronel Rodríguez no le fue necesario arrebatar gloria a sus compañeros para recoger la que recogió conteniendo a los vencedores con una soberbia carga a la bayoneta, a la cabeza de sus milicianos de Buenos Aires.Soy su atento S.S. Adolfo Saldías.
--------------------------------------------------------------------------------------------------
Comunicado del teniente Proctor, al capitán Hotham, le dice así:
“El fuego fue sostenido con gran determinación; fuimos perseguidos por artillería volante y considerable número de tropas que cubrían las márgenes haciendo un vivo fuego de fusilería. El “Harpy” está bastante destruido: tiene muchos balazos en el casco, chimeneas y cofas”
Puede parecer recurrente aunque confío que cuando los actos patrióticos así lo ameritan es menester ponerlos en consideración tantas veces como sea necesario para mantener viva la llama del sacrificio que brindaron muchos hombres en nuestra convulsionada historia.
Considerando que esta acción bélica, acontecida durante los años en que Rosas gobernó la Confederación Argentina, fue decididamente encubierta tras las incalificables adhesiones de muchos argentinos, a la postre próceres, que apoyaron la incursión armada de potencias extranjeras en nuestro territorio, es preciso traerla a la memoria para comprender quienes fueron los que sin temor a dar la vida por sus convicciones y su patria defendieron con reconocida valentía nuestra soberanía.
Como apreciarán más adelante el honor Argentino fue reconocido mucho antes por el extranjero que por los propios hijos de esta tierra. Quienes escribieron la historia, Mitre principalmente olvidaron citar a estos hombres y su abnegado patriotismo, demás está decir que fue porque apoyaron directa o indirectamente que potencias extranjeras humillen nuestro pabellón.
Saludos Sergio
ARENGA DEL GENERAL LUCIO MANSILLA, EN LA VUELTA DE OBLIGADO, EL 20 DENOVIEMBRE DE 1845 “¡VIVA LA CONFEDERACIÓN ARGENTINA! ¡MUERAN LOS SALVAJES UNITARIOS!Milicianos del Departamento del Norte. Valientes soldados federales,defensores denodados de la Independencia de la República y de la América.Los insignificantes restos de los salvajes traidores unitarios que hanpodido salvar de la persecución de los victoriosos Ejércitos de laConfederación y Orientales Libres, en las memorables batallas de Arroyo Grande, India Muerta, y otras; que pudieron asilarse de las murallas de la desgraciada Ciudad de Montevideo, vienen hoy sostenidos por los codiciosos marinos de FRANCIA e INGLATERRA, navegando las aguas del Gran Paraná, sobre cuya costa estamos para privar su navegación bajo de otra bandera que no sea la Nacional…¡Vedlos, Camaradas, allí los tenéis!... Considerad el tamaño delinsulto que vienen haciendo a la Soberanía de nuestra República, sin más título que la fuerza con que se creen poderosos. ¡Pero se engañan esos miserables aquí no lo serán! ¿No es verdad Camaradas? ¡Vamos a probarlo!¡Suena ya el cañón! ¡Ya no hay paz con la Francia ni con la Inglaterra!¡MUERAN LOS ENEMIGOS! Tremole en el Río Paraná y en sus costas el Pabellón Azul y Blanco y muramos todos antes que verlo bajar de donde flamea. Sea esta vuestra resolución a ejemplo del heroico y gran Porteño, nuestro querido Gobernador, Brigadier Don Juan Manuel de Rosas y para llevarla contad con ver en donde sea mayor el peligro a vuestro Jefe y Compatriota el General Lucio Mansilla. ¡VIVA LA PATRIA! ¡VIVA LA INDEPENDENCIA! ¡VIVA SU HEROICO DEFENSOR DON JUAN MANUEL DE ROSAS! ¡MUERAN LOS SALVAJES UNITARIOS YSUS VILES ALIADOS LOS ANGLO FRANCESES!” ----------------------------------------------------------------
General José de San Martín (Carta al Brigadier General Juan Manuel de Rosas)
“Pero lo que no puedo concebir es el que haya americanos que, por un espíritu indigno de partido, se unan al extranjero para humillar a su Patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempo de la dominación española. Una tal felonía, ni el sepulcro la puede hacer desaparecer”.
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San Martín comentaba en Francia
“... los interventores habrán visto.., que los argentinos no son empanadas que se comen sin más trabajo que abrir la boca”.
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(Vicente López y Planes, Oda patriótica federal recitada en el teatro de la Victoria la noche del 5 de noviembre de 1845).
Se interpone ambicioso el extranjero,
su ley pretende al argentino dar,
y abusa de sus naves superiores
para hollar nuestra patria y su bandera,
y fuerzas sobre fuerzas aglomera
que avisan la intención de conquistar.
Morir antes, heroicos argentinos,
que de la libertad caiga este templo:
¡daremos a la América alto ejemplo
que enseñe a defender la libertad!
[...]
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Documento del Comandantes de la Fuerza Invasora el Almirante Sullivan, el que el 26 de octubre de 1883, - ya anciano - se presentó al Consulado Argentino en Londres para devolver una Gran Bandera Argentina.
“En la batalla de Obligado en el Paraná el 20 de octubre de 1845 un oficial que mandaba la batería principal (era la Manuelita) causó la admiración de los oficiales ingleses que estábamos más cerca de él, por la manera con que animaba a sus hombres y los mantenía al pie de los cañones durante un fuerte fuego cruzado bajo el cual esa batería estaba expuesta. Por más de 6 horas expuso su cuerpo entero. Por prisioneros heridos supimos después que era el coronel Ramón Rodríguez del Regimiento de Patricios de Buenos Aires.
Cuando los artilleros fueron muertos, hizo maniobrar los cañones con los soldados de infantería y él mismo ponía la puntería. Cuando el combate estuvo terminado habían perdido 500 hombres entre muertos y heridos de los 800 que él comandaba. Cuando nuestras fuerzas desembarcaron a la tarde y tomaron la batería, con los restos de su fuerza se puso a retaguardia, bajo el fuego cruzado de todos los buques que estaban detrás de la batería, defendiéndola con armas blancas. La bandera de la batería fue arriada por uno de los hombres de mi mando y me fue dada por el oficial inglés de mayor rango. Al ser arriada cayó sobre algunos cuerpos de los caídos y fue manchada con su sangre.
Quiero restituir al Coronel Ramón Rodríguez si vive, o sino al Regimiento de Patricios de Buenos Aires si aún existe, la bandera bajo la cual y en noble defensa de su Patria cayeran tantos de los que en aquella época lo componían. Si el Coronel Rodríguez ha muerto y si el Regimiento de Patricios no existe, yo pediría que cualquiera de los miembros sobrevivientes de su familia que la acepten en recuerdo suyo y de las muy bravas conductas de él, de sus oficiales y de sus soldados en Obligado. Los que luchamos contra él y habíamos presenciado su abnegación y bravura tuvimos grande y sincero placer al saber que habían salido ileso hasta el fin de la acción”.
Aclaraciones posteriores:
La bandera fue remitida a Buenos Aires, y con posterioridad, ante la duda de que el nombre del Coronel Rodríguez como defensor de esa bandera, haya sido puesto por error de Sullivan, el hijo de Juan Bautista Thorne hace la consulta al Sr. Victor J. Elizalde, protagonista de la batalla de Obligado, quien le contesta el 21 de abril de 1891 en estos términos:“En contestación a su muy apreciable del 20 del presente en la que me pide que como combatiente y testigo ocular en el memorable combate de Obligado le certifique a la vez que le adelante algunos antecedentes sobre la conducta que observó su finado padre el coronel Thorne durante la acción, como también fue el coronel Ramón Rodríguez, jefe de algunas baterías que se formaron para resistir al poderoso enemigo que nos asaltó, le diré a usted:Que el coronel Thorne fue ocupado por el general Mansilla en la construcción y dirección de las fortificaciones, como también se le dio mando de la batería “Manuelita”, de donde se retiró después que las demás baterías habían quemado su último cartucho.Diré a usted además: la brava y serena conducta de su padre mereció del general en jefe y de todos sus compañeros, la aprobación y el aplauso, por el hecho de que el no abandonó el merlón de su batería, y si lo hacía, era cuando veía que sus artilleros no daban en completo y certero blanco.Cónstame también que le intimó por dos veces la orden de que suspendiera el fuego y se retirara de la batería, pero él contestó: “que sus cañones le imponían hacer fuego hasta vencer o morir”, mereciendo por este desacato el que fuera arrestado en el convento de San Lorenzo adonde fue transportado herido y sordo. Allí mismo el general Mansilla fue a visitarlo y felicitarlo por su conducta, dejando al retirase la orden de que quedaba levantado su arresto.En lo que se refiere al coronel Ramón Rodríguez, le diré que este jefe no tuvo otro rol que el de permanecer a la entrada del monte, de donde salió cuando ya no había defensores en las baterías y el enemigo desembarcó dándole la más franca y soberbia carga a al bayoneta, al frente de su batallón Milicianos de Buenos Aires.Deseando que le satisfaga esta exposición verídica, lo saluda muy atentamente.Victor J. Elizalde.
