Con la meteórica incursión de la Gripe A en nuestras vidas, quedan relegadas todas otras circunstancias que afectan nuestro entorno social, ya de por sí pandémico hace rato por la sarta de incongruencias, desaciertos, especulaciones, y corrupción, que atentan contra nuestra dignidad como seres humanos.
En medio de una manipulación sin precedentes aparecen en todos los medios de comunicación entendidos de dudosa autenticidad diciendo y contradiciendo cualquier cosa referente a esta novedosa enfermedad. Aunque con el pasar de los días las contradicciones ponen de manifiesto esta colosal farsa, el pánico que dicen no querer fomentar alcanza para modificar las costumbres de una población que más se parece al ganado vía matadero que una sociedad madura y conciente. La política, encarnada en gobierno y oposición, contribuyen a la desazón general aportando confusión por doquier. Un día dicen una cosa al otro la desestiman. ¿Son ingenuos?, ¿Improvisan? No lo creo. (Estas apreciaciones no pretenden subestimar el dolor por los muertos de la gripe A, aunque fuera uno solo es suficiente para sentirnos comprometidos con la resolución del problema)
Repasemos un poco esta historia que aún está en carne viva.
Aproximadamente hace 3 meses aparece, misteriosamente, una nueva cepa de virus gripal en Méjico. En tiempo record, según mi experiencia de vida, se instaló que dicho virus era más o menos como las siete plagas del Apocalipsis juntas. Las previsiones de contagio superaban prácticamente toda epidemia conocida hasta entonces. Los pronósticos mundiales, OMS, eran catastróficos. El virus afectaría en el mejor de los casos a un tercio de la población mundial. Uno imaginaba por entonces miles de millones de personas muertas en uno o dos años. En medio de tal caos mediático, aparecen algunos investigadores de poca promoción o tratados de locos a decir que el virus fue diseminado en Méjico por un laboratorio de EEUU para provocar pánico y vender sus productos. Cierto o no caben muchas dudas sobre la histérica actitud de un organismo internacional que sin perder un minuto comienza a dar partes diarios del avance de la enfermedad con categorías de incidencia, nivel 1,2,3,… y como quien no quiere la cosa por la diseminación del virus declara en pocos días la pandemia mundial.
Inmediatamente se avizoró que por suerte su tasa de mortalidad era muy baja, incluso muy inferior a muchas plagas que azotan la humanidad desde hace mucho tiempo pero que no despiertan interés en organismos internacionales de salud.
¿Entonces a que viene tal revuelo?
Las casualidades continuaron haciendo de las suyas y apareció el elixir mágico tan buscado, la salvación estaba al alcance de nuestras manos, o bolsillos, Tamiflu le llaman. Y era un producto existente elaborado por el laboratorio Roche de los EEUU. Curiosamente dicho laboratorio es el único en el mundo que tiene la llave para cerrar la caja de Pandora abierta por “designios demoníacos” latentes. No menos sugestivo es que Roche disponga stock para atender una pandemia mundial sin que estuviera prevista la demanda de tales cantidades de medicamentos. Conversando hoy con un representante de la firma Jhonson y Jhonson esta persona me aseguraba que es imposible que Roche haya producido Tamiflu en cantidad necesaria para cubrir la demanda actual en tan poco tiempo, por la simple razón de que la producción de medicamentos responde a partidas presupuestarias preestablecidas, y si el laboratorio desconocía que este producto iba a ser requerido en cantidades descomunales no puede haber dispuesto de un stock suficiente. El tiempo para la fabricación masiva del producto no permitiría disponer hoy de millones de cajitas de Tamiflu como para tirar por la ventana. Sin embargo el milagro está hecho, y desde el cielo llueve Tamiflu para quien quiera pagarlo.
El gobierno se apresuró a informar a la población que dispondría de más de mil millones de dólares para combatir la pandemia. ¡Mil millones!, cifra que niega a toda necesidad imperiosa en una nación quebrada por la corrupción y la inescrupulosidad del gobierno como así también de los popes empresarios, terratenientes, financistas, importadores exportadores, mineras, petroleras, y todo aquel bendecido para robar en nuestro país. El sistema de salud argentino estaba quebrado hace tres meses y hoy está, según palabras oficiales que nadie cree, entre los más eficientes del mundo para combatir el virus.
Nos tratan de imbéciles cuando nos dicen un día hay que usar barbijo, agotando los stocks disponibles en horas, para luego decir no hay que usar barbijos pues es más probable enfermarse con ellos que a cara descubierta. Inducen a usar alcohol, pero no cualquiera, en gel que es más paquete, y cuando hasta se acabó el alcohol de quemar nos dicen que con agua y jabón blanco, (el viejo federal), es suficiente. Mientras estas idas y vueltas suceden los reyes del capitalismo, la bendita oferta y demanda sagrada, imponen que como hay mucha demanda los precios de estos productos se cuadrupliquen en el mejor de los casos, entonces un barbijo que no vale más de 30 centavos pasa a costar 5 pesos y 100 cc de alcohol en gel que valía 3 pesos hoy cuesta 15.
Asimismo que podemos decir de los impresentables profesionales de la salud que primero recomiendan saludarse con el codo, y luego salen a decir que no hay que entrar en pánico y que todos debemos concurrir a lugares públicos, no sea que la economía se resienta. Así primero nos asustan proponiéndonos que el vecino es un enemigo en potencia y luego nos incitan a concurrir a estadios repletos de gente no vaya a ser cuestión que el fútbol pierda un solo peso de las incalculables ganancias que reporta para unos pocos. A nadie le preocupó que cuando la gran mayoría de los mortales nos dirigimos a nuestros trabajos en colectivos atiborrados de gente podríamos estar en riesgo de contagio. La gente responde a estas improvisaciones con más confusión, un día te saluda al siguiente te da vuelta la cara, otro se queda en casa y a la noche va al boliche, pero siempre muñidos de alcohol. Antes de ayer había dos mil infectados, ayer cien mil, hoy diez mil, mañana hasta el perro puede ser portador de la gripe.
En un acto de federalismo barato cada provincia, municipio, o manzana impone las reglas que más le plazcan, según el grado de pánico en que se encuentran.
En el inimputable canal Crónica TV, días atrás pasaban como si fuera un marcador deportivo cuantos muertos había por la gripe en un rectangulito de la pantalla, modificando cada rato el resultante.
Es tema de todo medio de comunicación, periódicos, televisión, radio, etc. Charlas de café, reuniones sociales, todo vale para difundir la verdadera pandemia a la que estamos expuestos, el miedo. Si esto fue una muestra para ver la reacción de la gente ante el pánico inducido, fue muy eficiente, al mismo tiempo valió para que Roche se siga haciendo multimillonario, y la gente compre cualquier cosa. Ahora estamos en camino a distintas variantes de lo mismo, mañana será otra gripe, otros virus, otras pandemias, todo sirve para tapar el auténtico demonio de este atribulado mundo, la insaciable voracidad de las multinacionales y sus cómplices políticos.
Saludos Sergio
viernes, 18 de septiembre de 2009
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