Juan Manuel de Rosas – A 132 años de la desaparición de un patriota
Quiero compartir con Uds. que el próximo 14 de Marzo, habrán pasado 132 años de la muerte de uno de los hombres de nuestra historia que más luchó por la dignidad y la soberanía nacional.
Poco conocido, bien ocultado por la historia oficial, Juan Manuel de Rosas a sido condenado a uno de los peores castigos que se le puede infringir a una persona, el olvido.
Mucho hay para recordar pero voy a centrarme en algunos aspectos de su agitada vida, siempre al servicio de su patria.
Sintetizar a un hombre de tal magnitud es casi una falta de respeto, por ello el sentido de estas líneas está en despertar vuestro interés por su obra, nutrida de actos patrióticos como también de excesos y yerros.
Proveniente de una clase acomodada Rosas tuvo en su Madre tal severidad y autoritarismo que sin lugar a dudas marcó su carácter. De entre sus hermanos se destacó por la rebeldía a las estrictas imposiciones maternas, hecho que motivó su alejamiento del seno familiar, optando por construir su futuro sin los beneficios económicos familiares. Hasta cambió su apellido para diferenciarse de su origen.
De muy joven trabajó en el campo a la par de la peonada, donde muy rápidamente demostró una conducta y habilidad que le permitió el ascenso hasta llegar a ser el encargado de los campos.
Dictó un prolijo y estricto reglamento para administrar campos e instruyó a sus peones en las labores campestres. Este acercamiento hacia la peonada lo posicionó como un conocedor de las costumbres de aquellas gentes, e inmediatamente se ganó su respeto. Con el dinero obtenido por su trabajo fue comprando tierras que le permitieron tener un bienestar acomodado.
Su vida política estuvo siempre cerca de la plebe constituida por los orilleros, los mestizos, la peonada rural, y los aborígenes. No creía en las virtudes de los intelectuales siempre que estos incurrieran en la extrema admiración de lo extranjero.
En tiempos del fundador del federalismo argentino, Manuel Dorrego, estuvo a su lado combatiendo contra el golpe de estado encabezado por el que sería verdugo del primer federal, Juan Galo de Lavalle, quien con superioridad invencible, pues contaba con el poderoso y experimentado ejercito vencedor de Ituzaingó, derrotó a las fuerzas constitucionales de Dorrego, Rosas le pide al Gobernador derrocado que se retire junto a él para rehacer sus fuerzas y luego enfrentar a Lavalle, pero desoyendo sus consejos, el “loco” como lo llamaban, siguió la contienda y fue apresado, para luego morir fusilado en uno de los crímenes más lamentables de la historia argentina.
Poco duró el usurpador en el gobierno, siendo reemplazado por Rosas en su primer gobierno. Rosas tomó el estandarte federal y, por voluntad siempre constitucional, gobernó la provincia de Buenos Aires y encabezó la organización de la Confederación Argentina. Tuvo dos mandatos, con un intervalo en el cual se dedicó a la conquista del desierto.
A diferencia de su continuador muchos años después, el General Roca, Rosas acordó con los aborígenes la convivencia de los criollos en tierras antes dominadas por estos, sin matanzas inútiles, fue ampliamente respetado por la indiada, pues tal como decían los caciques era un hombre de palabra. Nunca faltó a los compromisos contraídos, lo que le valió una intachable consideración de propios y ajenos.
Era tal la desorganización imperante que el congreso le otorgó el título de “Restaurador de las Leyes”
En ambos gobiernos y con la ley como testigo asumió la suma del poder público. O sea que esta atribución no fue tomada por la fuerza sino por reglamentación de los congresos. Asumió el gobierno con la severidad que lo caracterizaba y la incorruptible convicción patriota. Encontró una nación aún no constituida, segmentada y segregacionista, con interminables guerras civiles que impidieron el desarrollo y la inserción en el mundo como una nación libre.
Hizo abuso también de sus facultades creando la mazorca, organización para policial, que cometió excesos y muertes innecesarias. Se cuenta que la forjadora de la mazorca fue su esposa Encarnación Ezcurra, una mujer sumamente firme y la principal aliada de las políticas de Rosas. Su temprana muerte dejó a Rosas con una pérdida irreparable.
Las consignas de aquel entonces encabezadas por la de “Viva la Federación” y “Mueran los salvajes Unitarios” tenía su razón de ser. La historia oficial siempre se encargó de magnificar la crueldad de Rosas, pero olvidó convenientemente decir que los unitarios ostentaban un salvajismo que aterrorizaba y enlutaba pueblos enteros. Sus metodologías de tortura y el aniquilamiento sembraron un odio irreparable entre la población más humilde, generalmente la destinataria de su salvajismo.