Con el mismo objeto, el hijo de Thorne consultó al historiador Adolfo Saldías, que el 21 de abril de 1891 le contesta en los siguientes términos:“Estimado amigo:En respuesta a su estimada carta del 20 del presente mes en la que Ud. se sirve pedirme mi opinión si fue el coronel Ramón Rodríguez o el coronel Juan B. Thorne quien mandaba una de las baterías en el combate de Obligado contra las escuadras aliadas de la Gran Bretaña y de la Francia y quien fue el último que se retiró de ese glorioso campo de batalla, le diré que fue el coronel Thorne.El coronel Rodríguez, benemérito Oficial del Ejército Auxiliar del Perú y del Republicano contra el Imperio del Brasil, no mandó batería alguna en Obligado.Según se ve documentado en mi “Historia de Rozas y de la Confederación Argentina”, eran cuatro esas baterías, respectivamente mandada por el mayor Alzogaray, por el teniente Brown, por el teniente Palacios y la del extremo izquierdo por el coronel J. Thorne. El coronel Rodríguez tenía mando del batallón de Patricios de Buenos Aires y estaba de flanco en el extremo derecho, no habiendo en esa línea a sus órdenes más que cuatro cañones al mando del teniente José Serezo.El combate se inició naturalmente contra las baterías de la derecha; rota la cadena que sujetaba los barcos que formaban línea de atajo al pasaje del río, el fuego de los franceses e ingleses se concentró en la izquierda. A las cuatro de la tarde las baterías habían quemado casi todos los cartuchos y cuando la mortandad y el estrago enseñaban la derrota a los argentinos. Pero la batería de Thorne se sostuvo todavía más de una hora. Diósele la orden de retirarse y contestó que le quedaban municiones. Retirósele la orden, y entonces, puesto de pié sobre el merlón de la batería y al ir a arengar a los escasos soldados, fue derrumbado en tierra.El “Philomel” que mandaba el capitán Sullivan y que venía de vanguardia, operó su desembarco en la costa y fue entonces cuando se tomó la bandera de la batería argentina. La bandera argentina del batallón de Patricios de Buenos Aires fue tomada por los marineros franceses y existe en el hospital de inválidos de Paris. No es dudoso, por lo demás, que un jefe de la relevantes cualidades del coronel Rodríguez habría sido capaz de al acción que le supone el almirante Sullivan, pero precisamente por su antigüedad y por sus condiciones, y en los primeros momentos que se siguieron a la acefalía del mando en jefe, producida la herida que postró al general Mansilla, fue el coronel Rodríguez quien lo asumió, llevando personalmente una carga a la bayoneta sobre los ingleses y franceses que desembarcaron cuando apagaron los fuegos de las tres baterías de la derecha y del centro. Los aliados no desembarcaron por frente a la batería de la izquierda que mandaba Thorne sino a la caída de la tarde, cuando ya no podía tronar allí el cañón argentina.Esta misma comunicación del almirante Sullivan al cónsul argentino en Londres, se publicó en la Tribuna Nacional del 22 de diciembre d 1883, y no hay mas que fijarse en los detalles que da tan caballeresco oficial, y que está perfectamente corroborados por documentos y aún por testigos que sobrevivieron, para comprobar que se refieren no al coronel Rodríguez, sino al coronel Thorne.El cónsul argentina, señor Guerrico, pariente, según tengo entendido, del coronel Rodríguez, quizá por falta de datos no pudo rectificar la verdad de los hechos, a bien que, repito, al coronel Rodríguez no le fue necesario arrebatar gloria a sus compañeros para recoger la que recogió conteniendo a los vencedores con una soberbia carga a la bayoneta, a la cabeza de sus milicianos de Buenos Aires.Soy su atento S.S. Adolfo Saldías.
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Comunicado del teniente Proctor, al capitán Hotham, le dice así:
“El fuego fue sostenido con gran determinación; fuimos perseguidos por artillería volante y considerable número de tropas que cubrían las márgenes haciendo un vivo fuego de fusilería. El “Harpy” está bastante destruido: tiene muchos balazos en el casco, chimeneas y cofas”
A 64 años de un genocidio nunca reconocido
A 64 años de un genocidio nunca reconocido
La cruel matanza de 200 mil civiles
Entre el 6 y el 9 de Agosto de 1945 cayeron sobre el Japón las 2 primeras bombas atómicas utilizadas contra el ser humano en la historia. Un recuerdo que jamás debemos olvidar, principalmente por la magnitud del exterminio que tal acto de barbarie produjo. En instantes fueron volatilizados 200 mil civiles inocentes. El ejecutor, el verdugo, nuestro vecino siempre impune, los Estados Unidos.
Unidos para doblegar al mundo, y si es necesario aniquilarlo para el mantenimiento de sus intereses. Esta es la realidad, indiscutible, aunque hoy después de tantos años se niega a reconocer que el uso de semejante arma fue innecesario. El argumento esgrimido es tan pueril y falaz que lástima los corazones de cualquier ser humano con una mínima cuota de racionalidad y humanismo.
Para contextualizar diremos que el Japón estaba completamente derrotado en aquel mes cuya fatalidad enlutó la especie humana. Que por la idiosincrasia de los japoneses no se rendirían por más amenazas que les hicieran. Tanto fue así que luego de las 2 bombas Japón no se rindió, lo hizo 2 semanas después por la avanzada soviética a la cual no pudieron resistir, y no, como argumentan los yanquis por el temor de que siguieran los exterminios por vía nuclear.
Cabe destacar que el exiguo poder de fuego de los japoneses en aquellas instancias impedía que propinaran mayores bajas a los aliados.
No pretendo justificar a los japoneses, pero sí pretendo des mistificar una acción que por más que la quieran tapar fue un auténtico genocidio. No se me ocurre otra calificación para el gobierno del país del norte que no sea el de asesino.
Una anécdota conocida pero poco divulgada cuenta que el blanco original de la bomba era una base militar. Cuando el enola guy, así se llamaba el bombardero que portaba la bomba atómica, sobrevolaba el espacio aéreo japonés por causas meteorológicas y falta de tecnología como la que hoy se dispone, no pudo identificar el blanco.
Dando vueltas en su búsqueda y a punto de quedarse sin el necesario combustible para el regreso los pilotos consultan sobre la situación a su comando y en respuesta reciben la orden de dejarla caer en donde más les plazca. Así de simple así de patética fue la actitud de la gran nación que pretende ser quien custodie el mundo.
El 6 de agosto de 1945 Hiroshima era destruida completamente.
Tuvieron tiempo de reflexionar sobre la masacre que habían cometido, sin embargo y en prueba de que les importaba un bledo asesinar a mansalva el 9 de agosto, 3 días después cometieron el segundo genocidio, arrojaron la segunda en Nagasaki.
Harry Truman, Presidente de los Estados Unidos, quedará en la historia como uno de los asesinos más crueles, aunque aún se lo recuerde con los laureles de la victoria sobre el eje del mal, como llamaban en aquellos tiempos a los enemigos de los aliados.
Que la guerra mundial fue un despropósito y una aberración es indiscutible, pero sobre quien se lleva el mérito de la crueldad, compiten cuerpo a cuerpo los asesinos nazis y los asesinos yanquis y soviéticos.
Como conejillos de indias los japoneses pagaron caro su osadía de perturbar al coloso yanqui, permitiendo a estos últimos probar su más letal arma contra quienes les mojaron las orejas en Pearl Harbor.
Comprendamos que en las guerras no hay buenos y malos, todos son horrores y todos verdugos. Comprendamos también que la impunidad que mantuvo los EEUU queda plasmada en su persistencia en no reconocer que matar en segundos cientos de miles de personas inocentes es un crimen y no una necesidad para evitar males mayores, eso se llama mentir.
