viernes, 18 de septiembre de 2009

Manuel Ugarte - Para una Latinoamerica unida

"Allí donde hay un territorio latinoamericano en peligro, allí está nuestra patria". Manuel Ugarte

Hay hombres que lucharon por la integración Latinoamericana, otros hicieron todo lo posible para segregarnos en pos del dominio localista inescrupuloso. Estos últimos vencieron, éstos mismos nos confinaron a la patria chica, a la insularidad secesionista.
Las fronteras que nos impusieron no son otras que las del egoísmo lucrativo, individualidad en pos de pequeñas elites que absorben todas las riquezas y no se privan de entregar patrimonio al extranjero, que pertenece al pueblo pero que consideran suyo.
Derecho adquirido en las armas y las oprobiosas manipulaciones que compran voluntades.
América Latina es nuestra, de todos los que pensamos en un futuro de integración sin divisiones que no existen; nos une la historia, aunque pretendan disfrazarla; nos une el amor a esta tierra aunque quienes detentan el poder la regalen al mejor postor por unos cuantos dólares; nos une un idioma común no sólo en las letras sino también en pensamiento.
Los ideales de Simón Bolivar, San Martín, José Gervasio Artigas, Martín Miguel de Guemes, Emiliano Zapata, Manuel Dorrego, José Martí, y muchos otros grandes hombres de la historia deben servirnos de ejemplo para construir una gran nación latinoamericana.
Éstas líneas las dedico a un prócer olvidado, de quien no se habla, a quien los poderes subyugantes temen, porque su ideario en manos del pueblo puede ser la llama que encienda la postergada reivindicación de los derechos ciudadanos.

Manuel Ugarte
Pensamientos

"Unámonos, unámonos a tiempo, que todos nuestros corazones palpiten como si fuesen uno sólo y así unidos, nuestras veinte capitales, se trocarán en otras tantas centinelas que, al divisar al orgullosos enemigo, cuando éste les pregunte ¿Quién vive? les respondan unánimes, con toda la fuerza de los pulmones ¡La América Latina!"
"Allí donde hay un territorio latinoamericano en peligro, allí está nuestra patria".
"Hay que desechar toda hipótesis de lucha armada. Las conquistas modernas difieren de las antiguas en que sólo se sancionan por medio de las armas cuando ya están realizadas económico o políticamente. Toda usurpación material viene precedida y preparada por un largo período de infiltración o hegemonía industrial capitalista y de costumbres, que roe la armadura nacional, al propio tiempo que aumenta el prestigio del futuro invasor. Por eso, al hablar del peligro yanqui no debemos imaginarnos una agresión inmediata y brutal que sería hoy por hoy imposible, sino un trabajo paulatino de invasión comercial y moral que se iría acreciendo con las conquistas sucesivas"
"A todos estos países no los separa ningún antagonismo fundamental. Nuestro territorio fraccionado presenta, a pesar de todo, más unidad que muchas naciones de Europa. Entre las dos repúblicas más opuestas de la América Latina, hay menos diferencia y menos hostilidad que entre dos provincias de España o dos estados de Austria. Nuestras divisiones son puramente políticas y por tanto convencionales. Los antagonismos, si los hay, datan apenas de algunos años y más que entre los pueblos, son entre los gobiernos. De modo que no habría obstáculo serio para la fraternidad y la coordinación de países que marchan por el mismo camino hacia el mismo ideal. Sólo los Estados Unidos del Sur pueden contrabalancear en fuerza a los del Norte. Y esa unificación no es un sueño imposible"
"Si hay quienes agonizan en la miseria no es porque falte con qué alimentarlos, sino porque una criminal retención de los productos en manos de una minoría de traficantes así lo determina, sino porque hay hombres que, más por inconsciencia que por maldad, trafican con el hambre de sus semejantes"
"Si el proletariado abriga el propósito irreductible de emanciparse, sólo lo conseguirá afrontando al fin la responsabilidad de conducir sus propios asuntos"
"Yo también soy enemigo del patriotismo brutal y egoísta que arrastra a las multitudes a la frontera para sojuzgar a otros pueblos y extender dominaciones injustas a la sombra de una bandera ensangrentada. Yo también soy enemigo del patriotismo orgulloso que consiste en considerarnos superiores a los otros grupos, en admirar los propios vicios y en desdeñar lo que viene del extranjero. Yo también soy enemigo del patriotismo ancestral, de las supervivencias bárbaras, del que equivale al instinto de tribu o rebaño. Pero hay otro patriotismo superior, más conforme con los ideales modernos y con la conciencia contemporánea. Y ese patriotismo es el que nos hace defender, contra las intervenciones extranjeras, la autonomía de la ciudad, de la provincia, del Estado, la libre disposición de nosotros mismos, el derecho de vivir y gobernarnos como mejor nos plazca.”
"Yo no he creído nunca que nuestra raza sea menos capaz que las otras. Así como no hay clases superiores y clases inferiores, sino hombres que por su situación pecuniaria han podido instruirse y depurarse y hombres que no han tenido tiempo de pensar en ello, ocupados en la ruda lucha por la existencia, no hay tampoco razas superiores ni razas inferiores...La desigualdad que advertimos entre la mitad del Continente donde se habla en inglés y la mitad donde se habla español, no se explica ni por la mezcla indígena, ni por los atavismos de raza que se complacen en invocar algunos, arrojando sobre los muertos la responsabilidad de los propios fracasos... mientras la burguesía yanqui adoptaba los principios filosóficos y las formas de civilización más recientes, una oligarquía temerosa y egoísta se apoderó de las riendas del gobierno en la mayor parte de los Estados del sur"
"La existencia de los pueblos, como la existencia de los individuos, está sembrada de odiosas injusticias. Así como en la vida nacional hay clases que poseen los medios de producción, en la vida internacional hay naciones que esgrimen los medios de dominación, es decir la fuerza económica y militar, que se sobrepone al derecho y nos convierte en vasallos."
"La expansión va perdiendo su viejo carácter militar. Las naciones que quieren superar a otras envían hoy a la comarca codiciada sus soldados en forma de mercaderías. Conquistan por la exportación, Subyugan por los capitales. Y la pólvora más eficaz parecen ser los productos de toda especie que los pueblos en pleno progreso desparraman sobre los otros, imponiendo el vasallaje del consumo"
"Yo no he creído nunca que la América latina sea inferior a la América sajona, yo no he creído nunca en las fatalidades geográficas, yo no he creído nunca que debamos inclinarnos ante la expansión de los fuertes"
"El imperialismo podrá aterrorizar a nuestras autoridades, apoderarse de los resortes de nuestras administraciones y sobornar a los políticos venales, pero a los pueblos que reviven su epopeyas heroicas, a los pueblos que sienten las diferencias que los separan del extranjero dominador, a los pueblos que no tienen acciones en las compañías financieras ni intereses en el soborno, a esos pueblos no los puede desarraigar ni corromper nunca nadie"
"Somos indios, somos españoles, somos latinos, somos negros, pero somos lo que somos y no queremos ser otra cosa"

Esta es una primera entrega, luego les acerco más pensamientos de este gran patriota latinoamericano.

Saludos Sergio

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