viernes, 18 de septiembre de 2009

Darwin y Fitzroy, un experimento frustrado

Tengo una nota de color de Darwin, que tiene más que ver con una de mis pasiones que es la historia, más que con su teoría de la evolución.

En 1831 Darwin embarcó en el Beagle, bergantín de tres palos, de 242 toneladas, 28 metros de eslora, armado con diez cañones, en el puerto de Plymouth con destino a las inhóspitas tierras patagónicas.

Arribó con el Beagle, a cuyo mando estaba el capitán de la Real Armada Robert Fitzroy, cartógrafo y meteorólogo, a Tierra del Fuego a fines del año 1832, previo paso por Buenos Aires.

FitzRoy, quien ya había estado por las tierras australes en 1929, se había propuesto una experiencia civilizadora, llevándose consigo en aquel viaje a tres aborígenes Yámanas que en Inglaterra fueron educados, convertidos en cristianos y vestidos como europeos.

Según el pensamiento social de aquella época, tanto FitzRoy como Darwin, esperaban que los aborígenes europeizados “civilizaran” a sus hermanos fueguinos brutos e incivilizados; Darwin escribió: “que no existen seres humanos inferiores a estos en ningún lugar del mundo y que su lenguaje era casi inarticulado”.

Para frustración de los científicos el experimento “civilizador y misionero” fue un rotundo fracaso. Los tres aborígenes retornados a su ambiente original volvieron plenamente a su forma original de vida en algunos meses.

Simpática anécdota de un par de científicos y sus prejuicios.

Reivindicando a los Yámana, a mediados del siglo pasado, investigadores del lenguaje Yámana y arqueólogos que estudian las culturas fueguinas extintas consideraron muy otra cosa sobre estos pueblos antiguos, al valorar su adaptación a uno de los ambientes más rigurosos del planeta.


Otra de Darwin:


Sin que se tenga plena prueba de las acciones de espionaje de Darwin, se cree con bastante fundamento que además de su trabajo científico, el padre de la evolución, tomó nota de las condiciones económico políticas de la Confederación Argentina, como así también el potencial de defensa que tenía, habida cuenta que Inglaterra estaba interesada en las riquezas de estos lejanos terruños.
Años después Inglaterra le declarará la guerra a la Confederación Argentina en alianza con Francia, por intereses económicos.

¿Habrá sido espía el famoso Darwin?

Saludos Sergio

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