Lo que más me preocupa es que dicha potencia mundial, quien tiene según se estima por lo menos un 70% de todo el arsenal atómico del mundo, que es suficiente para aniquilar nuestro planeta 100 veces, sea el que nosotros creemos nos cuida de los locos suicidas que pueden llevarnos al fin de los tiempos.
Cuando tuvo la oportunidad de probar su humanidad lo hizo asesinando cosa que más se asemeja a la brutalidad extrema que a un custodio de nuestra continuidad como especie.
Saludos Sergio
La cruel matanza de 200 mil civiles
Entre el 6 y el 9 de Agosto de 1945 cayeron sobre el Japón las 2 primeras bombas atómicas utilizadas contra el ser humano en la historia. Un recuerdo que jamás debemos olvidar, principalmente por la magnitud del exterminio que tal acto de barbarie produjo. En instantes fueron volatilizados 200 mil civiles inocentes. El ejecutor, el verdugo, nuestro vecino siempre impune, los Estados Unidos.
Unidos para doblegar al mundo, y si es necesario aniquilarlo para el mantenimiento de sus intereses. Esta es la realidad, indiscutible, aunque hoy después de tantos años se niega a reconocer que el uso de semejante arma fue innecesario. El argumento esgrimido es tan pueril y falaz que lástima los corazones de cualquier ser humano con una mínima cuota de racionalidad y humanismo.
Para contextualizar diremos que el Japón estaba completamente derrotado en aquel mes cuya fatalidad enlutó la especie humana. Que por la idiosincrasia de los japoneses no se rendirían por más amenazas que les hicieran. Tanto fue así que luego de las 2 bombas Japón no se rindió, lo hizo 2 semanas después por la avanzada soviética a la cual no pudieron resistir, y no, como argumentan los yanquis por el temor de que siguieran los exterminios por vía nuclear.
Cabe destacar que el exiguo poder de fuego de los japoneses en aquellas instancias impedía que propinaran mayores bajas a los aliados.
No pretendo justificar a los japoneses, pero sí pretendo des mistificar una acción que por más que la quieran tapar fue un auténtico genocidio. No se me ocurre otra calificación para el gobierno del país del norte que no sea el de asesino.
Una anécdota conocida pero poco divulgada cuenta que el blanco original de la bomba era una base militar. Cuando el enola guy, así se llamaba el bombardero que portaba la bomba atómica, sobrevolaba el espacio aéreo japonés por causas meteorológicas y falta de tecnología como la que hoy se dispone, no pudo identificar el blanco.
Dando vueltas en su búsqueda y a punto de quedarse sin el necesario combustible para el regreso los pilotos consultan sobre la situación a su comando y en respuesta reciben la orden de dejarla caer en donde más les plazca. Así de simple así de patética fue la actitud de la gran nación que pretende ser quien custodie el mundo.
El 6 de agosto de 1945 Hiroshima era destruida completamente.
Tuvieron tiempo de reflexionar sobre la masacre que habían cometido, sin embargo y en prueba de que les importaba un bledo asesinar a mansalva el 9 de agosto, 3 días después cometieron el segundo genocidio, arrojaron la segunda en Nagasaki.
Harry Truman, Presidente de los Estados Unidos, quedará en la historia como uno de los asesinos más crueles, aunque aún se lo recuerde con los laureles de la victoria sobre el eje del mal, como llamaban en aquellos tiempos a los enemigos de los aliados.
Que la guerra mundial fue un despropósito y una aberración es indiscutible, pero sobre quien se lleva el mérito de la crueldad, compiten cuerpo a cuerpo los asesinos nazis y los asesinos yanquis y soviéticos.
Como conejillos de indias los japoneses pagaron caro su osadía de perturbar al coloso yanqui, permitiendo a estos últimos probar su más letal arma contra quienes les mojaron las orejas en Pearl Harbor.
Comprendamos que en las guerras no hay buenos y malos, todos son horrores y todos verdugos. Comprendamos también que la impunidad que mantuvo los EEUU queda plasmada en su persistencia en no reconocer que matar en segundos cientos de miles de personas inocentes es un crimen y no una necesidad para evitar males mayores, eso se llama mentir.
Lo que más me preocupa es que dicha potencia mundial, quien tiene según se estima por lo menos un 70% de todo el arsenal atómico del mundo, que es suficiente para aniquilar nuestro planeta 100 veces, sea el que nosotros creemos nos cuida de los locos suicidas que pueden llevarnos al fin de los tiempos.
Cuando tuvo la oportunidad de probar su humanidad lo hizo asesinando cosa que más se asemeja a la brutalidad extrema que a un custodio de nuestra continuidad como especie.
Saludos Sergio
Gripe A, entre la ignorancia, la estupidez, y el complot
Con la meteórica incursión de la Gripe A en nuestras vidas, quedan relegadas todas otras circunstancias que afectan nuestro entorno social, ya de por sí pandémico hace rato por la sarta de incongruencias, desaciertos, especulaciones, y corrupción, que atentan contra nuestra dignidad como seres humanos.
En medio de una manipulación sin precedentes aparecen en todos los medios de comunicación entendidos de dudosa autenticidad diciendo y contradiciendo cualquier cosa referente a esta novedosa enfermedad. Aunque con el pasar de los días las contradicciones ponen de manifiesto esta colosal farsa, el pánico que dicen no querer fomentar alcanza para modificar las costumbres de una población que más se parece al ganado vía matadero que una sociedad madura y conciente. La política, encarnada en gobierno y oposición, contribuyen a la desazón general aportando confusión por doquier. Un día dicen una cosa al otro la desestiman. ¿Son ingenuos?, ¿Improvisan? No lo creo. (Estas apreciaciones no pretenden subestimar el dolor por los muertos de la gripe A, aunque fuera uno solo es suficiente para sentirnos comprometidos con la resolución del problema)
Repasemos un poco esta historia que aún está en carne viva.
Aproximadamente hace 3 meses aparece, misteriosamente, una nueva cepa de virus gripal en Méjico. En tiempo record, según mi experiencia de vida, se instaló que dicho virus era más o menos como las siete plagas del Apocalipsis juntas. Las previsiones de contagio superaban prácticamente toda epidemia conocida hasta entonces. Los pronósticos mundiales, OMS, eran catastróficos. El virus afectaría en el mejor de los casos a un tercio de la población mundial. Uno imaginaba por entonces miles de millones de personas muertas en uno o dos años. En medio de tal caos mediático, aparecen algunos investigadores de poca promoción o tratados de locos a decir que el virus fue diseminado en Méjico por un laboratorio de EEUU para provocar pánico y vender sus productos. Cierto o no caben muchas dudas sobre la histérica actitud de un organismo internacional que sin perder un minuto comienza a dar partes diarios del avance de la enfermedad con categorías de incidencia, nivel 1,2,3,… y como quien no quiere la cosa por la diseminación del virus declara en pocos días la pandemia mundial.
Inmediatamente se avizoró que por suerte su tasa de mortalidad era muy baja, incluso muy inferior a muchas plagas que azotan la humanidad desde hace mucho tiempo pero que no despiertan interés en organismos internacionales de salud.
¿Entonces a que viene tal revuelo?
Las casualidades continuaron haciendo de las suyas y apareció el elixir mágico tan buscado, la salvación estaba al alcance de nuestras manos, o bolsillos, Tamiflu le llaman. Y era un producto existente elaborado por el laboratorio Roche de los EEUU. Curiosamente dicho laboratorio es el único en el mundo que tiene la llave para cerrar la caja de Pandora abierta por “designios demoníacos” latentes. No menos sugestivo es que Roche disponga stock para atender una pandemia mundial sin que estuviera prevista la demanda de tales cantidades de medicamentos. Conversando hoy con un representante de la firma Jhonson y Jhonson esta persona me aseguraba que es imposible que Roche haya producido Tamiflu en cantidad necesaria para cubrir la demanda actual en tan poco tiempo, por la simple razón de que la producción de medicamentos responde a partidas presupuestarias preestablecidas, y si el laboratorio desconocía que este producto iba a ser requerido en cantidades descomunales no puede haber dispuesto de un stock suficiente. El tiempo para la fabricación masiva del producto no permitiría disponer hoy de millones de cajitas de Tamiflu como para tirar por la ventana. Sin embargo el milagro está hecho, y desde el cielo llueve Tamiflu para quien quiera pagarlo.
