viernes, 18 de septiembre de 2009

¿Festejo o duelo? por el 12 de Octubre

¿Festejo o duelo? por el 12 de Octubre
Una historia que debe ser contada

Mañana se recuerda el 12 de Octubre de 1492 cuando Cristóbal Colón puso pie firme en estas tierras americanas. Cinco siglos transcurrieron desde aquel entonces y aún no podemos o queremos saber la verdad.

Algunos datos tal vez pongan algo de luz sobre las oprobiosas tinieblas que se crearon entorno a la colonización de América Latina.

Se estima que cuando llegaron los españoles, en América toda había aproximadamente 70 millones de habitantes. Pueblos diseminados por la anchura del continente con culturas deslumbrantes y algunos asombrosamente muy adelantados.

Los conquistadores contaban que estas tierras eran lo más parecido al paraíso por su belleza y riqueza. Sin embargo su ambición desmedida los privó de adquirir los conocimientos que estos pueblos poseían, lo único que interesaba era robarles lo que para ellos eran riquezas y para los nativos sólo instrumento de culto, como el oro y la plata.

Para lograrlo demonizaron a los nativos para justificar la santa cruzada y así aniquilarlos. A principios de 1900 se estima que por las guerras desatadas contra los nativos, las pestes traídas por los españoles, (la viruela hizo estragos entre la población indígena), la terrible esclavitud impiadosa que mataba millares de indios explotados en las minas de oro y plata, 63 millones de indios americanos fueron masacrados.

Estas cifras no pueden explicar el sufrimiento infringido hacia seres humanos tan sólo para robarles lo que era de ellos, pero existieron varios representantes de la iglesia de antaño que dudaba de la humanidad de los indígenas, así entonces como animales su vida valía menos que una moneda de plata.

Tal genocidio nunca fue reivindicado, tal vez porque lograron, los españoles y las demás coronas de Europa, hacer desaparecer pueblos enteros. No tuvieron los pueblos americanos la posibilidad de otros pueblos que hoy pueden expresar al mundo, para que nunca se olvide tamaña brutalidad, que hubo un genocidio de magnitudes inimaginables como el sufrido por los Armenios en manos de los Turcos, o los Judíos por obra del nazismo.

Sin embargo estamos nosotros, Ud., y yo, para levantar la voz y decir que en América se produjo una de las masacres más cruentas de la historia. Y saben porqué nosotros debemos contar la historia, porque en la mayoría de los Argentinos y demás naciones del continente corre sangre mestiza, por mis venas está la memoria ineludible del pasado. Si durante siglos quisieron acallar su voz hoy debemos decir basta.

Debemos reconocer que además de herencia europea también hay herencia india, que eso no significa que debemos avergonzarnos, todo lo contrario, pues el día que miremos para dentro más que a la Europa que tanto nos desprecia tal vez encontremos nuestra auténtica identidad. No somos puramente ni europeos ni indígenas, somos el producto de ambas culturas y como tal debemos honrar nuestra procedencia y no ocultarla como si fuera pecado.

Esa costumbre pacata e inmoral de creernos más que otros seres humanos porque supuestamente provenimos al menos en parte de civilizaciones europeas nos lleva directo a la autodestrucción que comenzó hace cinco siglos y se mantiene hoy día por la mano justiciera de los que hicieron de la barbarie su dogma civilizado, exterminarnos ahora sumiéndonos en la extrema pobreza, como conejillos de indias experimentando sus virulentos experimentos químicos, o con guerras es una consigna que no se diferencia mucho de aquellas primeras matanzas de la época colonial.

Mañana Ud. y yo estaremos de duelo por tanta sangre derramada, por tanta impunidad, por tanta soberbia de unos y tanta resignación de otros.
América se levantará de las cenizas demostrando al opulento león que sus garras ya no hacen temblar la tierra, y que nuestra dignidad no se vende por unas monedas de plata. Está en nuestras manos y en nuestro corazón hacer esto posible, y reivindicar así a todos los muertos por la espada y cruz de la civilizada Europa.

Saludos Sergio

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