Rosas enfrentó, además de las luchas intestinas contra unitarios, 3 guerras contra países extranjeros: 1) Contra la alianza de la Confederación Peruano-Boliviana y Francia. 2) Contra la Alianza Anglo Francesa. 3) Contra el Imperio de Brasil.
La política exterior del gobierno de la Confederación Argentina al mando de Rosas fue el que más defendió la soberanía nacional.
Cabe destacar que si Rosas no hubiese defendido nuestro territorio con la heroicidad y el patriotismo que lo caracterizaba, hoy nuestro país estaría diezmado en sus territorios, pues estas potencias y sus aliados unitarios traidores, pretendían quedarse con: Salta, Jujuy, Catamarca, Formoza, Chaco, La Rioja, Cuyo, La Mesopotamia, y la Patagonia.
Nuestro país si fuera por Carlos María de Alvear, Bernardino Rivadavia, Domingo F Sarmiento, Esteban Echeverría, José María Paz (el manco), Florencio Varela, Justo José de Urquiza, Juan Bautista Alberdi, (este último luego reconoció su error respecto de Rosas), y muchos conspiradores más hoy sería apenas algunas provincias mediterráneas y Buenos Aires.
Convengamos que se pueden tener diferencias políticas a veces irreconciliables, pero de ahí a entregar la soberanía a potencias extranjeras para tomar el poder es simplemente ALTA TRAICION.
Rosas venció a las potencias extranjeras en las dos primeras guerras, las cuales no son conocidas pues de serlo deberíamos honrar a este patriota, pero el odio a su figura y pensamiento no permite a la historia oficial reconocerle mérito alguno.
¿Por qué? Porque Rosas lucho por su tierra, sus gentes, y su pueblo, los más humildes, y no se enriqueció con las coimas que las potencias extranjeras pretendían comprar voluntades. No fue el caso de sus enemigos internos, muchas veces “bendecidos” por los extranjeros con importantes sumas de dinero.
Los unitarios pretendían imponer el liberalismo que destruía la incipiente industria nacional, estaban obnubilados con las civilizaciones europeas y desconocían e ignoraban todo lo nacional. Aspiraban incluso a que estas tierras fueran nuevamente colonias o protectorados de Ingleses o Franceses.
Esta es la lucha que encaró Rosas, por lo nuestro, por las raíces, por el amor a la tierra.
Sus opositores siempre acusaron a Rosas de demorar la gestación de la constitución Rosas argumentaba que no se podía dictar una constitución si las bases de la nación no estaban aseguradas, el pretendía la unificación y la pacificación como soporte necesario para la estabilidad institucional.
La traición de Urquiza con sus aliados Brasileros, permitió la caída del Restaurador, quien se exiliaría en gran bretaña luego de la derrota de Caseros.
A su partida no se llevó nada, ninguna riqueza. Solo se esmeró en recoger toda la documentación que avalaba su gestión y testimoniara todos los actos de gobierno provincial y nacional.
El respeto que Rosas abrigó en el viejo mundo fue legendario, ocupó como pocos, páginas de los más importantes periódicos europeos, principalmente por su aguerrido patriotismo y el poco común mérito de plantarse con dignidad ante tamañas potencias mundiales. A su llegada a la Gran Bretaña, potencia a la que venciera Rosas en 1845, fue recibido con honores lo que desató un debate parlamentario entre los ingleses que admiraban al Restaurador y los que lo veían como quien empañara la gloria de su majestad. Vivió humildemente muchos años, trabajando una pequeña tierra donde tenía su casa. Se dedicó a las labores rurales a pesar de sus años con entereza y dignidad. Rechazó una pensión que le ofreció el gobierno ingles pues manifestaba que el tenía suficiente honor como para abastecerse sin limosnas.
Prácticamente no aceptó visitas ni siquiera de sus hijos, que pocas veces vieron a su tata. Entabló una amistad con quien fuera su enemigo en la guerra contra la alianza Anglo Francesa, Lord Palmerston, (primer ministro británico cuando se firmó la paz entre ambos países en 1848).
Rosas murió a los 83 años el 14 de Marzo de 1877, en Southampton, Gran Bretaña, luego de 25 años de exilio.