El gobierno se apresuró a informar a la población que dispondría de más de mil millones de dólares para combatir la pandemia. ¡Mil millones!, cifra que niega a toda necesidad imperiosa en una nación quebrada por la corrupción y la inescrupulosidad del gobierno como así también de los popes empresarios, terratenientes, financistas, importadores exportadores, mineras, petroleras, y todo aquel bendecido para robar en nuestro país. El sistema de salud argentino estaba quebrado hace tres meses y hoy está, según palabras oficiales que nadie cree, entre los más eficientes del mundo para combatir el virus.
Nos tratan de imbéciles cuando nos dicen un día hay que usar barbijo, agotando los stocks disponibles en horas, para luego decir no hay que usar barbijos pues es más probable enfermarse con ellos que a cara descubierta. Inducen a usar alcohol, pero no cualquiera, en gel que es más paquete, y cuando hasta se acabó el alcohol de quemar nos dicen que con agua y jabón blanco, (el viejo federal), es suficiente. Mientras estas idas y vueltas suceden los reyes del capitalismo, la bendita oferta y demanda sagrada, imponen que como hay mucha demanda los precios de estos productos se cuadrupliquen en el mejor de los casos, entonces un barbijo que no vale más de 30 centavos pasa a costar 5 pesos y 100 cc de alcohol en gel que valía 3 pesos hoy cuesta 15.
Asimismo que podemos decir de los impresentables profesionales de la salud que primero recomiendan saludarse con el codo, y luego salen a decir que no hay que entrar en pánico y que todos debemos concurrir a lugares públicos, no sea que la economía se resienta. Así primero nos asustan proponiéndonos que el vecino es un enemigo en potencia y luego nos incitan a concurrir a estadios repletos de gente no vaya a ser cuestión que el fútbol pierda un solo peso de las incalculables ganancias que reporta para unos pocos. A nadie le preocupó que cuando la gran mayoría de los mortales nos dirigimos a nuestros trabajos en colectivos atiborrados de gente podríamos estar en riesgo de contagio. La gente responde a estas improvisaciones con más confusión, un día te saluda al siguiente te da vuelta la cara, otro se queda en casa y a la noche va al boliche, pero siempre muñidos de alcohol. Antes de ayer había dos mil infectados, ayer cien mil, hoy diez mil, mañana hasta el perro puede ser portador de la gripe.
En un acto de federalismo barato cada provincia, municipio, o manzana impone las reglas que más le plazcan, según el grado de pánico en que se encuentran.
En el inimputable canal Crónica TV, días atrás pasaban como si fuera un marcador deportivo cuantos muertos había por la gripe en un rectangulito de la pantalla, modificando cada rato el resultante.
Es tema de todo medio de comunicación, periódicos, televisión, radio, etc. Charlas de café, reuniones sociales, todo vale para difundir la verdadera pandemia a la que estamos expuestos, el miedo. Si esto fue una muestra para ver la reacción de la gente ante el pánico inducido, fue muy eficiente, al mismo tiempo valió para que Roche se siga haciendo multimillonario, y la gente compre cualquier cosa. Ahora estamos en camino a distintas variantes de lo mismo, mañana será otra gripe, otros virus, otras pandemias, todo sirve para tapar el auténtico demonio de este atribulado mundo, la insaciable voracidad de las multinacionales y sus cómplices políticos.
Saludos Sergio
En medio de una manipulación sin precedentes aparecen en todos los medios de comunicación entendidos de dudosa autenticidad diciendo y contradiciendo cualquier cosa referente a esta novedosa enfermedad. Aunque con el pasar de los días las contradicciones ponen de manifiesto esta colosal farsa, el pánico que dicen no querer fomentar alcanza para modificar las costumbres de una población que más se parece al ganado vía matadero que una sociedad madura y conciente. La política, encarnada en gobierno y oposición, contribuyen a la desazón general aportando confusión por doquier. Un día dicen una cosa al otro la desestiman. ¿Son ingenuos?, ¿Improvisan? No lo creo. (Estas apreciaciones no pretenden subestimar el dolor por los muertos de la gripe A, aunque fuera uno solo es suficiente para sentirnos comprometidos con la resolución del problema)
Repasemos un poco esta historia que aún está en carne viva.
Aproximadamente hace 3 meses aparece, misteriosamente, una nueva cepa de virus gripal en Méjico. En tiempo record, según mi experiencia de vida, se instaló que dicho virus era más o menos como las siete plagas del Apocalipsis juntas. Las previsiones de contagio superaban prácticamente toda epidemia conocida hasta entonces. Los pronósticos mundiales, OMS, eran catastróficos. El virus afectaría en el mejor de los casos a un tercio de la población mundial. Uno imaginaba por entonces miles de millones de personas muertas en uno o dos años. En medio de tal caos mediático, aparecen algunos investigadores de poca promoción o tratados de locos a decir que el virus fue diseminado en Méjico por un laboratorio de EEUU para provocar pánico y vender sus productos. Cierto o no caben muchas dudas sobre la histérica actitud de un organismo internacional que sin perder un minuto comienza a dar partes diarios del avance de la enfermedad con categorías de incidencia, nivel 1,2,3,… y como quien no quiere la cosa por la diseminación del virus declara en pocos días la pandemia mundial.
Inmediatamente se avizoró que por suerte su tasa de mortalidad era muy baja, incluso muy inferior a muchas plagas que azotan la humanidad desde hace mucho tiempo pero que no despiertan interés en organismos internacionales de salud.
¿Entonces a que viene tal revuelo?
Las casualidades continuaron haciendo de las suyas y apareció el elixir mágico tan buscado, la salvación estaba al alcance de nuestras manos, o bolsillos, Tamiflu le llaman. Y era un producto existente elaborado por el laboratorio Roche de los EEUU. Curiosamente dicho laboratorio es el único en el mundo que tiene la llave para cerrar la caja de Pandora abierta por “designios demoníacos” latentes. No menos sugestivo es que Roche disponga stock para atender una pandemia mundial sin que estuviera prevista la demanda de tales cantidades de medicamentos. Conversando hoy con un representante de la firma Jhonson y Jhonson esta persona me aseguraba que es imposible que Roche haya producido Tamiflu en cantidad necesaria para cubrir la demanda actual en tan poco tiempo, por la simple razón de que la producción de medicamentos responde a partidas presupuestarias preestablecidas, y si el laboratorio desconocía que este producto iba a ser requerido en cantidades descomunales no puede haber dispuesto de un stock suficiente. El tiempo para la fabricación masiva del producto no permitiría disponer hoy de millones de cajitas de Tamiflu como para tirar por la ventana. Sin embargo el milagro está hecho, y desde el cielo llueve Tamiflu para quien quiera pagarlo.
El gobierno se apresuró a informar a la población que dispondría de más de mil millones de dólares para combatir la pandemia. ¡Mil millones!, cifra que niega a toda necesidad imperiosa en una nación quebrada por la corrupción y la inescrupulosidad del gobierno como así también de los popes empresarios, terratenientes, financistas, importadores exportadores, mineras, petroleras, y todo aquel bendecido para robar en nuestro país. El sistema de salud argentino estaba quebrado hace tres meses y hoy está, según palabras oficiales que nadie cree, entre los más eficientes del mundo para combatir el virus.
Nos tratan de imbéciles cuando nos dicen un día hay que usar barbijo, agotando los stocks disponibles en horas, para luego decir no hay que usar barbijos pues es más probable enfermarse con ellos que a cara descubierta. Inducen a usar alcohol, pero no cualquiera, en gel que es más paquete, y cuando hasta se acabó el alcohol de quemar nos dicen que con agua y jabón blanco, (el viejo federal), es suficiente. Mientras estas idas y vueltas suceden los reyes del capitalismo, la bendita oferta y demanda sagrada, imponen que como hay mucha demanda los precios de estos productos se cuadrupliquen en el mejor de los casos, entonces un barbijo que no vale más de 30 centavos pasa a costar 5 pesos y 100 cc de alcohol en gel que valía 3 pesos hoy cuesta 15.
Asimismo que podemos decir de los impresentables profesionales de la salud que primero recomiendan saludarse con el codo, y luego salen a decir que no hay que entrar en pánico y que todos debemos concurrir a lugares públicos, no sea que la economía se resienta. Así primero nos asustan proponiéndonos que el vecino es un enemigo en potencia y luego nos incitan a concurrir a estadios repletos de gente no vaya a ser cuestión que el fútbol pierda un solo peso de las incalculables ganancias que reporta para unos pocos. A nadie le preocupó que cuando la gran mayoría de los mortales nos dirigimos a nuestros trabajos en colectivos atiborrados de gente podríamos estar en riesgo de contagio. La gente responde a estas improvisaciones con más confusión, un día te saluda al siguiente te da vuelta la cara, otro se queda en casa y a la noche va al boliche, pero siempre muñidos de alcohol. Antes de ayer había dos mil infectados, ayer cien mil, hoy diez mil, mañana hasta el perro puede ser portador de la gripe.
