Si de algo se ha caracterizado nuestro país, desde Rivadavia en adelante, es tomar deuda espuria, que como tal fácil es determinar a los acreedores, que nos cobrarán dicha deuda, y difícil encontrar a los beneficiarios, o por lo menos, si bien se los puede identificar, siempre estarán al amparo de gobiernos cuyo mandato responde a estos y no a nosotros.
Así las cosas ayer la presidenta en otro acto rimbombante nos comunicó su decisión de pagar la deuda al Club de París, que como es de público conocimiento proviene de empréstitos generados al final de la última dictadura militar, una parte, y del continuador del régimen, benemérito Menem, otra.
El monto según dicen es de aproximadamente más de 6 mil millones de dólares. Pero como reservas para eso hay entonces pagamos de contado.
Al mismo tiempo que DESHONRAMOS a nuestro país pagando deudas mal habidas, no honramos las deudas sociales que arrastramos desde tiempo inmemoriales, llamese:
JUBILADOS (El 82% móvil es una quimera)
DESNUTRIDOS (Los estragos que provoca la desnutrición que se padece en la infancia son los más lamentados por una sociedad, ya que en esta etapa el mayor impacto lo sufre el cerebro del niño, en el que se producirán alteraciones metabólicas y estructurales irreversibles. Fuente: www.fundacioncamino.org)
POBRES Y MARGINADOS (creación de puestos de trabajo reales)
COMUNIDADES INDIGENAS OLVIDADAS
SALUD
EDUCACIÓN
SEGURIDAD
Con el panorama actual pensar en usar los recursos de que dispone el país para vaya a saber uno que se está pagando bajo poncho, es una inmoralidad.
Voces a favor hay de sobra, todas dicen más o menos lo mismo, que si honramos la deuda entonces conseguiremos crédito, que así vendrán las inversiones, etc.
La cuestión es que si hacemos un poquito de memoria las inversiones nunca llegan y cuando lo hacen nunca nos beneficiamos. Desde que tengo uso de razón ciudadana me quieren vender que los inversionistas que ponen sus dineros en nuestro país son los salvadores, pero a pesar de los esfuerzos en demostrar lo contrario, siempre terminamos dándonos cuenta que sólo vienen a especular y a llevarse lo poquito que nos queda. Ponen 10, se llevan 20 y dejan un tendal de deudas que el estado licua luego pasando la deuda privada a la pública, o sea endilgándole a Ud. y a mi deudas que no nos corresponden.
Yo no aplaudo esta medida como sí lo hacen los bufones que rodean la casa de gobierno o los políticos que, haciendo lo políticamente correcto, manifiestan su beneplácito por el decreto.
Sigo pensando que nuestros dirigentes no nos representan, y que el pueblo en su conjunto debería manifestarse contra la arbitrariedad y el autoritarismo al que estamos expuestos. O por lo menos sería interesante recoger la opinión de la ciudadanía al respecto.
Saludos Sergio
viernes, 18 de septiembre de 2009
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