A raíz de una nota que leí en este medio, “Clasificando a los participantes de Igooh”, gracias a otra, nota también de este medio, que invitaba a su lectura, “Hacer la diferencia” descubro, con muy poca originalidad, lo que ya fue descubierto hace mucho tiempo, que las etiquetas siguen sirviendo para encasillar las conductas humanas y así creer que el cielo nos pertenece por solo definirlo arbitrariamente.
Las etiquetas son peligrosas, no importa de donde vengan, por más que las defina un erudito, profesional, sabio, o intelectual. Con el afán de entender lo que sucede a nuestro alrededor, muchas ciencias catalogan, clasifican, o etiquetan la diversidad universal dándole a cada parte un lugar en el mundo, un nombre, una función, un sentido, o un algo, pero la experiencia por sobre la teoría, generalmente, les demuestra que con las etiquetas se quedan cortos en su camino al entendimiento, pues parece que la naturaleza no es tan discernible como intentan pregonar.
Hace un siglo al átomo se lo etiquetaba como pieza primordial de la materia con su indivisibilidad indiscutible, luego se descubrió que se componía de partes, Neutrón, Protón, y Electrón, (nuevas etiquetas), y pronto antes de que se asumiera esta nueva clasificación, apareció otra, los quarks, y casi al mismo tiempo los leptones, y quien sabe donde terminará esta carrera de clasificaciones. (Más y más etiquetas, las viejas las tiramos al gran basurero de catálogos en desuso).
Entonces llegamos al punto de los catálogos humanos, donde se intenta desde hace poco más de siglo y medio catalogar científicamente las conductas de los hombres.
En mi brevísima experiencia como estudiante de Psicología en Bs. As. me enseñaron a incomprender al ser humano, me abarrotaron la mente con numerosas clasificaciones de conductas, Psicosis varias, Psicopatías varias, Neurosis varias, Fobias varias, etc., pero en mi pobre raciocinio inculto algo no cuadraba y cuando le consultaba al profesor de turno si tantas clasificaciones respondían a una realidad concreta para una o varias personas, nunca pude obtener una respuesta razonable pues siempre arribaban a la conclusión que las clasificaciones son insuficientes para definir la conducta humana. Evidentemente hay un largo camino a recorrer en la búsqueda de respuestas sobre las acciones y reacciones de nuestra especie.
Lo poco que tengo en claro es que etiquetar no sirve, que decir que esta persona es de esta o aquella manera es una arbitrariedad. Lo realmente malo de etiquetar es que al momento de hacerlo, quien lo hace, pasa a erigirse como juez.
Si Igooh es un sitio sin condicionamientos y todo lo escrito aquí tiene el mismo valor, entonces no utilicemos etiquetas sobre los que se expresan y como lo hacen.
Irrespetar no siempre viene de la mano de levantar la voz, o de las formas como se dicen las cosas, hay muchos disfraces para el irrespeto. Podemos ver tanta inmoralidad vestida de saco y corbata, con fluida dialéctica, y palabras bellas, como en violencia manifiesta a las trompadas, insultos, y pocas felices acciones.
La titánica tarea de moderar no es reportar abusos, que no garantizan nada en si mismo, pues yo puedo reportar abuso de lo que creo inmoral o poco ético, que para otro será todo lo contrario, la verdadera tarea del moderador es ser tolerante.
¿Por qué me preocupan las etiquetas? Porque pueden abonar el terreno de la discriminación.
Saludos Sergio
viernes, 18 de septiembre de 2009
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