En un acto de federalismo barato cada provincia, municipio, o manzana impone las reglas que más le plazcan, según el grado de pánico en que se encuentran.
En el inimputable canal Crónica TV, días atrás pasaban como si fuera un marcador deportivo cuantos muertos había por la gripe en un rectangulito de la pantalla, modificando cada rato el resultante.
Es tema de todo medio de comunicación, periódicos, televisión, radio, etc. Charlas de café, reuniones sociales, todo vale para difundir la verdadera pandemia a la que estamos expuestos, el miedo. Si esto fue una muestra para ver la reacción de la gente ante el pánico inducido, fue muy eficiente, al mismo tiempo valió para que Roche se siga haciendo multimillonario, y la gente compre cualquier cosa. Ahora estamos en camino a distintas variantes de lo mismo, mañana será otra gripe, otros virus, otras pandemias, todo sirve para tapar el auténtico demonio de este atribulado mundo, la insaciable voracidad de las multinacionales y sus cómplices políticos.
Saludos Sergio
EL GAUCHO ANTONIO RIVERO
EL GAUCHO ANTONIO RIVERO
La historia que nunca nos cuentan de la mano de un revisionista
Espero disfruten de la lectura y se interesen por continuar armando el rompecabezas de la historia que no nos contaron
Saludos Sergio Boico
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Material correspondiente a "Historia del Revisionismo y otros ensayos" de José María Rosa
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EL GAUCHO ANTONIO RIVERO
Había nacido en Entre Ríos, y el destino lo llevó a las Malvinas. Fue pastor y esquilador de ovejas en Puerto Soledad. Presenció impotente el atropello de los norteamericanos de la Lexington, el 28 de diciembre de 1831, y como consiguió ocultarse con algunos compañeros, no fue secuestrado como la mayoría de los colonos. Fueron un puñado, apenas, para mantener la soberanía de las islas, hasta octubre de 1832, en que llegó la goleta Sarandí, con un nuevo comandante de las islas, el mayor Mestivier, y una colonia de confinados por delitos comunes.
Era dura la vida en las soledades del Sur, y pesada la mano del mayor Mestivier. Los confinados se sublevaron, aprovechando que el capitán José María Pinedo se había ido con la Sarandí a alejar a algunos pescadores norteamericanos; Mestivier fue muerto, y se cometieron muchos desmanes. Pero el regreso de Pinedo restableció el orden.
Por poco tiempo. El almirantazgo británico quiso aprovechar el desamparo que la Lexington produjo en Soledad, y ordenó al comandante J. J. Onslow, de la corbeta Clío, que se apoderase de las Malvinas. El 2 de enero, Onslow se presentó en Soledad, y Pinedo no tuvo un gesto de heroica locura; dejó arriar el pabellón argentino porque “las instrucciones que tenía – dice en su informe – me prohibían hacer fuego a ningún buque de guerra extranjero, y sí sólo defender mi buque”.
Onslow organizó la nueva colonia británica. El piloto inglés de la Sarandí, Mateo Brisbane, fue hecho “delegado”; otro inglés, Dickson, encargado de izar la Union Jack; un francés, Jean Simon, capataz de trabajos. No faltaron – era inevitable – algunos argentinos que se plegaron al orden triunfante. Pero también era inevitable que otros no aceptaran el dominio inglés.
Un día – el 26 de agosto de 1833 –, los matreros, en número de ocho y encabezados por Rivero, volvieron a Soledad y dieron muerte a Brisbane, a Dickson, a Simon y a algunos más. La academia – nuestra Academia –, en mérito a documentos ingleses, dice que el móvil de Rivero y sus compañeros (“entre los cuales había algunos confinados”, recalca), al desertar primero y caer más tarde en plan de guerra sobre Soledad, era porque Brisbane les pagaba los salarios en billetes de papel, y ellos querían metálico. Me parece una explicación demasiado materialista para una reacción tan excesiva, yno comprendo qué diferencia hacía a los gauchos los billetes o el metálico en las soledades del archipiélago. Preparados para perder la vida, quisieron hacerlo bajo la bandera argentina, y arriaron el pabellón británico.
¿También por metálico?Hasta enero de 1834 estuvieron las Malvinas bajo el control de los gauchos de Rivero. Las familias de los colonos ingleses fueron confinadas en un islote y alimentadas por los dueños de la situación. En octubre llegaron algunas balleneras inglesas, pero no se atrevieron con los facciosos: debió esperarse a enero de 1834, en que una goleta de guerra consiguió imponerse, y Rivero y los suyos cayeron presos. Se les hizo un proceso en el buque Spartiate, de la estación naval británica de América del Sur. Tan inicuo, que el almirante inglés no se atrevió a convalidarlo, y prefirió desprenderse del asunto desembarcando a Rivero y los suyos en la República Oriental del Uruguay. El cabecilla fue dado de alta en el ejército argentino por Rosas,para morir, como era su ley, el 20 de noviembre de 1845 peleando contra los ingleses en la Vuelta de Obligado.
Esa fue la vida del gaucho Rivero. Nuestros académicos entienden que “sus antecedentes no son nada favorables para otorgarle títulos que justifiquen un homenaje”. Basándose en interrogatorios en inglés del curioso proceso, nos aclaran que era un gaucho peleador, tal vez de malos antecedentes, y que se juntaba con antiguos confinados.
Pero también Martín Fierro era un gaucho peleador, de malos antecedentes, y que se juntaba con matreros como él.
La historia que nunca nos cuentan de la mano de un revisionista
Espero disfruten de la lectura y se interesen por continuar armando el rompecabezas de la historia que no nos contaron
Saludos Sergio Boico
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Material correspondiente a "Historia del Revisionismo y otros ensayos" de José María Rosa
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EL GAUCHO ANTONIO RIVERO
Había nacido en Entre Ríos, y el destino lo llevó a las Malvinas. Fue pastor y esquilador de ovejas en Puerto Soledad. Presenció impotente el atropello de los norteamericanos de la Lexington, el 28 de diciembre de 1831, y como consiguió ocultarse con algunos compañeros, no fue secuestrado como la mayoría de los colonos. Fueron un puñado, apenas, para mantener la soberanía de las islas, hasta octubre de 1832, en que llegó la goleta Sarandí, con un nuevo comandante de las islas, el mayor Mestivier, y una colonia de confinados por delitos comunes.
Era dura la vida en las soledades del Sur, y pesada la mano del mayor Mestivier. Los confinados se sublevaron, aprovechando que el capitán José María Pinedo se había ido con la Sarandí a alejar a algunos pescadores norteamericanos; Mestivier fue muerto, y se cometieron muchos desmanes. Pero el regreso de Pinedo restableció el orden.
Por poco tiempo. El almirantazgo británico quiso aprovechar el desamparo que la Lexington produjo en Soledad, y ordenó al comandante J. J. Onslow, de la corbeta Clío, que se apoderase de las Malvinas. El 2 de enero, Onslow se presentó en Soledad, y Pinedo no tuvo un gesto de heroica locura; dejó arriar el pabellón argentino porque “las instrucciones que tenía – dice en su informe – me prohibían hacer fuego a ningún buque de guerra extranjero, y sí sólo defender mi buque”.
Onslow organizó la nueva colonia británica. El piloto inglés de la Sarandí, Mateo Brisbane, fue hecho “delegado”; otro inglés, Dickson, encargado de izar la Union Jack; un francés, Jean Simon, capataz de trabajos. No faltaron – era inevitable – algunos argentinos que se plegaron al orden triunfante. Pero también era inevitable que otros no aceptaran el dominio inglés.
Un día – el 26 de agosto de 1833 –, los matreros, en número de ocho y encabezados por Rivero, volvieron a Soledad y dieron muerte a Brisbane, a Dickson, a Simon y a algunos más. La academia – nuestra Academia –, en mérito a documentos ingleses, dice que el móvil de Rivero y sus compañeros (“entre los cuales había algunos confinados”, recalca), al desertar primero y caer más tarde en plan de guerra sobre Soledad, era porque Brisbane les pagaba los salarios en billetes de papel, y ellos querían metálico. Me parece una explicación demasiado materialista para una reacción tan excesiva, yno comprendo qué diferencia hacía a los gauchos los billetes o el metálico en las soledades del archipiélago. Preparados para perder la vida, quisieron hacerlo bajo la bandera argentina, y arriaron el pabellón británico.
