Extraigo de otro post consideraciones que hice respecto del tema campo.
Amigos, creo que se tergiversa la cuestión cuando tomamos partido por uno u otro bando o simplemente prejuzgamos tal condición.
Supongo que todos tenemos alguna postura respecto del tema, pero sentar posición no implica necesariamente estar a favor o en contra de alguna de las partes y ser obsecuente y demagogo.
Si lo que se discute es la política llevada a cabo tanto por el campo como por el gobierno, coincidiremos que es lo suficientemente lamentable y de baja estatura la discusión en los términos con que se ha llevado a cabo. En este aspecto las falacias, el engaño, la subestimación o sobre valoración de ambos raya con lo ridículo.
El gobierno manipula inescrupulosamente la información como lo viene haciendo desde que los números no le son convenientes, manifiesta asimismo una ignorancia sobre el tema que asusta a los que tenemos por lo menos un poquito de conocimiento sobre estos temas. Con más prepotencia que ilustración nos quieren imponer sus disparatados modos con bravuconadas e intemperancias, a la sazón de coyunturas que les fueron benignas pero mal encausadas. Si enumeramos las promesas de este gobierno podemos llenar bibliotecas o más bien basureros con tanta palabrería barata e inútil. Nada de lo prometido sucedió, no hay más hospitales, no hay mejor educación, no hay distribución de las riquezas, no hay menos pobreza, no hay más usuarios de vehículos 0 km, no nos hicieron un favor con las heladeras, lavarropas, cocinas del plan canje.
El mal llamado “campo”, pues no representa ni al 10% de los interesados, si incluyéramos a la peonada y al pueblerino, no es otra cosa que el mayor menjunje de los últimos tiempos, donde grandes, chicos, medianos, que normalmente se odiaban hoy unen sus fuerzas para aprovechar hasta las migas de la inmensa torta de ganancias que se produjeron en los últimos años. Que se unieran tan disímiles intereses sólo lo logra un gobierno inepto como el que tenemos. Tienen en cuenta que a pesar de la baja cotización de los granos de la coyuntura actual, el futuro es promisorio. Suponen que en un tiempo no muy lejano los precios volverán a subir y no quieren dejar de ganar ni un centavo. Esto, dentro del sistema que nos rige, es parte del mecanismo económico y no debería preocupar a nadie. Pero de ahí a jactarse de ser los salvadores de la patria están demasiado lejos. Las riquezas que acumularon o gastaron rara vez quedaba en los pueblos rurales, la pobreza endémica del hombre de campo, del trabajador nunca fue resuelta.
La sociedad rural siempre fue funesta para el pueblo, golpista por naturaleza, vende patria cuando las circunstancias lo ameritan, tiene como único objetivo ganar dinero a costa de la hambruna de su pueblo. Apátridas como pocos, sólo se le asemejan los políticos cipayos, el empresariado inescrupuloso, y los banqueros de la patria financiera, son uno de los cánceres de la patria.
Las demás agrupaciones responden a intereses menos cuantitativos, pero que en conjunción con la clase media urbana, tienen un ego y un individualismo que les impide ver más allá de las tranqueras de sus campos.
Este panorama pone al descubierto que por más que nos sigan mintiendo la realidad es muy distinta de cómo la quieren hacer ver.
El gobierno necesita de fondos para seguir comprando voluntades, el “campo” pretende que los impuestos a ellos no se les cobren. A diferencia de Ud. y de mí, que pagamos impuestos aunque no produzcamos más que miseria, (IVA), no nos defiende nadie.
El campo celoso de los beneficios espurios que el gobierno otorga a otras ramas de la economía, Petroleros, Banqueros, Mineros, etc. pretende no quedar fuera de la repartija, mientras Ud. y yo miramos siempre desde la vereda de enfrente a la espera que se les caiga un poco de humanidad y podamos recoger aunque más no sea las sobras.
Saludos Sergio
viernes, 18 de septiembre de 2009
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