viernes, 18 de septiembre de 2009

El Verdadero 25 de Mayo

Cuando no tuve el interés de comprender qué festejábamos el 25 de Mayo solo me remitía a lo que desde muy pequeños nos enseñaban en la escuela: Que se conmemoraba la Revolución de Mayo, un acontecimiento poco claro para mí y mis compañeros sobre un momento en la historia donde algunos curiosos ciudadanos de la Buenos Aires de 1810 observaban portando paraguas bajo un cielo nublado los sucesos que dentro del Cabildo se estaban desarrollando. Entonces vienen a mi mente sólo pinturas que como símbolos grabados a fuego retratan esas escenas, otras mostraba el recinto del Cabildo donde se debatía el destino de la patria, otra donde inocentes escarapelas o cintas celestes y blancas eran entregadas a los desprevenidos asistentes apostados en las cercanías del Cabildo, y la infaltable imagen del mulato y mujeres repartiendo empanadas. También vienen a mi como voces desperdigadas en el vació, palabras como “El pueblo quiere saber de que se trata”, cánticos de “Empanadas calientes que queman los dientes”, etc.
Según estos recuerdos, imágenes, y voces, la Revolución de Mayo fue una auténtica fiesta de la civilidad. Ahora bien según el diccionario de la lengua castellana Revolución significa otras cosas “Cambio violento en las instituciones políticas, económicas o sociales de una nación”, pero parece que la nuestra más que una Revolución fue una Fiesta porque también recurriendo al diccionario encuentro el significado más acorde con lo que me contaron que pasó: “Día en que se celebra alguna solemnidad nacional, y en el que están cerradas las oficinas y otros establecimientos públicos”, “Regocijo dispuesto para que el pueblo se recree”, etc.
El sentido común comienza a hacer de las suyas con estos cuentos de hadas y se pregunta sin pudor, ¿Eso fue lo que realmente sucedió aquel 25 de Mayo de 1810?
La respuesta está a disposición de cualquiera de nosotros que sintamos la necesidad de esclarecer los hechos y no quedarnos con las fantasías que nos impusieron los que esconden la historia para que no tomemos sus rasgos tanto heroicos como malvados.
La palabra Revolución es muy delicada, tanto es así que la transformaron en una fiesta, cuando en realidad significa cambio brusco, violento, revelarse contra la explotación de los que detentan el poder subyugando al pueblo, cualquiera sea este.
Es una palabra, Revolución, que atemoriza a los poderes establecidos, que parece que únicamente pueden usar los militares para justificar sus ilegítimos asaltos al poder ciudadano. Siempre en contra del pueblo, nunca a favor de este.
Pero la Revolución de Mayo fue una auténtica Revolución, donde no había desprevenidos curiosos, sino cientos de hombres armados, encabezados por cabecillas decididos a todo como French y Beruti , que presionaron a las autoridades para que se tomara la decisión de que los destinos de la incipiente nación quedara en manos de los nativos de estas tierras. Esperaban una señal de Manuel Belgrano para usarlas sin piedad si sus reclamos no eran atendidos. Sobre que se pretendía con este movimiento revolucionario hay distintos matices, hubo quienes querían que en ese histórico día se proclamara la independencia de la patria para mitigar los padecimientos de un pueblo explotado, ellos eran Mariano Moreno, Manuel Belgrano, Castelli, Paso, el moderado Sacerdote Alberti, Azcuénaga, y los españoles comerciantes, interesados en mejorar sus negocios, matheu y Larrea. Como presidente de la Junta se erigió Saavedra quien mantuvo importantes diferencias con Mariano Moreno, y fue uno de los que bregó por la dependencia del reino de España.
Los revolucionarios de Mayo no tomaron esta gesta como una fiesta, inmediatamente asumido el poder tomaron medidas correspondientes a su tarea, extendieron su proclama por todo el virreinato, donde la intendencia de Salta fue la primera en adherir el 19 de Junio de 1810, también lo hicieron la Banda Oriental y otras. Córdoba se negó a reconocer la junta y al mando del héroe de la reconquista de Buenos Aires Santiago de Liniers se armó en defensa del Rey de España y la continuidad de las colonias, esto le valió la derrota y la muerte, fusilado según las directivas de Mariano Moreno y ante las súplicas de perdón del Deán Funes. Al mismo tiempo se organizó el ejército que a cargo de Manuel Belgrano impondría la Revolución en todo el Virreinato. A partir de ese día de Mayo se libró una sangrienta guerra por la Independencia que duró 15 años, finalizando cuando el General Sucre doblegó al último estandarte español en América Latina, el Alto Perú.
La revolución de Mayo es inspiradora aunque traten de minimizar sus efectos, no fue una gesta pacífica sino como toda revolución cargada de violencia y temeridad. Fue inspirada en la Revolución Francesa y la Norte americana, tendía a la destitución del despotismo monárquico para entregarle el poder al pueblo, retituyendo los derechos de los originarios del continente, pero con un gobierno del pueblo. Fue utilizada en muchos aspectos por interesados en lucrar con las nuevas libertades obtenidas, pero asimismo fue también cuna de grandes hombres de nuestra historia que demostraron que los principios ciudadanos no se venden a ninguna bandera foránea. Hubo hombres que murieron por la justa causa, asesinados, muertos en batalla, olvidados, exiliados, en extrema pobreza. Hubo uno que murió en combate por las fuerzas extranjeras enemigas modelo de abnegación y patriotismo, el General Guemes, único General de la independencia muerto por bala enemiga. De la Revolución de Mayo podemos obtener muchas enseñanzas, libertad para el pueblo, reconocimiento a los nativos de estas tierras, igualdad de oportunidades, deseos de forjar una nación justa y libre. El espíritu de Mayo embanderado en Manuel Belgrano, Mariano Moreno, Martín Miguel de Guemes, José Gervasio Artigas, y José de San Martín (a posteriori), con más o menos coincidencias fueron los propulsores de una sociedad justa y libre que los comprados por el dinero y la corrupción derrumbaron con intrigas y sometimiento. Esta gesta duró hasta que el 13 de Diciembre 1828 fuera asesinado el último exponente de ese pensamiento libertador el Capitán General Manuel Dorrego, luego la historia fue escrita por los que llevaron al país a su más lamentable expresión de súbditos de poderes económicos extranjeros.
Hoy debemos enseñar a nuestros hijos que las palabras de los héroes de la Revolución de Mayo deben ser las banderas que portemos en mérito a sus ideas y su entrega.

Dr. Mariano Moreno:

* “Quiero más una libertad peligrosa que una servidumbre tranquila”

* “Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada uno no conoce lo que vale, lo que puede y lo que sabe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, ser tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir jamás la tiranía”

General Martín Miguel de Guemes:
III. LA ULTIMA LECCION DE INTEGRIDAD Y CORAJE (Boletín Guemesiano)
Durante la agonía de Güemes, dos comisiones realistas intentaron comprar su espada. Salta había sido invadida nuevamente y para mostrar su poder el invasor intentó pactar con el héroe. Primero le ofreció atención médica, comprometiéndose a no realizar ningún movimiento de tropas mientras el jefe gaucho se encontrara impedido. La segunda vez, Olañeta le ofreció títulos y honores a cambio de su retiro.

En una última lección de integridad, incorruptibilidad y coraje, Martín Güemes pidió a su segundo en el mando –Coronel Jorge Widt- que le jurara que la lucha continuaría aunque él muriera, mientras hubiera un salteño dispuesto a dar la vida por la libertad. La entereza del general y el juramento del francés –que se encontraba al servicio de la Patria- avergonzaron a los realistas.

Saludos Sergio

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