¿También por metálico?Hasta enero de 1834 estuvieron las Malvinas bajo el control de los gauchos de Rivero. Las familias de los colonos ingleses fueron confinadas en un islote y alimentadas por los dueños de la situación. En octubre llegaron algunas balleneras inglesas, pero no se atrevieron con los facciosos: debió esperarse a enero de 1834, en que una goleta de guerra consiguió imponerse, y Rivero y los suyos cayeron presos. Se les hizo un proceso en el buque Spartiate, de la estación naval británica de América del Sur. Tan inicuo, que el almirante inglés no se atrevió a convalidarlo, y prefirió desprenderse del asunto desembarcando a Rivero y los suyos en la República Oriental del Uruguay. El cabecilla fue dado de alta en el ejército argentino por Rosas,para morir, como era su ley, el 20 de noviembre de 1845 peleando contra los ingleses en la Vuelta de Obligado.
Esa fue la vida del gaucho Rivero. Nuestros académicos entienden que “sus antecedentes no son nada favorables para otorgarle títulos que justifiquen un homenaje”. Basándose en interrogatorios en inglés del curioso proceso, nos aclaran que era un gaucho peleador, tal vez de malos antecedentes, y que se juntaba con antiguos confinados.
Pero también Martín Fierro era un gaucho peleador, de malos antecedentes, y que se juntaba con matreros como él.
Artigas - Un prócer argentino del cual todos debíesemos aprender
Decía Artigas:
“No hay que invertir el orden de la justicia. Mirar por lo infelices y no desampararlos sin más delito que su miseria. Es preciso borrar esos excesos del despotismo. Todo hombre es igual en presencia de la ley. Olvidemos esa maldita costumbre que los engrandecimientos nacen de la cuna”.
“Yo deseo que los indios, en sus pueblos, se gobiernen por sí, para que cuiden de sus intereses como nosotros de los nuestros. Así experimentarán la felicidad práctica, y saldrán de aquel estado de aniquilamiento a que los sujeta la desgracia. Recordemos que ellos tienen el principal derecho, y que sería una degradación vergonzosa para nosotros mantenerlos en aquella exclusión vergonzosa, que hasta hoy han padecido por ser indianos”
Sabias palabras, honroso pensamiento, artífice de la libertad que nos fue robada por los mal concebidos “próceres oficiales”
Saludos Sergio
“No hay que invertir el orden de la justicia. Mirar por lo infelices y no desampararlos sin más delito que su miseria. Es preciso borrar esos excesos del despotismo. Todo hombre es igual en presencia de la ley. Olvidemos esa maldita costumbre que los engrandecimientos nacen de la cuna”.
“Yo deseo que los indios, en sus pueblos, se gobiernen por sí, para que cuiden de sus intereses como nosotros de los nuestros. Así experimentarán la felicidad práctica, y saldrán de aquel estado de aniquilamiento a que los sujeta la desgracia. Recordemos que ellos tienen el principal derecho, y que sería una degradación vergonzosa para nosotros mantenerlos en aquella exclusión vergonzosa, que hasta hoy han padecido por ser indianos”
Sabias palabras, honroso pensamiento, artífice de la libertad que nos fue robada por los mal concebidos “próceres oficiales”
Saludos Sergio
Manuel Ugarte - Para una Latinoamerica unida
"Allí donde hay un territorio latinoamericano en peligro, allí está nuestra patria". Manuel Ugarte
Hay hombres que lucharon por la integración Latinoamericana, otros hicieron todo lo posible para segregarnos en pos del dominio localista inescrupuloso. Estos últimos vencieron, éstos mismos nos confinaron a la patria chica, a la insularidad secesionista.
Las fronteras que nos impusieron no son otras que las del egoísmo lucrativo, individualidad en pos de pequeñas elites que absorben todas las riquezas y no se privan de entregar patrimonio al extranjero, que pertenece al pueblo pero que consideran suyo.
Derecho adquirido en las armas y las oprobiosas manipulaciones que compran voluntades.
América Latina es nuestra, de todos los que pensamos en un futuro de integración sin divisiones que no existen; nos une la historia, aunque pretendan disfrazarla; nos une el amor a esta tierra aunque quienes detentan el poder la regalen al mejor postor por unos cuantos dólares; nos une un idioma común no sólo en las letras sino también en pensamiento.
Los ideales de Simón Bolivar, San Martín, José Gervasio Artigas, Martín Miguel de Guemes, Emiliano Zapata, Manuel Dorrego, José Martí, y muchos otros grandes hombres de la historia deben servirnos de ejemplo para construir una gran nación latinoamericana.
Éstas líneas las dedico a un prócer olvidado, de quien no se habla, a quien los poderes subyugantes temen, porque su ideario en manos del pueblo puede ser la llama que encienda la postergada reivindicación de los derechos ciudadanos.
Manuel Ugarte
Pensamientos
"Unámonos, unámonos a tiempo, que todos nuestros corazones palpiten como si fuesen uno sólo y así unidos, nuestras veinte capitales, se trocarán en otras tantas centinelas que, al divisar al orgullosos enemigo, cuando éste les pregunte ¿Quién vive? les respondan unánimes, con toda la fuerza de los pulmones ¡La América Latina!"
"Allí donde hay un territorio latinoamericano en peligro, allí está nuestra patria".
"Hay que desechar toda hipótesis de lucha armada. Las conquistas modernas difieren de las antiguas en que sólo se sancionan por medio de las armas cuando ya están realizadas económico o políticamente. Toda usurpación material viene precedida y preparada por un largo período de infiltración o hegemonía industrial capitalista y de costumbres, que roe la armadura nacional, al propio tiempo que aumenta el prestigio del futuro invasor. Por eso, al hablar del peligro yanqui no debemos imaginarnos una agresión inmediata y brutal que sería hoy por hoy imposible, sino un trabajo paulatino de invasión comercial y moral que se iría acreciendo con las conquistas sucesivas"
"A todos estos países no los separa ningún antagonismo fundamental. Nuestro territorio fraccionado presenta, a pesar de todo, más unidad que muchas naciones de Europa. Entre las dos repúblicas más opuestas de la América Latina, hay menos diferencia y menos hostilidad que entre dos provincias de España o dos estados de Austria. Nuestras divisiones son puramente políticas y por tanto convencionales. Los antagonismos, si los hay, datan apenas de algunos años y más que entre los pueblos, son entre los gobiernos. De modo que no habría obstáculo serio para la fraternidad y la coordinación de países que marchan por el mismo camino hacia el mismo ideal. Sólo los Estados Unidos del Sur pueden contrabalancear en fuerza a los del Norte. Y esa unificación no es un sueño imposible"
"Si hay quienes agonizan en la miseria no es porque falte con qué alimentarlos, sino porque una criminal retención de los productos en manos de una minoría de traficantes así lo determina, sino porque hay hombres que, más por inconsciencia que por maldad, trafican con el hambre de sus semejantes"
"Si el proletariado abriga el propósito irreductible de emanciparse, sólo lo conseguirá afrontando al fin la responsabilidad de conducir sus propios asuntos"
"Yo también soy enemigo del patriotismo brutal y egoísta que arrastra a las multitudes a la frontera para sojuzgar a otros pueblos y extender dominaciones injustas a la sombra de una bandera ensangrentada. Yo también soy enemigo del patriotismo orgulloso que consiste en considerarnos superiores a los otros grupos, en admirar los propios vicios y en desdeñar lo que viene del extranjero. Yo también soy enemigo del patriotismo ancestral, de las supervivencias bárbaras, del que equivale al instinto de tribu o rebaño. Pero hay otro patriotismo superior, más conforme con los ideales modernos y con la conciencia contemporánea. Y ese patriotismo es el que nos hace defender, contra las intervenciones extranjeras, la autonomía de la ciudad, de la provincia, del Estado, la libre disposición de nosotros mismos, el derecho de vivir y gobernarnos como mejor nos plazca.”
