Empresariado argentino símbolo voracidad, ambición, y corruptela
El tema de los despidos es grave, ¡muy grave!, pero lo es más aún la sarta de tonteras que se escuchan por todos lados tratando de justificar lo injustificable. Esto del lado de los defensores de la patria empresaria, siempre dispuesta a dejar patas para arriba a todo trabajador dispuesto a ganarse unos centavos para vivir. Del otro lado los gordos de siempre, inefables defensores de sus propios intereses y no los de sus representados.
En el medio un gobierno asexuado, (sin pelotas ni arcos, metáfora grotesca), mixto, mitad hombre mitad mujer, mitad liberal mitad progre, disfrazado para la fiesta de siempre: La de unos pocos.
El cuarto poder, periodismo sin fronteras, que le busca la quinta pata al gato pero en realidad le quiere poner la cola al chancho.
¿Excepciones? Las hay para todos y cada uno de los cuatro jinetes del Apocalipsis; empresarios, sindicalistas, gobierno, periodismo; sin lugar a dudas, pero que tengan prensa, pocas.
Buscando el quinto elemento en esta tertulia lo encuentro a Ud., yo, nosotros, vosotros, y todos los demás, que sin voz ni voto, deambulamos todos los días a nuestro magro trabajo, o en búsqueda del paraíso perdido laboral.
Esta vez la manzana se la comió el empresario y no el trabajador, pero el expulsado fue el último.
Que mejor entonces que el quinto elemento diga lo que tiene que decir, con el título bajo el brazo de trabajador con o sin trabajo, recibido con honores en la universidad de la calle, facultad del laburo, carrera de trabajador en relación de dependencia.
Nosotros el quinto elemento decimos que los empresarios se abusan de la situación, que sin tener aún el chaparrón en sus empresas abren el paraguas despidiendo empleados, suspendiéndolos o vacacionándolos. Nunca el ingenio pasará por sus mentes, ocupadas únicamente en ganar más y más dinero, nunca un atisbo de solución sin que medie la más fácil, despidos.
Podrían ellos ser un poco más austeros en sus gastos personales, y cambiar las 4 x 4 de 250 mil pesos por vehículos decentes pero un poco más económicos, podrían cambiar las vacaciones en Punta del Este por Las Toninas, o las de Europa, por una recorrida por las bellezas de nuestro querido país.
Podrían apostar a la reorganización de su empresa tratando de aprovechar los recursos en función de soportar la crisis.
Podrían también en vez de ganar cifras millonarias, ganar un poco menos pero ganar al fin, y con ello mantener el personal de sus firmas.
Podrían dejar de remarcar los precios “por si las moscas”, generando inflación preventiva.
Podrían dejar de delinquir evadiendo impuestos, facturando en negro, subfacturando, subvaluando bienes capitales, y contratando empleados en negro.
Podrían presentar balances reales y no apócrifos y mentirosos, para pagar menos impuesto a las ganancias.
Podrían asumir sus responsabilidades y no contar con testaferros que oculten su verdadero patrimonio.
Podrían dejar de mandar sus ganancias al extranjero, ganancias que obtuvieron aquí en nuestro país pero que las sacan por las dudas. No olviden que de tanto exprimir la gallina se van a quedar sin los huevos de oro.
Podrían ser un poquito más éticos y no vendernos gato por liebre a los consumidores.
Podrían pagar sus compromisos con cheques que no vuelen.
En fin podrían tantas cosas si quisieran…
Nosotros el quinto elemento, los trabajadores con o sin trabajo, ofrecemos, a disgusto:
Seguir trabajando 9 o 10 horas por día sin cobrar horas extras cuando la ley dice que la jornada laboral no debe exceder las 8 hs diarias.
Seguir cobrando sueldos de miseria con tal de tener algo en los bolsillos.
Seguir tapando las irregularidades por Uds cometidas al evadir impuestos.
Seguir escondiéndonos cuando sin estar en regla cae una inspección del ministerio de trabajo o el sindicato.
Seguir negando su presencia en la firma cuando llama un proveedor enloquecido porque no le paga la cuenta que venció hace 3 meses.
Seguir fabricando o eliminando stock para que el balance cierre como Ud quiere.
Seguir reduciendo la calidad de los productos que se comercializan en la empresa, con tal de ganar unos pesitos más, pero sin que se de cuenta el cliente.
Seguir comprando y comprando, según sus expresas instrucciones, aunque sepamos que no vamos a pagar así luego nos presentamos en convocatoria y arreglamos por un tercio de la deuda.
Seguir confeccionando mal los cheques, con absoluta conciencia de ello, para que los rechacen por fallas técnicas, y así ganar un poquito de tiempo.
Seguir coimeando inspectores para no cargarle a Ud el costo que requeriría acondicionar nuestro medio de trabajo para evitar accidentes.
Seguir aceptando que, cuando borre del mapa la actual empresa, reemplazándola por una nueva, nos incorpore a la recién nacida sin antigüedad y sin derechos adquiridos.
Seguir aceptando que nos paguen en negro o gris, según las ocasiones, porque el “costo laboral” es muy alto.
Seguir rindiéndoles pleitesía, soportando sus malos humores, sus caprichos, sus incoherencias, sus abusos, y sus maltratos, y al mismo tiempo seguir antecediendo a vuestros nombres los títulos de: Patroncito, Señor, Doctor, Ingeniero, Contador, etc. para que se sientan importantes.
Seguir mintiendo sobre su paradero mientras andan de joda por ahí.
Seguir soportando a sus esposas, esposos, hijos y cualquier familiar que se acerque a la empresa obligándonos a preguntar sobre cosas que no nos importan un bledo, pero que debemos cumplir con las formas y las buenas costumbres.
Seguir aguantando que se metan en nuestras vidas personales.
Seguir, cabeza gacha, bancando las infames y coercitivas formas de seducción propias de acosos que se toleran por preservar la fuente laboral.
Seguir dispuestos a:
Perder la audición, por estar 10 horas seguidas con el auricular en las orejas,
Perder algún pulmón por trabajar en una mina,
Que nos salgan várices en las piernas por estar parados sin descanso al frente a un comercio de electrodomésticos.
Perder una mano por las escasas medidas de seguridad de las fábricas.
Enfermarnos al manipular sin los elementos necesarios agroquímicos en los campos.
Perder la vida al caernos de algún camión o camioneta atestados de trabajadores transportados indebidamente al lugar de trabajo. O del tractor cuando estamos asistiendo a los contratistas de siembra, pulverización, o trilla.
Largo el currículum de nuestros aportes, y seguro faltan muchos más.
Por todo ello Patroncitos, no nos despidan, total así nos tienen subyugados.
Y aprovechen mientras dure la fiesta que cuando dejemos de seguir tragándonos el estiércol de sus sobras puede que pierdan hasta los calzones.
Saludos Sergio (uno más del quinto elemento)
viernes, 18 de septiembre de 2009
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