Juan Bautista Alberdi, antes enemigo, luego defensor de Rosas, decía:
En 1863, en correspondencia posterior Alberdi le dice a Máximo Terrero…”el señor Elizalde ha entrado en sus últimos trabajos diplomáticos con la misma política exterior que el general Rosas tuvo antes que conociera la Europa. Fiel a su destino se ve que Elizalde marcha siempre a raya del general Rosas ¡ Ah, si al menos imitasen su energía y dignidad” ”que justificación solemne recibe con todo esto el general Rosas”...
En carta a Manuelita (13-01-1864) le dice que ..…”difícilmente se puede dar cabeza que exprese la posesión de un talento superior tan elocuente como la de nuestro antiguo Jefe Supremo del Río de La Plata”..., y agrega que “lord Byron habría envidiado la fascinación irresistible de su mirada”
A Terrero, el 19 de julio de 1863 ….” En el mismo lugar en que debiera tributarse elogio y respeto al general Rosas, que tuvo tan alto el estandarte de San Martín, lo ultrajan del modo más cobarde e ingrato”….” Me gusta mucho oírle a Ud. que el general Urquiza contempla y respeta al general Rosas, en lo que prueba cordura y sensatez”
Habla luego de su proyecto de una defensa de Rosas, y cree que ...”una corta Memoria, bien acompañada de una masa de documentos, sería más eficaz que un grueso libro”…y pidiendo disculpas de no haberlo visitado añade …”El ejemplo de moderación y dignidad que está dando a nuestra América, despedazada por la anarquía, es para mí, una prenda segura de que le esperan días más felices que los actuales”
El 14 de agosto de1864, en carta que contiene el plan de la Memoria propuesto por Alberdi, el mismo agrega que ...” El ejemplo de Rosas, de refugiado digno, resignado. Laborioso, en Europa, no tiene ejemplo sino el de la vieja Roma” …y comparándolo con otros generales desterrados en Europa, dice ...”solo él no ha conspirado para recuperar el poder, ni ha hecho la corte a los reyes, ni buscado espectabilidad, ni ruido. Solo él ha vivido del sudor de su trabajo de labrador, sin admitir favores de extraños”…..”Es indigno y vergonzoso atacar a un hombre semejante y en semejante situación”…y opina que la “Memoria debe ser sin frases y reducirse a cifras, documentos y hechos: valor de la moneda en tiempo de Rosas y en la actualidad; la deuda de entonces y al de hoy; la ley que dio el poder a Rosas; sus renuncias; las aprobaciones Legislativas de sus actos; los títulos y honores recibidos; las fronteras de entonces y las de hoy; la fortuna que tuvo Rosas y la que tiene hoy”…. y haciendo referencia al sable de la independencia agrega …”no hay que olvidar el testamento de San Martín”….”como vive en Europa y las atenciones de que es objeto” .
Cree que Rosas “debe defenderse hasta por patriotismo, por decoro de su país. …Callar sería dar la razón al que habla, aunque no la tenga”En 1865 en carta a Terrero le dice que ….”Cuando veo la nación sin gobierno, yo le preguntaría a Urquiza ¿para que volteó a Rosas? ¿no dijo que Ud que era para organizar y constituir un gobierno nacional regular? Lo que hoy existe ¿es gobierno regular? ”
El 13 de marzo de 1866, hablándole a Terrero de su folleto “Crisis de 1866”…”Había una página en que parangonaba los gobiernos, o , más bien, las personas del general Rosas y del General Mitre, para hacer resaltar la enorme superioridad del primero.” …. y preocupado por la salud de Rosas …”Hoy es necesaria su vida, no solo para ustedes y muchos amigos, sino para la historia y tal vez para el porvenir inmediato de nuestro País”En 1867 dice Alberdi….”Mi pasado político me gobierna un poco, pero él no me impedirá, llegada la oportunidad que ha de venir, de tributar a la justicia histórica, en obsequio de muchos títulos que le asisten a él, el testimonio público de mis convicciones al su respecto” Alberdi dirá también que “Si se perdiesen los títulos de Rosas a la nacionalidad argentina yo contribuiría con un sacrificio no pequeño al logro de su rescate. Hablar de la expectabilidad de Rosas es hablar de la espectabilidad del país que representa”. J.B.Alberdi. Obras Completas, T.I. Bs.As. 1886. “Yo fui enemigo lo recuerdo con disgusto”. (Fragmento Preliminar al Estudio del Derecho).
Mis más sinceros respetos a un grande de la historia para su reivindicación y honor.
Saludos Sergio
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