"Yo no he creído nunca que nuestra raza sea menos capaz que las otras. Así como no hay clases superiores y clases inferiores, sino hombres que por su situación pecuniaria han podido instruirse y depurarse y hombres que no han tenido tiempo de pensar en ello, ocupados en la ruda lucha por la existencia, no hay tampoco razas superiores ni razas inferiores...La desigualdad que advertimos entre la mitad del Continente donde se habla en inglés y la mitad donde se habla español, no se explica ni por la mezcla indígena, ni por los atavismos de raza que se complacen en invocar algunos, arrojando sobre los muertos la responsabilidad de los propios fracasos... mientras la burguesía yanqui adoptaba los principios filosóficos y las formas de civilización más recientes, una oligarquía temerosa y egoísta se apoderó de las riendas del gobierno en la mayor parte de los Estados del sur"
"La existencia de los pueblos, como la existencia de los individuos, está sembrada de odiosas injusticias. Así como en la vida nacional hay clases que poseen los medios de producción, en la vida internacional hay naciones que esgrimen los medios de dominación, es decir la fuerza económica y militar, que se sobrepone al derecho y nos convierte en vasallos."
"La expansión va perdiendo su viejo carácter militar. Las naciones que quieren superar a otras envían hoy a la comarca codiciada sus soldados en forma de mercaderías. Conquistan por la exportación, Subyugan por los capitales. Y la pólvora más eficaz parecen ser los productos de toda especie que los pueblos en pleno progreso desparraman sobre los otros, imponiendo el vasallaje del consumo"
"Yo no he creído nunca que la América latina sea inferior a la América sajona, yo no he creído nunca en las fatalidades geográficas, yo no he creído nunca que debamos inclinarnos ante la expansión de los fuertes"
"El imperialismo podrá aterrorizar a nuestras autoridades, apoderarse de los resortes de nuestras administraciones y sobornar a los políticos venales, pero a los pueblos que reviven su epopeyas heroicas, a los pueblos que sienten las diferencias que los separan del extranjero dominador, a los pueblos que no tienen acciones en las compañías financieras ni intereses en el soborno, a esos pueblos no los puede desarraigar ni corromper nunca nadie"
"Somos indios, somos españoles, somos latinos, somos negros, pero somos lo que somos y no queremos ser otra cosa"
Esta es una primera entrega, luego les acerco más pensamientos de este gran patriota latinoamericano.
Saludos Sergio
Hay hombres que lucharon por la integración Latinoamericana, otros hicieron todo lo posible para segregarnos en pos del dominio localista inescrupuloso. Estos últimos vencieron, éstos mismos nos confinaron a la patria chica, a la insularidad secesionista.
Las fronteras que nos impusieron no son otras que las del egoísmo lucrativo, individualidad en pos de pequeñas elites que absorben todas las riquezas y no se privan de entregar patrimonio al extranjero, que pertenece al pueblo pero que consideran suyo.
Derecho adquirido en las armas y las oprobiosas manipulaciones que compran voluntades.
América Latina es nuestra, de todos los que pensamos en un futuro de integración sin divisiones que no existen; nos une la historia, aunque pretendan disfrazarla; nos une el amor a esta tierra aunque quienes detentan el poder la regalen al mejor postor por unos cuantos dólares; nos une un idioma común no sólo en las letras sino también en pensamiento.
Los ideales de Simón Bolivar, San Martín, José Gervasio Artigas, Martín Miguel de Guemes, Emiliano Zapata, Manuel Dorrego, José Martí, y muchos otros grandes hombres de la historia deben servirnos de ejemplo para construir una gran nación latinoamericana.
Éstas líneas las dedico a un prócer olvidado, de quien no se habla, a quien los poderes subyugantes temen, porque su ideario en manos del pueblo puede ser la llama que encienda la postergada reivindicación de los derechos ciudadanos.
Manuel Ugarte
Pensamientos
"Unámonos, unámonos a tiempo, que todos nuestros corazones palpiten como si fuesen uno sólo y así unidos, nuestras veinte capitales, se trocarán en otras tantas centinelas que, al divisar al orgullosos enemigo, cuando éste les pregunte ¿Quién vive? les respondan unánimes, con toda la fuerza de los pulmones ¡La América Latina!"
"Allí donde hay un territorio latinoamericano en peligro, allí está nuestra patria".
"Hay que desechar toda hipótesis de lucha armada. Las conquistas modernas difieren de las antiguas en que sólo se sancionan por medio de las armas cuando ya están realizadas económico o políticamente. Toda usurpación material viene precedida y preparada por un largo período de infiltración o hegemonía industrial capitalista y de costumbres, que roe la armadura nacional, al propio tiempo que aumenta el prestigio del futuro invasor. Por eso, al hablar del peligro yanqui no debemos imaginarnos una agresión inmediata y brutal que sería hoy por hoy imposible, sino un trabajo paulatino de invasión comercial y moral que se iría acreciendo con las conquistas sucesivas"
"A todos estos países no los separa ningún antagonismo fundamental. Nuestro territorio fraccionado presenta, a pesar de todo, más unidad que muchas naciones de Europa. Entre las dos repúblicas más opuestas de la América Latina, hay menos diferencia y menos hostilidad que entre dos provincias de España o dos estados de Austria. Nuestras divisiones son puramente políticas y por tanto convencionales. Los antagonismos, si los hay, datan apenas de algunos años y más que entre los pueblos, son entre los gobiernos. De modo que no habría obstáculo serio para la fraternidad y la coordinación de países que marchan por el mismo camino hacia el mismo ideal. Sólo los Estados Unidos del Sur pueden contrabalancear en fuerza a los del Norte. Y esa unificación no es un sueño imposible"
"Si hay quienes agonizan en la miseria no es porque falte con qué alimentarlos, sino porque una criminal retención de los productos en manos de una minoría de traficantes así lo determina, sino porque hay hombres que, más por inconsciencia que por maldad, trafican con el hambre de sus semejantes"
"Si el proletariado abriga el propósito irreductible de emanciparse, sólo lo conseguirá afrontando al fin la responsabilidad de conducir sus propios asuntos"
"Yo también soy enemigo del patriotismo brutal y egoísta que arrastra a las multitudes a la frontera para sojuzgar a otros pueblos y extender dominaciones injustas a la sombra de una bandera ensangrentada. Yo también soy enemigo del patriotismo orgulloso que consiste en considerarnos superiores a los otros grupos, en admirar los propios vicios y en desdeñar lo que viene del extranjero. Yo también soy enemigo del patriotismo ancestral, de las supervivencias bárbaras, del que equivale al instinto de tribu o rebaño. Pero hay otro patriotismo superior, más conforme con los ideales modernos y con la conciencia contemporánea. Y ese patriotismo es el que nos hace defender, contra las intervenciones extranjeras, la autonomía de la ciudad, de la provincia, del Estado, la libre disposición de nosotros mismos, el derecho de vivir y gobernarnos como mejor nos plazca.”
"Yo no he creído nunca que nuestra raza sea menos capaz que las otras. Así como no hay clases superiores y clases inferiores, sino hombres que por su situación pecuniaria han podido instruirse y depurarse y hombres que no han tenido tiempo de pensar en ello, ocupados en la ruda lucha por la existencia, no hay tampoco razas superiores ni razas inferiores...La desigualdad que advertimos entre la mitad del Continente donde se habla en inglés y la mitad donde se habla español, no se explica ni por la mezcla indígena, ni por los atavismos de raza que se complacen en invocar algunos, arrojando sobre los muertos la responsabilidad de los propios fracasos... mientras la burguesía yanqui adoptaba los principios filosóficos y las formas de civilización más recientes, una oligarquía temerosa y egoísta se apoderó de las riendas del gobierno en la mayor parte de los Estados del sur"
"La existencia de los pueblos, como la existencia de los individuos, está sembrada de odiosas injusticias. Así como en la vida nacional hay clases que poseen los medios de producción, en la vida internacional hay naciones que esgrimen los medios de dominación, es decir la fuerza económica y militar, que se sobrepone al derecho y nos convierte en vasallos."
"La expansión va perdiendo su viejo carácter militar. Las naciones que quieren superar a otras envían hoy a la comarca codiciada sus soldados en forma de mercaderías. Conquistan por la exportación, Subyugan por los capitales. Y la pólvora más eficaz parecen ser los productos de toda especie que los pueblos en pleno progreso desparraman sobre los otros, imponiendo el vasallaje del consumo"
"Yo no he creído nunca que la América latina sea inferior a la América sajona, yo no he creído nunca en las fatalidades geográficas, yo no he creído nunca que debamos inclinarnos ante la expansión de los fuertes"
"El imperialismo podrá aterrorizar a nuestras autoridades, apoderarse de los resortes de nuestras administraciones y sobornar a los políticos venales, pero a los pueblos que reviven su epopeyas heroicas, a los pueblos que sienten las diferencias que los separan del extranjero dominador, a los pueblos que no tienen acciones en las compañías financieras ni intereses en el soborno, a esos pueblos no los puede desarraigar ni corromper nunca nadie"
"Somos indios, somos españoles, somos latinos, somos negros, pero somos lo que somos y no queremos ser otra cosa"
Esta es una primera entrega, luego les acerco más pensamientos de este gran patriota latinoamericano.
Saludos Sergio
Analfabetismo político y ciudadano
Analfabetismo político y ciudadano
Mientras escuchaba la reflexión de un publicista político sobre las campañas proselitistas, y su opinión de cómo éstas inciden sobre la opinión pública, veía representada a gran parte de la sociedad argentina en uno de sus principales carencias: “La conciencia cívica”.
Cuando hablamos de conciencia, por lo menos en este caso, hablamos de conocimiento reflexivo. Conocimiento… algo que se adquiere, que se cultiva, se promueve, si se quiere, desde los inicios de la vida, y la abarca hasta su epílogo.
La reflexión aludida es que la publicidad proselitista está dirigida a quienes no tienen ideologías políticas firmes, pues quien si las detenta no cambiará su voto por más publicidad de excelencia se le muestre.
Desde este punto de vista la educación ciudadana será, para quienes no tengan identidad ideológica alguna, más allá del personalismo autocrático, o para quienes su ideología revista un grado de autoritarismo extremo en función de intereses particulares, un escollo a ser salvado, sumiendo a la población en la ignorancia política.
Si la masa electoral no tiene ideologías el caudal de votos entonces quedará librado al aparato político de quienes detentan el poder de turno, (oficialismo, empresariado, latifundistas, oligarquía, patria financiera, multinacionales, etc.), exacerbando en los candidatos banalidades cuya vacuidad disimule sus verdaderas intenciones.
Un prócer poco mencionado de nuestra historia decía hace casi 200 años que:
“Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada uno no conoce lo que vale, lo que puede y lo que sabe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, ser tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir jamás la tiranía”. Mariano Moreno, prólogo al Contrato Social deJean-Jacques Rousseau, 1810.
La claridad de estos conceptos es tan abrumadora como peligrosa su difusión y comprensión por la ciudadanía.
De alguna manera nos arrastran los actuales políticos hacia un irremediable despotismo, conceptuado el déspota magistralmente por Montesquieu como: “un hombre a quien sus cinco sentidos dicen continuamente que él lo es todo y que los otros no son nada”. Nos aporta además este gran filósofo en su maravillosa obra “El espíritu de las leyes”, que el déspota está sumido en la ignorancia pues su poder no depende del conocimiento sino del autoritarismo y la ignorancia de su pueblo.
La actualidad, siglos delante de aquellos grandes maestros de las ciencias políticas, no aporta mayores diferencias con los conceptos vertidos, nuestros políticos no son de carrera, no son eruditos ni oradores ni si quiera caudillos de voluntades populares, son exponentes de la degradación de la cultura ciudadana en su mayor expresión. Caricaturas grotescas que ya ni disimulo precisan para verter sus incoherencias por cualquier medio que difunda sus postulados desde la irracionalidad y el desconocimiento.
El vacío institucional, la abrumadora descontextualización de la carta magna y sus postulados, el abuso de la retórica como elemento de juicio y valor, son las consignas más utilizadas por nuestros políticos, a sabiendas ellos que su ignorancia no es mayor que la que padecen sus interlocutores sociales.
El voto por si mismo no implica democracia si tenemos en cuenta que la ausencia total de ideas políticas en el conjunto de la sociedad marca un camino sin rumbo, sin identidad ni convicciones. Transitando la civilidad a la deriva cualquiera puede tomar el timón y embarcarnos hacia un destino funesto. Tras los déspotas a los que regalamos el poder están quienes sí tienen en claro que pretenden para ellos y para nosotros.
Allanar el camino hacia una conducta ciudadana digna está a nuestro alcance, reposa en bibliotecas abandonadas, en nuestros niños cuyo espíritu aún es libre de opresión, en nuestros abuelos cúmulo de experiencias y sabiduría, en nuestra inquietud y apetencia de conocimientos, en nuestras raíces latinoamericanas, en la solidaridad y compromiso, pero principalmente en la férrea voluntad de creer en algo y expresarlo libremente.
Nuestra dignidad es el último reservorio de la posible argentina que todos queremos y por la cual tantos hombres de bien han dejado hasta sus vidas por mantenerla.
Saludos Sergio
Mientras escuchaba la reflexión de un publicista político sobre las campañas proselitistas, y su opinión de cómo éstas inciden sobre la opinión pública, veía representada a gran parte de la sociedad argentina en uno de sus principales carencias: “La conciencia cívica”.
Cuando hablamos de conciencia, por lo menos en este caso, hablamos de conocimiento reflexivo. Conocimiento… algo que se adquiere, que se cultiva, se promueve, si se quiere, desde los inicios de la vida, y la abarca hasta su epílogo.
La reflexión aludida es que la publicidad proselitista está dirigida a quienes no tienen ideologías políticas firmes, pues quien si las detenta no cambiará su voto por más publicidad de excelencia se le muestre.
Desde este punto de vista la educación ciudadana será, para quienes no tengan identidad ideológica alguna, más allá del personalismo autocrático, o para quienes su ideología revista un grado de autoritarismo extremo en función de intereses particulares, un escollo a ser salvado, sumiendo a la población en la ignorancia política.
Si la masa electoral no tiene ideologías el caudal de votos entonces quedará librado al aparato político de quienes detentan el poder de turno, (oficialismo, empresariado, latifundistas, oligarquía, patria financiera, multinacionales, etc.), exacerbando en los candidatos banalidades cuya vacuidad disimule sus verdaderas intenciones.
Un prócer poco mencionado de nuestra historia decía hace casi 200 años que:
“Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada uno no conoce lo que vale, lo que puede y lo que sabe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, ser tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir jamás la tiranía”. Mariano Moreno, prólogo al Contrato Social deJean-Jacques Rousseau, 1810.
La claridad de estos conceptos es tan abrumadora como peligrosa su difusión y comprensión por la ciudadanía.
De alguna manera nos arrastran los actuales políticos hacia un irremediable despotismo, conceptuado el déspota magistralmente por Montesquieu como: “un hombre a quien sus cinco sentidos dicen continuamente que él lo es todo y que los otros no son nada”. Nos aporta además este gran filósofo en su maravillosa obra “El espíritu de las leyes”, que el déspota está sumido en la ignorancia pues su poder no depende del conocimiento sino del autoritarismo y la ignorancia de su pueblo.
La actualidad, siglos delante de aquellos grandes maestros de las ciencias políticas, no aporta mayores diferencias con los conceptos vertidos, nuestros políticos no son de carrera, no son eruditos ni oradores ni si quiera caudillos de voluntades populares, son exponentes de la degradación de la cultura ciudadana en su mayor expresión. Caricaturas grotescas que ya ni disimulo precisan para verter sus incoherencias por cualquier medio que difunda sus postulados desde la irracionalidad y el desconocimiento.
El vacío institucional, la abrumadora descontextualización de la carta magna y sus postulados, el abuso de la retórica como elemento de juicio y valor, son las consignas más utilizadas por nuestros políticos, a sabiendas ellos que su ignorancia no es mayor que la que padecen sus interlocutores sociales.
El voto por si mismo no implica democracia si tenemos en cuenta que la ausencia total de ideas políticas en el conjunto de la sociedad marca un camino sin rumbo, sin identidad ni convicciones. Transitando la civilidad a la deriva cualquiera puede tomar el timón y embarcarnos hacia un destino funesto. Tras los déspotas a los que regalamos el poder están quienes sí tienen en claro que pretenden para ellos y para nosotros.
Allanar el camino hacia una conducta ciudadana digna está a nuestro alcance, reposa en bibliotecas abandonadas, en nuestros niños cuyo espíritu aún es libre de opresión, en nuestros abuelos cúmulo de experiencias y sabiduría, en nuestra inquietud y apetencia de conocimientos, en nuestras raíces latinoamericanas, en la solidaridad y compromiso, pero principalmente en la férrea voluntad de creer en algo y expresarlo libremente.
Nuestra dignidad es el último reservorio de la posible argentina que todos queremos y por la cual tantos hombres de bien han dejado hasta sus vidas por mantenerla.
Saludos Sergio
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